Escribir… ¿todos tenemos derecho a escribir?

Teníamos pendiente de hablar de lo de escribir.

¿Os acordáis que os comentaba que había leído algo al respecto en “Luz de Mercurio”?

Todo viene de una obra de teatro de Tom Stoppard,  “Realidad”.

A mí siempre me ha gustado escribir. Yo creo que la culpa la tiene un profesor mío, Revilla, que allá por 8º de EGB me puso como ejemplo ante toda la clase por escribir bien. Recuerdo que el detonante fue una redacción que nos hizo escribir sobre el grifo. Tengo que buscarla. Si la encuentro, un día la transcribo aquí.

Mi hermano recuerdo, me ayudó un día a pasar un trabajo a máquina. Mis hermanos son mucho mayores que yo. Y este hermano mío, Miguel, nunca ha tenido un gran cariño por mí. Mi madre le obligó a ayudarme, porque aunque lo tenía escrito a mano, lo de pasarlo a máquina me iba a llevar mucho tiempo. Y no lo tenía.

Recuerdo como mi hermano, dijo en ese tono de estar dictando cátedra, que nadie se iba a creer que el trabajo lo había escrito yo, porque estaba demasiado bien escrito. Ha sido uno de los momentos más felices de mi vida, porque mi hermano el superior, me estaba halagando, sin saberlo siquiera. Porque no era copiado de  ningún lado.

Pero no me dio por escribir más. Porque sí, parecía que escribía bien, pero quizás nunca pensé, y sigo sin pensarlo, que escriba lo suficientemente bien.

Y un día llegué a los blogs. La democratización de la escritura.

Llegué un día al blog de canalla, “Muchachito desolado”. Y me piqué, y empecé a comentar.

Los comentarios se fueron haciendo más largos. Algunos más largos que los post originales.

Me acabo de dar cuenta que, Canalla ha borrado su primer blog.  Muchachito desolado es el segundo. Ahora que pienso… a veces dejamos parte de nuestro yo comentando otros blogs. Pero no somos duelos de esas partes. El sueño del blog, pasa a serlo… pero no dejan de ser pedacitos de nosotros. Otro pensamiento que dejo en el aire… sip.

Llegó Paper, y el escribía una de sus historias, y yo le respondía con otra historia.

Y llegó el momento en que a parte de comentar, empecé a escribir relatos.

Un día canalla me engañó como un bobo, y me vi con un blog.

Y empecé a publicar mis historias y mis desvaríos.

Los blogs, como decía antes, es la democratización de la escritura. Antes muy pocos podían tener la esperaza de ser leídos por los demás, a parte de mamá y tu hermana mayor que te quiere un montón. Unos blogueros escriben bien, unos hacen faltas de ortografía, otros escriben tipo SMS. Unos tienen  un estilo directo, otros coloquial. Unos escriben muy correcto, pero no traspasan, no tienen la tecla para llegar con contundencia al lector. Otros en cambio, parece que escriben de cualquier forma, y son capaces de darte un puñetazo en las entrañas cada vez que aporrean el teclado.

Unos usan palabras “normales” mientras otros intentan rebuscar palabras y formas lingüísticas poco comunes, porque se piensan que son mejores escritores por utilizar palabras que nadie conoce, aunque fuercen la escritura para meterlas.

Pero todos, todos tienen un rincón donde libremente pueden escribir sus cosas, sus historias, sus problemas, sus alegrías. No dependen, mejor dicho, no dependemos de un editor que juzgue nuestros escritos y decida publicarlos o no. Somos nuestros propios jueces. Y si nos gusta lo que hemos pergeñado en el papel en blanco de Word, damos a publicar, y… ya. Ahí estamos en medio del enorme océano que supone Internet, dispuestos a recibir las visitas de todo aquel que quiera perder unos minutos en leernos. Y no hace falta que sea mamá, ni tu prima de Málaga.

Pero no todo le mundo piensa que sea así. Yo he oído comentarios muy destructivos respecto a que cualquiera pueda escribir. Para algunos, solo los elegidos son dignos de escribir y que les lean. Los elegidos… ¿Por quién? ¿Los que más venden? ¿O los que gustan a los académicos? ¿Quién dice que algo es bueno o no? ¿Quién sentencia lo que es digno o no?

En una editorial, bueno, se juegan su dinero. Es normal que publiquen lo que les guste, o lo que según su criterio crean que pueda vender. Pero eso tampoco quiere decir que sea mejor o peor que las obras rechazadas.

Esas voces que critican que “cualquiera pueda escribir”… ¿Quiénes son para juzgar? La escritura como cualquier otro arte, creo que está muy mediatizado por los gustos de cada uno. No nos gustan a todos las mismas historias. Yo, por ejemplo, escribo sobre todo historias protagonizadas por gays. Yo sé que hay algunos amigos que desprecian estas temáticas. Y que me miran con pena porque no creen que merezca la pena escribir estas historias. Es como un género menor. Es cierto que posiblemente si un día publico un libro, venderé muchos menos ejemplares. Pero a lo mejor me convierto en el nuevo Terenci Moix. ¿No podría ser?

Chicos y chicas… ¿Qué pensáis? ¿Cualquiera puede escribir? ¿Debería yo publicar un libro? ¿Me presento al Odisea, como me animaba Iago el otro día? ¿Vendríais todos a mi presentación, aunque vivierais fuera de Madrid? Bueno, el primero que debería ir de fuera soy yo… jajajajajaja. Soñar… soñar… es bonito soñar… sobre todo mientras se sueña… sip. Ya sé que sonia me animará a dejar mi trabajo para escribir esa novela, y no tener que dejar los blogs… jijijijiji. Y que Josep me dirá que me compra un ejemplar, o dos… y que Alex también me dirá que soy la leche… pero bueno… ¿No hay nadie más por ahí? 😛

Como Luz de Mercurio me dé tanto juego, de un post suyo he sacado yo dos, creo que lo llevo claro.

Venga va, que os doy unos besos.

Venga, que sean muchos.

Bueno, ya les envuelvo.