El concierto (VII) 1º final.

Miguel no salía de su asombro.
Estaba parado en medio de la Quinta, mirado a ese chico… Dani…

Estaba guapo… aunque se le notaba que no había dormido bien últimamente. No se había afeitado hacía días… bueno, pensó Miguel, como yo… “¿Cuándo fue la última vez que me afeité? ¿El jueves?” Hoy es domingo…

No sabía que hacer. Le fallaba todo ese aplomo que debía tener, se supone. Se suponía que al ser más mayor que Dani, debía tener el dominio de la situación. Pero estaba claro que no. Era incapaz de decir nada… solo le miraba…

¿Y dónde estaban todas esas historias que llevaba semanas pensando? Todas esas historias en las que se encontraba con él de mil y una formas, y en todas indefectiblemente, acababan hablando de lo humano y lo divino, acababan siempre dándose un beso de horas y horas… en su imaginación ya habían batido varias veces el record al beso más largo…

Se había imaginado también como continuaría su historia de mil formas. Se había imaginado a Dani con problemas… que tras esa cara risueña que el recordaba, tras esa decisión que le vio en el escenario, aquella tarde de Junio, Dani era un mar de dudas, de problemas. Necesitaba mucho amor… amor que por supuesto, Miguel estaba dispuesto a darle por arrobas.  Y también se había imaginado que Dani, tenía mucho amor que dar. Todo ese amor que no encontraba en quien depositar entre la gente que conocía. Y Miguel estaba dispuesto a recibir ese amor…

Se había imaginado la escena de Dani llamando a la puerta de su casa… llorando… con una bolsa de deporte con algo de ropa, con un portátil, y con su guitarra. Una pelea familiar… y un portazo… y allí estaba Dani… pidiendo alojamiento por un par de días.

Se imaginó… se imagino un ciento de viajes, siguiendo al grupo. Empezaban a tocar en muchos sitios. Gustaban a la gente. Y Miguel les acompañaba siempre que le era posible.

Se imaginó cambiando de trabajo… empujado por Dani. Por esa decisión que se había imaginado… al verle en el escenario.

Se imaginó… tantas cosas… se le imaginó desnudo, soñó con mil variantes a la hora de hacer el amor… “¡¡Qué cursilada!!” pensaba Miguel siempre que decía eso de “hacer el amor” Pero… al final acababa reconociendo que le gustaba el pastel… ese pastel… y esa nata, y esa crema pastelera… o los siropes… sobre todo el de chocolate… le gustaba el chocolate… ¡¡Y fresas!!

Pero todos estos sueños… le dejaban más apagado cuando se acababan. Cuando debía ir a trabajar. La comparación entre esos momentos en que su mente volaba y construía castillos en el aire, y su realidad, le dejaban maltrecho anímicamente.

Al final intentó evitar con todas sus fuerzas esos momentos de imaginación. Luchaba contra esa tendencia que tenía su mente de construir quimeras. No conseguía así mejorar su ánimo, pero al menos, no lo hundía más.

Aunque era conciente que, no podía supeditar su futuro a conseguir a ese chico. Ni a ese chico ni a ninguno. Pero menos a ese en concreto. Era inalcanzable. Muy distinto, seguro. Tenía una evidente diferencia de edad. Y sí, era cierto que era lo que buscaba en una pareja. Alguien que le aportara lo que él no era. Lo que a él le faltaba. No quería un  igual, sino un opuesto. O un complemento. Pero… había idealizado tanto a Dani, el músico, que si llegara a conocerlo, seguro se iba a decepcionar. Le había dado forma a todas las partes de su cuerpo. Creado una historia familiar. Le había creado un currículum, una forma de ser, una forma de reír, de dormir, de… de follar. Comparar con la realidad, seguro, llevaría al desengaño. No por peor… ni mejor… sino por distinto.

– ¡Hola!

Contestaron los dos a la vez. Se miraban con sorpresa. Los dos creyeron escuchar al otro decir hola… pero ninguno de los dos recordaba haberlo dicho.

Miguel dio dos pasos hacía Dani. Parecían decididos… pero la decisión solo duró eso… dos pasos. Se miraban… pero no veían.

