hace 5 años…

jimmy110309-flor

No quería, pero al final…

No quería, porque hoy muchos hablan de esto. Hoy hace 5 años.

11 de marzo.

La vida es una cosa tan frágil… es algo que no sé por qué, últimamente doy muchas vueltas. Esa chica sevillana, Marta, su “ex – lo que sea” y un cenicero. Un momento de enfado, de rabia, o una premeditación… y se acabó.

Un poco más planeado, unos cuantos con ínfulas de no sé qué, ponen unas bombas y 191 personas mueren en una mañana lluviosa de marzo. Unos miles más quedan heridos de alguna forma.

Es tan fácil matar… Un empujón en el sitio adecuado, un cuchillo, unas tijeras, un bate, una barra, una pistola… es fácil apretar un gatillo… apenas requiere esfuerzo, un acelerón de un coche… requiere el mismo esfuerzo que un adelantamiento en la carretera… Y el arrepentirse tiene tan poco valor… sirve de tan poco…

Hoy hace 5 años, en Madrid, llovía.

Hoy, muchos miles de personas, les costará dormir. Unos porque estuvieron por allí, y vieron con sus ojos, el horror hecho sangre. La estupidez, hecha amasijos de metal. Otros, porque aunque no estuvieron, conocen y quieren a alguno que sí lo estuvo. Otros, porque fueron alguno de esos que engordan las estadísticas de heridos, y no pueden quitarse de la cabeza la suerte que tuvieron de salir en ese capítulo, y no en el de fallecidos. Algunos de ellos, incluso se sentirán culpables, por salir vivos, y no su compañero de asiento, y no su mujer, o su hijo, o su padre. Muchos, incluso, no han podido dormir sin ayuda desde ese día…

Al día siguiente, millones de personas salieron a la calle. Todos en un grito unánime y silencioso para que un hecho así no se repitiera nunca más. Pero por desgracia, esto podrá volver a pasar cualquier día. Porque matar es muy fácil. Y algunos se sienten como Dios disponiendo de la vida de los demás.

Hoy, 5 años después, la estupidez humana hace que no estemos juntos, llorando a los que no están, y dando un abrazo a los que aún hoy, 5 años después, no pueden conciliar el sueño por lo que vivieron, por lo que perdieron aquel día. Porque hay cosas por las que hay que dejar a un lado los posicionamientos políticos. Hay que dejar de lado la lucha por el poder. La lucha por tener razón. Hoy es uno de esos días.

Es una lástima que hoy, un día estupendo para dejar de ser estúpidos, algunos se empeñen en seguir siento estúpidos.