… de verdades y escuchantes…

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Verdad.

¿Cuál de ellas?

No hay una verdad. Cada uno tenemos una.

Yo no percibo las cosas como él. Ni como ella. Ni siquiera como yo mismo hace 5 minutos.

Miramos.

Observamos.

Escuchamos.

Ni vemos, ni escuchamos lo mismo. Ni en cada momento tenemos las mismas percepciones que en el instante anterior.

Pero discutimos acaloradamente por ello. Defendemos nuestra vista. Nuestra neurona. Nuestra percepción.

Es bonito escuchar. Pero también es bonito que te escuchen.

¿Escuchamos?

Colecciono besos.

El Gran Eastwood… digo, El Gran Torino… la peli

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El Gran Torino…

 Tchan tchan…

 Por cierto, el Torino es un coche… sip. De la Ford. No os penséis cosas raras.

 Clint en estado puro…

 Porque el amigo tiene una porrada de años, y dirige, interpreta, y hace la música.

 Aquí volvemos un poco al Clint Eastwood de “Harry el sucio”, en cuanto a lo arisco del personaje de Eastwood. Un hombre duro, veterano de la guerra de Corea. Que maltrata verbalmente a sus hijos, a sus nietos, que no aguanta a ninguno de ellos, como a sus vecinos… tampoco les aguanta… porque encima son chinos, o lo que sean… Y él luchó contra ellos en Corea… ¡¡Y ahora son sus vecinos!! La vida… esa cabrona con sus guiños de humor… ains.

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 Pues al pobre Walt, ese hombre que  interpreta Clint, se le muere su mujer. Empezamos en el funeral. Llegan sus hijos. Sus nietos, una de ellas enseñando el ombligo en la Iglesia, y mandando sms continuamente. Gruñe. Entre el cura para el funeral. Cura católico. Un jovenzuelo… ¡¡¡y pelirrojo!! ¡¡Madre mía!! Walt gruñe. Un criajo de mierda que venga  a hablar de la vida y la muerte al funeral de su mujer… ¡¡qué sabrá él!!

 Y vuelve a casa… y esos jodidos amarillos que han venido a su barrio, a vivir al lado de su casa ¡¡están celebrando una fiesta!!

 No puede ser… ains. Y un criajo amariconado, viene a pedirle unas pinzas para el coche… ¡¡Abrase visto!!

 Pero… el destino teje con hilos de colores las historias de gruñones. Porque vale, el de Eastwood, es un personaje que, dentro de lo huraño y bronco, está predestinado a causar ternura en el espectador… pero en mí no… que yo tengo un Walt en casa… y no… puedo tener tentaciones de encariñarme con el personaje… ¡¡¡No, no y… NO!!!

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 Y al final, por esos hilos de colorines, Walt, acabará siendo el amigo y “padre” del “rollito de primavera” de los vecinos, confidente y cómplice de la hermana de este chico, y héroe para todo el vecindario.

 Por medio, historias de bandas, de intolerancia, de racismo, y de una violencia que, no sabes muy bien de dónde sale, pero que está ahí… cada día en la tele, en los telediarios, en nuestra vida… y en el cine.

 Clint Eastwood es un hombre que sabe de cine. Sabe narrar una película. Y creo hasta que sabe ponerse delante de una cámara. Esto último fue durante mucho tiempo puesto en duda por la mayor parte de los críticos. Yo creo que, cuando empezó a triunfar como director, fue cuando a la vez, empezó a ser considerado un actor medianamente aceptable. Aquí se enfrenta a una historia de redención. Lo que nunca ha encontrado en su familia, lo encuentra en los vecinos que en un principio desprecia, pero que saben ganarse su corazón. Lo que no supo hacer con sus hijos, lo sabe hacer con el rollito de primavera amariconado de la casa de al lado. Lo que no pudo hacer con sus nietas, o con sus mueras, lo hace con la hermana del “apocado” del vecino. Es una transformación del personaje, del arisco casi sin matices del principio, a la persona entregada a sus vecinos, y hasta cariñoso y comprensivo del final. A todos deja su impronta.

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 A parte de la violencia, y de la indefensión en la que nos encontramos los demás ante quien la esgrime con asiduidad, tenemos el tema del peso del pasado. Del peaje que tenemos que pagar por no soltar el lastre de las acciones de años atrás. Y que nos condicionan, nos desvelan cada uno de los siguientes días de nuestra vida. Nos encontramos una constatación de cómo los jóvenes, nos pueden enseñar muchas cosas… si ellos quieren alternar con personas algo mayores que ellos, y si los mayores están dispuestos a aprender de unos pipiolos, cosas ambas dos que es difícil que se produzca. Y está contado por alguien muy mayor… También nos habla de que a veces, el conocimiento de la historia o de las costumbres de los que no son como nosotros, nos ayuda a entenderles, y a valorarles. Y a quererles y respetarles.