– Me llamo Miguel

Y Miguel extendió el brazo haciendo el gesto de dar la mano. Dani se quedó mirando la mano unos instantes. Al final reaccionó y se cambió la guitarra de mano para corresponder al saludo.

– Daniel – dijo mientras apretaba la mano de Miguel.

– Bueno… en realidad ya lo sabía… ya sabes… el concierto…

Entre palabra y palabra, Miguel no pudo evitar una especie de risa nerviosa…

– jeje – fue lo más que atinó a contestar Dani.

Y otra vez llegó el silencio. Dani bajó la vista y no hacía más que mirarse las Van’s. Miguel en cambio, parecía que miraba a Dani, pero en realidad miraba a un punto no determinado al lado de su rostro.

– Bueno… se hace tarde – dijo dubitativo Dani… entre risas nerviosas…

– Me preguntaba – empezó a decir Miguel, pero se arrepintió al instante.

– ¿Qué?

– No nada…

– Dispara, no te voy a asesinar…

– No… bueno… jejejeje… ya lo sé… o me imagino, vamos…

– Dime entonces – Dani parecía imprimir un tono de esperanza a sus palabras…

– Me preguntaba… en realidad es una bobada… te parecerá una estupidez… pero… ¿te apetece tomar una Pepsi? Bueno, seguro que tienes que ir a tu casa… has dicho que era tarde… no quiero causarte problemas… en realidad… déjalo, es una tontería…

– Vale.

– ¿Vale?

– Sí, guay.

– ¡Ah!

Y se quedaron los dos otra vez callados. Se miraban, al rato miraba sus pies, al rato un pájaro que cantaba en una rama…

– ¿Dónde?

– No sé… podemos irnos a Fuente Prior… incluso si te parece podíamos comer allí… bueno no podrás…

Dani se quedó dudando. Entre ir a casa para que no crecieran sus problemas con sus padres… ya arreglaría esos problemas luego…

– Tendría que llamar a casa…

– ¿Te dejo el móvil?

– No… si tengo… y tiene batería…

– ¿Quieres que me aparte para que llames con tranquilidad?

– No deja… al fin y al cabo… da igual.

Dani marcó. Se puso su madre. Le dijo que no iría a casa hasta la tarde. Se puso su padre… discutieron… más bien gritó su padre. Todos le gritaban hoy…

– Bye – dijo al final Dani, cortando a su padre.

Su padre volvió a llamarle. Seguro que indignado para gritarle un poco más por haberle dejado con la palabra en la boca. No cogió. Miró a Miguel, que intentaba no enterarse de su conversación, y sonrió. Al menos estaba con Miguel, el co-protagonista de su película mental.  Y cuando menos, tendría más datos ciertos para reescribir el guión… si las cosas no acababan bien…

– Me preguntaba… ¿Escribes Miguel?

– ¿Perdón?

– Qué si te gusta escribir…

Miguel se le quedó mirando perplejo…

– Hombre… sí me gustaba… recuerdo que hace muchos años… pero no… no lo hago bien… no escribo hace muchos años… desde el Instituto en realidad…

– ¿Me escribirías una canción?

– ¿Qué? No… no sé música… y… no… no…

– ¿Tartamudeas siempre? – Le preguntó con gesto socarrón Dani, que iba recuperando un poco su aplomo…

Miguel se le quedó mirando. Estudiándole.

– Estoy entre estrangularte…

– ¿No me contestas?

Miguel… no sabia que cara poner… se le quedó mirando, con los brazos en jarras… y golpeando rítmicamente con uno de sus pies el suelo… al final se decidido por contestar…

– No, no suelo tartamudear. La verdad es un efecto que solo produces tú.

– ¿Y qué otros efectos produzco?

– ¡Vaya con el músico! Hace apenas 5 minutos no sabía hacer una frase con sujeto, verbo y predicado, y ahora saca el sarcasmo a la palestra.

– Que bien hablas… ¿seguro que no escribes?

– ¿Vamos a comer? ¿O nos vamos a quedar aquí a pelar la pava?

– ¡Pelar la pava! No me esperaba esa expresión en tus labios.

