Face to face…

Si pudiera traspasar mi barrera.

Por más que miro y miro, no me conozco. Me dan ganas de romper el espejo con mi frente. Sería fácil. Separarme un poco, un ligero impulso. Y zas.

Me doy asco. Me miro y no me reconozco. En apenas dos años he destrozado mi vida. No soy como me imaginaba. Ni he conseguido lo que soñé. No he conseguido ni ser buena persona, ni retener a las personas que quiero a mi lado. Todas me han dado la espalda.

Miro, y miro. Miro mis ojos color azabache. Y no veo nada. Nada. No tengo nada dentro. Y no sé dónde lo perdí.

Porque recuerdo que hace un par de años sí había algo. Había una chispa. Había ganas. Había… veía en ellos incluso a mis amigos. A mi chico. ¿Qué hice para que todos se fueran? ¿Será que no soy capaz de querer, de retener a nadie? ¿Que canso?

¿O será que todos han visto el fracaso en mi cara? Será eso. Todos lo vieron y se fueron. Nadie quiere nada con perdedores.

No veo nada…

¡¡Dios!!