 Pero no creo que la peli sea una historia redonda, ni una peli, que para mí, pase a estar entre mis preferidas. Combina relativamente bien los momentos dramáticos, con diálogos divertidos, con momentos entrañables. Pero creo que son muchas cosas las que quiere enseñar, muchos mensajes los que quiere transmitir, y creo que al final se pierde un poco en esa maraña. La historia es un poco… manida. La redención de un hombre de una edad, en general por personas más jóvenes que ellos. Y que saben romper la barrera que el personaje principal, ha creado a su alrededor. Sin ir más lejos, el día anterior, vi “The visitor”  y es el mismo Ken, pero cambiado de traje.

Pero no está mal. No. Te ríes, lloras, bueno… un poco de todo. Y te sorprendes.

 De todas formas creo que es una buena excusa para ir al cine. Porque obras maestras, al cabo del año, con suerte una. O de esas que sales brincando, exaltado.

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 Por cierto, he dicho varias veces del chico de la puerta de al lado, de la casa de Walt, refiriéndome a él, “amariconado”. No, no es gay. Pero es apocado, tímido, le gusta leer, no le importa hacer tareas de mujeres… Y ese es el concepto que tiene de ese chico,  todos. Porque las enseñanzas de Walt a Tao, muchas de ellas, versan sobre “como hacerse un hombre” o comportarse como tal… Y casi se me olvida comentar este tópico… ains.

 Es una peli de hombres… de machotes…

  Venga, va… no os iba aponer el trailer… pero al final… os lo pongo… si es que soy más majo… jijijiji.

 

 

el viento que cambia de dirección…

Un día… uno cualquiera, te dicen te quiero, y te lo crees. Te dicen que te entienden, que te comprenden, y sientes que es verdad.

Un día, te dicen que puedes contar con él para cualquier cosa, y te sientes bien, te sientes más tranquilo… porque sabes que está él ahí. Que te ayudará, que te apoyará.

Te sientes seguro. Sientes que puedes afrontar cualquier problema, que todo saldrá bien. Y aunque no salga, sientes que él te dará la mano y conseguirás superarlo en un momento.

Y eso aunque esté lejos.

Un día, uno cualquiera, escuchas un te quiero, y te sientes indiferente. No sientes que sea así. Es como si oyeras llover, y estuvieras  dentro de la casa, junto al hogar.

Ese mismo día, te dicen que puedes contar con ese mismo “él” de ese otro día… y te sientes solo. Te dicen “cuídate”, y no sientes la necesidad de cuidarte. Suena a una fórmula de despedida, o de bienvenida. Sientes que el beso de despedida es… un emoticón sin vida, sin alma.

Ese día, ves que aunque el del tiempo dijo que haría sol, hay nubes negras.

Ese día te dice que “puedes contar con él” y te sientes solo y vacío. Y tienes miedo. Y sientes que, en la primera ráfaga de viento, caerás y no sabrás levantarte.

Rememoras… y no encuentras un momento preciso en el que las cosas cambiaron.

Y como siempre, acabas sintiéndote culpable por si hiciste algo mal…

Acabas sintiéndote culpable por sentirte como un lingote de hielo.

 

Hace dos semanas…

Pues… Hace ya dos semanas que ocurrió. Hace dos semanas que me quedé en pelota picada en lo referente al mundo virtual. De golpe me quedé sin blogs, sin cuenta de mail, sin reader, sin contactos, sin enlaces…

 Y aquí estamos…

 No sé ni por qué… ni si algún día recuperaré algo. Aquí estoy en estos blogs nuevos, empezando de nuevo, pero recuperando algo de lo que dejé atrás. En muchas cosas, a la fuerza ahorcan. Tenía preparada para publicar, la segunda parte de la correspondencia de Mario y Daniel… y habrá algunos de los que lleguen aquí que, no leyó los post publicados en el blog anterior. Así que, antes de publicar la segunda parte de la correspondencia, habrá que empezar por el relato original, y por la primera parte de esa correspondencia, que surgió de forma además un poco espontánea, con la colaboración inestimable de Mariohasdisapiar.