– Pero… ¿cómo me imaginabas?

– ¿Tienes perro?

– ¿Eh?

– ¿Un bobtail?

– ¿Eh? ¿Tengo cara de tener perro?

– No sé…

– Muchas cosas me tienes que contar…por cierto… ¿pintas?

– ¿Alucinas?

– Veo que no… ¿y te gusta el skate?

– ¿Y todo eso?

– Yo también he imaginado.

Dani se echó a reír… al final Miguel también acabó riendo de buena gana…

– Sabes Migue – Miguel se quedó sorprendido por esa forma de llamarle, aunque le gustó – aquí debía estar Axel.

– ¿Se supone que debo conocer a Axel? ¿Quién es?

– Un amigo. Mi mejor amigo. Uno de los que me ha chillado esta mañana, por cierto. Le voy a llamar para que venga a tomar café con nosotros. ¿Te importa?

– Hombre…

– Es importante para mi historia…

– ¿Tu historia?

– Será mejor que vayamos a comer de una vez.

– Sí, será mejor… invítale si quieres… al Axel ese… me encantará conocerlo…

– Guay, ahora le mando un mensaje… digo… estaba pensando… ¿Te importaría que te diera un beso?

– ¿Eh? – Miguel apenas conseguía cerrar su boca de asombro, cuando ya la volvía a abrir…

– Sí… un beso…

– Bueno…

Y sin dejarle acabar de contestar, Dani acercó su boca a la de Miguel, y le dio un suave beso sobre sus labios húmedos.

Dani se separó, y se quedó mirando la reacción de Miguel. Parecía que le había gustado. Dani se quedó conforme. Podía seguir caminado por la peli real y ver dónde le llevaba, y dejar de momento su peli imaginaria.

– Vamos – dijo Miguel, alargando la mano hacia Dani, como invitándole a caminar junto a él. Pero Dani tomó el gesto de otra forma, y agarró suavemente la mano de Miguel. Y empezaron a caminar…

Miguel se sorprendió… pero no hizo nada por soltarse. Al revés… amoldó su mano entre la de Dani, para ir más cómodos.

– Esto parece un sueño – dijo Miguel al cabo de unos segundos de caminar.

– En todo caso será un sueño hecho realidad… estoy tocando tu mano… eso es lo que me hace comprobar que no es un sueño como el que tenia hasta hace apenas un cuarto de hora. Por eso necesito tocarte…

– Tienes razón… no me sueltes…

– No pensaba…

– ¿Tienes miedo?

Dani se quedó pensando.

– Sí. Tengo miedo a que… bueno a todo. Pero… ahora… cualquier cosa que pase será mejor que lo que no ha pasado en los últimos meses…

Miguel se paró un momento. Se le quedó mirando… y lentamente acercó sus labios a los de Dani. Les posó suavemente… y esta vez permanecieron unos instantes así…

– Esto va muy deprisa… apenas nos conocemos…

– Migue… no sé tú… yo debo recuperar muchos meses perdidos.

– No acabo de entender todo lo que dices…

– Yo tampoco lo que tú dices.

– Comamos… ya me contarás…

–         Sí comamos… y me cuentas.

–         Eso… y me cuentas.

Se fueron alejando por el paseo. Cogidos de la mano. Dani llevaba su guitarra en la mano izquierda. En la derecha llevaba la mano de Miguel.

Cada vez estaban más lejos.

Ya subían la curva a la derecha… para pasar por encima de la vía del tren.

Y ahí… ya… se perdieron entre los árboles.

La pantalla se fue oscureciendo… con un fundido en negro… de fuera hacia dentro… quedando solo un punto de luz en el centro…. Justo por dónde se habían perdido Dani y Miguel, cogidos de la mano.

La música subió de volumen… y fueron apareciendo los carteles con el nombre de los protagonistas…

La película acabó.

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El concierto (I)

El concierto (II)

El concierto (III)

El concierto (IV)

El concierto (V)

El concierto (VI)

El concierto relato completo

Ash Stymest: modelo

Ash Stymest.
Modelo.

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Nació en 1991. En Londres.
Según dicen por ahí, un chico de la calle, descubierto por un fotógrafo Hedi Slimade.

