Llega la Navidad… la Navidad llega…

La Navidad llega…

Con su manto blanco… y este año de verdad.

Con sus luces de colores…

Los nacimientos llenos de cientos de figuras, con su  musgo, con sus estrellitas… sus ovejitas… que monas ellas…

Con su ¡¡¡HO ho ho!!!!

Con sus regalos envueltos en papeles de colores.

Con las risas…

Con las sorpresas…

Con las voces de los niños y niñas del Colegio de San Ildefonso y que cantan los premios de la lotería de navidad…

Los turrones, los mazapanes, las marquesas…

El cava, el espumoso, la sidra… el champagne.

Los pavos, los capones, los corderos en el frigo para meterlos en cualquier momento al horno.

Los villancicos… “Llega la Navidad” “Campana sobre campana” “Noche de paz”…

Sobre el papel es bonito… pero para mucha gente no suelen ser buenos días…

Muchos han perdido a sus seres queridos hace poco… pero bueno… quizás en vez de echarles en falta, y llorar su ausencia, quizás debiéramos intentar rememorar su espíritu, sentirles a nuestro lado, y disfrutar de esos días, como a esos que no están, sin duda, les gustaría… porque nos quieren… y alguien que nos quiere, no puede vernos tristes bajo ningún concepto.

Otros… otros ven a su alrededor, y miran otras familias, otras gentes. Ven como las disfrutan… como se reúnen… y lo comparan con sus celebraciones, con su familia, y muchas veces, no sé por qué, nuestra fiesta, nuestra familia sale perdiendo respecto a la de los demás. Pero… sabes… suele pasar que las cosas malas de esa otra familia no las sabemos… las nuestras sí… y bueno… quizás hay que aprender a mirar lo nuestro, nuestras posibilidades… y dejar a cada uno con sus canciones.

Porque al comparar… no sé por qué, siempre acabamos deseando lo de él de al lado. Es curioso, ¿no? Y eso al final nos jode el estómago…

Podríamos decir que estas fiestas son falsas… porque el cariño familiar hay que demostrarlo todos los días y esas cosas. Todos lo decimos. Sería maravilloso… porque si todos los que lo decimos, lo pusiéramos en práctica, todos tendríamos un entorno familiar cojonudo, y que disfrutaría de nosotros, que tendría nuestro apoyo, que les daríamos besos, les llamáramos por teléfono aunque no fuera navidad… y si les decimos todo cuanto les queremos… con frecuencia… todo sería insuperable. Y cuando hablo de familia… hablo también de amigos… que los de verdad son también familia… incluso más familia, porque sabes… les hemos elegido nosotros…

Pero no… no lo hacemos. Y en general, como en navidad tampoco… porque sabes… como hay que demostrarlo en el resto del año… pues ni el resto del año, ni en Navidad.

El mismo razonamiento lo podemos hacer con la solidaridad. Las aportaciones a Nuevo Futuro, a Aldeas Infantiles… etc.

Las fiestas son consumistas… pero todos entramos en el juego. Y si no nos regalan… pues parece que ponemos una cruz en la cabeza del osado. No hace falta comer especial esos días… pero si nos invitan, y no hay solomillo de buey, en lugar de chuletas de cerdo… ponemos una cruz. O si el cava no es de a 10,00 € la botella. O el Whisky es DYC 5 años en lugar de White Label… ¡Qué se prepare el rácano éste!

Llega la Navidad, con sus tópicos típicos… para “los a favor”, como para “los en contra”.

Se me olvidaba… No pueden faltar los cuentos de Navidad… o esas pelis llenas de buena intención, y de mucho almíbar…

Pues sabes… voy a abrir un paquete de azúcar, y una lata de algo en almíbar, voy a coger unas claras de huevo, … y me voy a poner a escribir… ¡Mi cuento de Navidad!.

Sip. A lo mejor no llega la misma noche de NochebuenamañanaesNavidad. Pero llegará.

Y acabando con los tópicos por hoy… Por si no nos vemos antes… ¡¡Feliz Navidad!!

¡Qué narices! Son fiestas… habrá que disfrutarlas… ¿no? Por cierto, recibo con alegría regalos, e invitaciones a comer y/o beber.

Sip.

Muchos, muchos besos.

Muchos.

Y envueltos.

Sip.

En un abrazo apretado… largo…