 Pero bueno, habrá que empezar a mirar hacia delante… y escribir cosas nuevas, o al menos publicar las nuevas que tengo por ahí… porque he de reconocer que, desde que me pasó esto, no he podido escribir ninguna de las historias que tenía en la cabeza. Alguna de ellas, incluso, ya se ha disuelto en el olvido…

 A mi la verdad es que no me suele gustar ser excesivamente protagonista. Y bueno, siempre me ha preocupado mucho el qué dirán. Así me va… hay que ser un poco más descarado… Y el otro día, me di cuenta, hablando con un bloguero por el MSN, que, vale… me han cerrado el blog… es un hecho que ponía fotos de chicos desnudos, algunos de ellos haciendo manitas… ergo… a Jaime le han cerrado el blog por pornográfico. Resuenan en mis oídos ese comentario…  como justificando el hecho de que lo cerraran… Incluso veo claramente y escucho las conversaciones… “si es que era de esperar…” “con esas fotos que colgaba”… aunque a mí me dirán cosas como… “qué putada” “con lo bien que estaba el blog” “con esos chicos tan estupendos que ponías”… “con lo bien que escribías y el gusto que tenías para las fotos”… Porque el erotismo, o el porno, tienen estas cosas. A unos gusta, a otros no. Y algunos… como que desprecian un poco a quien le gusta o hace consumo de ello. O al menos al que lo reconoce. Es como si perdieras puntos.

 Hombre, pudiera ser que fuera… pero no sé… con la de miles de blogs de porno duro que hay… si el mío era de monjitas… Pero pudiera ser… sí, que me hayan cerrado el blog por obsceno. O porque alguien denunció mi blog… a saber con que motivos. Porque el aviso que me colocaron… era ya claro, y quien no quisiera ver desnudos, o contenido “peligroso”, estaba avisado. O no quisiera ver hombres besándose. O que hablara de amor entre personas del mismo sexo.

 Y en ese discurso… ¿dónde cabe la cuenta de mail? ¿Y las demás opciones de mi cuenta de google?

 Y podría haber sido también por otras cientos de cosas. Por ataque de hackers, por usurpación de contraseñas, porque alguno de los blogs dónde he comentado y me haya suscrito a los comentarios siguientes haya sido atacado por spam, y se me haya llenado el correo de ello… ¿Pero quién lo sabe?

 Así que, si no he contestado algún mail, ya me perdonaréis, pero no tengo vuestros mails. Y no tengo tampoco muchos de los enlaces de personas que visitaban mi blog. Poco a poco iré recuperándolos. Pero… es un trabajo un poco largo… ir buscando de blog en blog un enlace de… y otro enlace de… Así que, según vayáis llegando… os iré marcando… hummmmmmmmmmm… y si me mandáis un mail a tatojimmy (arroba) yahoo (punto) es… os ficharé también el mail.

 Tampoco puedo acceder  a los blogs privados que visitaba. Así que si alguno pasa por aquí, que me envía una nueva invitación a la nueva cuenta.

 Por lo menos esto ha servido para darme cuenta de que no conviene fiar todo a una entidad, o a una empresa. Google está muy bien, hasta que tienes problemas. Ahí te das cuenta, primero, de que en sus condiciones generales incluyen la posibilidad de cerrarte toda la cuenta por mil y un motivos, sin avisar, y porque sí. Y que no hay forma de conectar con ellos. Todo se resuelve con mails programados, que contestan lo mismo si les dices que hace sol en Málaga, como si les llamas bobos a la cara. Que todas los formularios que te hacen rellenar, no valen para nada, porque te van a contestar lo mismo. Que solo sirven para tenerte un rato entretenido. Y que al fin y al cabo, estás completamente indefenso. Porque entre otras cosas, no sabes, primero, si te tienes que defender de algo. Y segundo, en caso de tenerte que defender, no sabes de qué.

 Y todavía hoy, a ratos,  me dan ataques de rabia. Es una sensación de indefensión, de estar a merced de cualquiera. Aun hoy, a veces me dan ganas otra vez de no continuar. De dejar este mundo bloguero, que tantas alegrías me ha dado, pero que también, últimamente, tantos sinsabores me ha traído.

 Los servicios que ofrece google, me gustaban. Pero lo único que puedo hacer es, a día de hoy, hacerle un poco de boicot, y no usar esos servicios más que en lo estrictamente necesario. El mail ya no es de google. Uno de los blogs, ya no es de google. Y algunas otras cosas, intentaré en un futuro que no sean de google.

 Recuerdo a los que pasen por aquí, que hay dos versiones del blog. Una con fotos de desnudos,  y otra con los textos y fotos de menos voltaje. Esta vez, posiblemente, no sean exactamente iguales los dos blogs. El Rincón de tatojimmy, por si las moscas, lo he abierto en wordpress. No domino wordpress, así que me costará… porque ahí es todo un poco distinto. Y hay cosas que todavía no tengo ni idea, ni para lo que sirven. Pero por lo menos… si uno falla, estará el otro.

 Quisiera agradecer a los que os habéis acordado de mi, y me echasteis en falta. A los que me mandasteis sms, o me llamasteis por teléfono, o a los que me mandasteis un mail a las cuentas que tenía de reserva. O a la del MSN. O a las referencias que he visto en algún blog. Muchas gracias.

 Y con  esto y un bizcocho…