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Le ha descubierto tan bien… que según Models.com, ocupa estos días el nº 21 del ranking de modelos masculinos.
No es un adonis. No tiene musculitos. Es delgaducho. Pero como se suele decir, es “auténtico” delante de la cámara.  Ó … “La cámara le quiere”.

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Y debe ser bueno… y paciente… porque muchas de las series de fotos que le he visto, le ponen cada cosa en la cabeza, en la cara… le visten con ropajes tan complicados, que se debe tener que armar de paciencia… para no mandar a paseo al estilista y al fotógrafo.

Por cierto… los tatuajes son suyos… jijijijiji. No se los ha puesto ningún estilista.

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Y eso sí… ve una cámara en un backstage, y hace muecas por un tubo… sip. Y da besos por doquier… sip.
Ash Astymest. Modelo.
A mí me gusta… sip.

No hace falta decir que, si alguien le conoce, que me pase su teléfono para tomar un café. O un té, sisisisisisi.

Nota:

Hay más fotos de Ash Stymest en el blog. Puedes verlas pinchando aquí.

 

Burgos, identidad cultural: Los Gigantillos…

gigantones

Ahora mismo estoy poniendo cara de bobo. Qué le voy a hacer…

Pensaba en… cuando era peque. Una de mis pasiones relacionadas con Burgos, eran los Gigantillos y los Gigantones. Siempre tuvieron la capacidad de fascinarme, de… dejarme con la boca abierta. De hacerme soñar con un día meterme dentro de ellos y llevarles… y hacerles bailar…

Ahora, les veo poco. Son estas cosas que vas perdiendo cuando te vas haciendo mayor. No encuentras tiempo para verles cuando salen a pasear, o cuando bailan, como tampoco encuentras tiempo, o ganas, o fuerzas para hacer otras muchas cosas. Pero… el año pasado, les pude ver otra vez, y fotografiar. Y… bueno, la misma cara de bobo que tengo ahora recordando estas cosas, me salió al ver a los niños ahora, sacarse fotos y fotos a su lado, tocarles la mano, y salir corriendo, o llorar cuando sus padres intentan que se acerquen.

gigantillo

Los Gigantillos y Gigantones, son imprescindibles en las fiestas de Burgos. Las Fiestas de San Pedro y San Pablo, que son las fiestas por antonomasia de Burgos, salen también en el Curpillos, fiesta también típica y única en Burgos, salen en  el Corpus, y los Gigantillos, salen también el 30 de enero, o el domingo que se elija para sustituir a, la fiesta del patrón de Burgos, San Lesmes.

gigantilla bailando

¿Qué representan?

Los gigantillos, que son los más bajitos, representan al alcalde, y la alcaldesa. El alcalde anda todo erguido, serio, como siendo consciente de su cargo. La Gigantilla anda moviendo la cadera, alegre y vital… siempre con un ramo de flores en su mano. Sombrero para el Gigantillo y capa parda, capa castellana. Traje regional burgalés, para la Gigantilla. Sus porteadores, llevan calzado para hacer juego. Incluso el que lleva la Gigantilla, lleva el zapato típico del traje regional femenino.

Los gigantones, representan las distintas razas. Representan a sus Reyes, o Jefes, o como queráis llamarles. Los blancos, son los Reyes Católicos. Luego están los  Chinos, los Indios, los Negros. A estos se añadieron posteriormente, El Cid, y Doña Jimena. Pero estos últimos, no forman parte de mi infancia. Son majos sí… pero… los fetén, son el resto.

Caminan y andan al son de un pitero. Pitero es el que toca el pito. No, no es un silbato. Es un pito. Para que os hagáis una idea,  es parecido al Txistu vasco. El pitero, toca la música característica tocando el pito con una mano, y el tamboril con la otra. Es también el encargado de poner música al baile tanto de los Gigantillos como de los Gigantones. Porque bailan…

Son más majos…

gigantilla

Es de los pocos recuerdos que tengo de peque. Al principio me daban miedo. Al cabo de un par de años, les seguía y seguía a todas partes. Mi padre creo que les llegó a odiar. Yo creo que fue cuando mi padre me cogió tirria… jijijijiji. Y es que antes, cuando se trasladaban por ejemplo a  las Huelgas, para el Curpillos, iban andando. Y cuando volvían… igual. Y yo… detrás. Ahora no. Ahora llegan en camiones, les descargan… y ya. Desfilan, bailan, y al camión otra vez. Pero esos paseos a través de la Castellana… por favor…

Pues así ha quedado la segunda parte de la Identidad Cultural: Burgos.

George tiene la culpa.

Y yo con esta cara de bobo… ains.

¿Hay alguien ahí?…por charlar unas cosillas… ¿de gays?

Toc, toc, toc… ¿Hay alguien ahí?

¿Estáis?

Quizás quede hoy como un loco, hablando solo. ¿No os habéis fijado en esos que van por la calle hablando? Unos en voz alta, otros en susurros, otros en silencio, pero es evidente por las caras que ponen… a todos ellos les solemos considerar locos… o un poco pallá… para ser políticamente correctos…

Y es que estamos en agosto. Vacaciones. Todos menos yo y un par más de ellos, están de vacaciones. Estáis… sisisisisi. Así que, esto de los blogs está un poco desangelado. Solo vienen por aquí los amantes de las bellas fotos, del arte, de los cuerpos estupendos. Porque ya se sabe que los blogs, es cosa que se hace cuando se trabaja, cuando se está de exámenes, o cuando es la alternativa a otras obligaciones. Por eso, si al final me cojo vacaciones en septiembre, dejaré el blog meciéndose en las olas del olvido. Para daros tiempo a que leáis todo lo que no habéis hecho estos meses de holganza, disfrute y desenfreno.

Pero… agosto es cada vez menos agosto. Pasan muchas cosas. Los políticos no se han ido de vacaciones, y siguen diciendo sandeces. La crisis, tampoco se ha ido de vacaciones, la jodida de ella. Cada vez se estrenan más pelis en verano, alguna de ellas interesantes. Hace unos años, en verano no se estrenaba en España… nada de nada. Ahora no es que se estrenen grandes pelis… pero por lo menos, hay algo. Ocurren noticias… sisisisisisi.

Daniel Radcliffe, ha salido en Attitude. No sé si se escribe así… pero me entendéis. Bueno, para los que no lo sepan es una revista gay inglesa. Pues resulta que ha salido en portada. Cada vez me cae mejor ese chico. Siempre que puede, hace defensa de los gays. Y pone su granito de arena para que la homofobia pase a mejor vida. Ha hecho una donación además, a una organización que tiene en USA un teléfono para ayudar a los chicos gays que piensan en suicidarse… porque no saben como afrontar su sexualidad descubierta con miedo… con pavor. Bien por Daniel. Sip. Si un día nos cruzamos en nuestros caminos, le invitaré a un café. Todavía recuerdo esa imagen en la que otro chico le dio un morreo en una entrega de premios, y lo afrontó con toda la naturalidad. Algunas lenguas dicen que es gay. No sé si lo es. Si lo es, estupendo. Si no lo es, estupendo también… no nos casaremos. Pero Daniel Radcliffe es una estrella. Y él puede convencer, puede hacer mucho porque algunos que lo estén pasando mal, vean las cosas desde otro punto de vista. Y pueden hacer mucho para que, esos que todavía satanizan a los que no amamos como la mayoría, o mejor dicho, amamos a personas distintas a los que la mayoría amarían, puedan empezar a ver las cosas con otra perspectiva. O por lo menos aprendan a respetar.

Daniel Radcliffe es grande… sip.. Porque encima se desnuda… ains.

Porque… todavía hay chicos, chicas que lo pasan mal… no lo olvidemos. Porque todavía la tasa de suicidios entre jóvenes gays, es mucho más alta que entre los que no lo son.

Más…

¿Os habéis enterado que uno fue a un bar gay en Israel (me corrige Milo en un comentario, no era un bar gay, era un centro de apoyo a jóvenes gays…tiene toda la razón del mundo), y mató a algunos? No, no era un ajuste de cuentas de una mafia dedicada a la droga. Ni era el castigo a unos delincuentes que habían matado a decenas de niños indefensos. No. Esos… eran gays… solo eso. que bien ¿no? Lo que no recuerdo ahora es si han cogido al radical que hizo eso…

Y no voy a comentar esa noticia recurrente que este verano también ha vuelto, sobre esos que en Irak, castigan a los gays… sellándoles el ano con pegamento… incluso hay alguna voz que acusan a algunos soldados extranjeros de colaborar en esto… pero esto… no sé si creérmelo…

Y… podría… pero cambiemos de tercio.

El que no reconoce que es gay, es Carlos Cay. ¿Quién es este chico, preguntaréis? Pues es un personaje que el diario “El País” sacó el año pasado en su suplemento del verano. Hablé de él hace mucho tiempo… tanto tiempo que se perdió en ese blog que yo tenía… y… y… y que ya no está. Creó polémica. Unos estaban a favor, otros en contra. Algunas de las cosas que decían algunos eruditos de esa columna era cuando menos curiosas. O ridículas, mirado desde otro punto de vista. Pero todos especulaban quién estaría detrás de esos artículos. Y no llegaron a ningún acuerdo, por cierto.

Yo mantenía la teoría de que a ese chico lo que le pasaba de verdad es que era gay, pero que no se aceptaba. No cuajó mi idea… pero lo sigo pensando.

Este año ha vuelto… ha perdido mucho respecto al año pasado… pero el tío capullo sigue sin reconocer que es gay… de ahí viven todos sus problemas… Este año anda sumido en una medio depre existencial. Mi pobre… pero está resultando un gran cocinero… sisisisisis.

Aunque sabéis… aunque ha perdido mucho Carlos Cay, sigue diciendo a veces cosas de las que merece la pena hablar un poquito…

Pero eso, será… otro día.

Y por si nadie ha escuchado esta perorata, que sepáis que lo he escrito repitiendo en voz alta cada párrafo, para que quién esté mirando diga… “Ese está pallá”… como todos los que hablan solos cuando van por la calle… sip. Yo hablo solo, cuando voy al blog. ¡¡¡¡¡Toma Yaaaaaaaaa!!!!!!

El concierto (VI)

Discutió con Dani. Más bien fue Axel quién se enfadó, quién chilló, quién intentó obligar a Dani a levantarse…

Dani solo estaba sentado. Con cara de lelo. Miraba a su amigo con pena… como si pensara que Axel estaba intentando ganar una batalla que estaba perdida de antemano.

Axel, aunque se había mantenido en un  segundo plano, siempre estaba, pero nunca intentaba convencer a Dani de que su actitud no le llevaba a ninguna parte, que tenía que reaccionar, posiblemente por el cansancio del día, perdió su norte. Perdió el referente en cuanto a la actitud que debía tener con Dani.

Chilló, se desesperaba… se alejaba de Dani a grandes zancadas, para luego acercarse igual de rápido y decidido cuando se le ocurría un nuevo argumento. Dani solo le miraba. Con cara triste… De vez en cuando le decía… “Axel, no pasa nada”. “No te preocupes por mí” “Estoy guay”

¿Guay?

¿Guay?

Ahí ya Axel se rindió.

Sí.

Cogió sus cosas, se dio media vuelta, y se fue.

Dani le miraba con cara de sorpresa. No se esperaba que se fuera así, sin despedirse, sin darle ese abrazo que siempre se daban, cuando se encontraban, cuando se despedían. “Adiós” le dijo con voz muy baja… casi inaudible, y haciendo un amago de levantar la manos para saludarle…

Se quedó preocupado. Pensó en seguirle, en enviarle un mensaje. Pero lo dejó para la tarde. Ahora… ahora su peli le estaba esperando. Eso sí le levantaba el ánimo… quería… quería rehacer un poco el encuentro. Ya no le gustaba el beso en el suelo, o el primer beso con lengua, al lado de Axel. Le parecía demasiado irreal… creía que debía darle un aire más de verosimilitud. Esas cosas pasaban, pero tampoco era tonto… a él, esas cosas no le pasaban. No de esa forma tan peliculera… ni siquiera creía que fuera capaz de pasarle esas cosas en la peli de su cabeza.

Luego se ocuparía de Axel.

Se levantó del banco de la estación. Empezaba a hacer calor, y ya estaba cansado de los gases de los autobuses. No hacían más que entrar y salir. Cogió su guitarra, su bandolera, y salió de la estación.

No se decidía por quitar ese primer beso que se dieron en el suelo, o el primer beso de verdad. Al final optó por este último. Era mejor dejarlo para un par de días después. Crear otra escena, en un café. Por ejemplo… se lo imaginaba en el “Principal”. A las 7 de la tarde o así. No hay mucha gente todavía. Podría ser su primera cita premeditada. Luego debería ir a ver un concierto de otro grupo de Burgos. Pero tenía tiempo. Ahí charlando… al principio se imaginaba una escena de “cortados”. Unos cafés “cortados” para tomar… y los protagonistas “cortados” por la situación. Al final, poco a poco, empezaron a animarse. Acabaron hablando uno sobre el otro, con una euforia en el cuerpo… parecía que no tenían tiempo para contarse todas las cosa que querían. Era como si quisieran recuperar el tiempo perdido de todos esos meses en que el destino no les había juntado. Porque ellos eran incapaces de dar un paso en ese sentido. Empezaron a tomarse el pelo con sus indecisiones… a contarse esos pensamientos sobre el otro que les acompañaban por la noche, al acostarse. O en el autobús, al ir a trabajar, o mientras paseaban al perro. Dani no tenía perro… pero estaba valorando el adjudicarle un perro a Miguel. Un Bobtail estaría bien…

Seguía caminando… no iba a ningún sitio en concreto.
Vio un banco a la sombra y decidió sentarse.

De repente se le ocurrió mirar al reloj, y pensó que era mejor irse a casa. No le apetecía discutir otra vez con su padre.

Miró alrededor para situarse. Había andado bastante desde la Estación. Estaba en la Quinta, un parque arbolado, semi-salvaje.

Volvió por dónde había venido. Volvió a perderse en sus pensamientos. En su película.

Se le ocurrió pensar en otra situación. Se le ocurrió que estaría guay si se encontraba ahora de frente. Sí, sí… levantar la cabeza y encontrársele. Imaginó las miradas, la sorpresa… se imagino diciéndole “Hola Miguel”… Según iba andando e imaginando, iba haciendo los gestos con la cara… levantaba su mirada… la volvía a bajar… levantaba su mirada…

… y Miguel venía de frente…

Dani se paró. Por primera vez se asustó. Empezó a creer que ya su cabeza le empezaba a jugar malas pasadas. Que empezaba a confundir realidad con sus sueños.

… pero Miguel se acercaba…

Dani seguía parado. Se apartó un poco… Miguel venía también imbuido en sus pensamientos…

Dani empezó a pensar si decirle algo, si ponerse delante suyo… dudaba en si llamarle por su nombre, o en decirle hola desde dónde estaba. No sabía que decirle luego… ¿Se pararía?…

Miguel casi estaba a su altura… seguía con la cabeza gacha… con su mirada perdida en el suelo…

Dani… Dani no sabía que hacer… la decisión de sus sueños se había esfumado… las dudas… “Eres un puto niñato”… retumbaba en su mente… “No tienes nada que hacer con él”…  el miedo… la duda…

Miguel ya estaba a su lado…

Dani callaba… Dani estaba paralizado… Dani casi lloraba de rabia, de impotencia…

Miguel ya le había rebasado…

Dani le seguía con la vista…

Miguel ya le daba la espalda…

De repente, Miguel giró un instante la cabeza hacía atrás… fijó su vista en Dani… y rápidamente volvió a mirar al suelo.

Solo dio unos pocos pasos más…

Dani le miraba… sin poder hacer nada… estaba paralizado…

Miguel se paró y se giró. Se quedó mirando a Dani…

Se quedaron los dos mirando… Dani con cara de desesperación… Miguel con cara de sorpresa…

– ¡Hola!

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El concierto (I)

El concierto (II)

El concierto (III)

El concierto (IV)

El concierto (V)

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