Situaciones de la vida…

Vosotros imaginaos en la situación.

Lleváis toda la semana para conseguir un sitio agradable para echar un kiki con vuestro chico, novio, o “chico que toca esta semana”.

Imaginaos que está rebueno y que os pone cantidad. O que le queréis como si fuera lo más de vuestra vida. Vamos, eso que algunos llaman amor.

Lleváis soñando 2378 días en esa noche que habéis conseguido que los compañeros de piso se decidieran irse a su casa a ver a mamá, que ya les vale, no querían ver a mamá.

Preparáis el tema. La cama grande. Sábanas limpias, con olor a “Flor”, o “Mimosín”, al gusto. Venga, va, aceptamos también Bosque Verde.

Besitos.

Caricias.

Meto la lengua por aquí, muerdo allá, noto un dedo por el norte, una lengua por el oeste… Los dos estáis a cien… que digo a cien… ¡a mil quinientos!

Preparamos la culminación.

Lubricante a tope.

Condón extendido.

¡Vamos allá! Pensáis los dos, mirándoos a los ojos, con ganas de… explotar…

¡Empezamos!

Poco a poco.

Ya.

Uno se agarra a los barrotes de la cama.

Gemidos.

El otro pone los ojos en blanco.

Más gemidos.

De repente… se abre la puerta.

“¡Hola, Geronto! Pues que resulta que mi madre se ha ido a esquiar con su nuevo novio, y tal y cual…”

Los dos giráis la cabeza. Los dos con los ojos en blanco, solo que cambia la motivación.

Gilipuertas ha entrado en la habitación con su inseparable gorra. Se sienta en el borde de la cama. Tú abierto de piernas con el miembro de tu novio, ligue, dentro de tu culo. O tú con tu miembro dentro del culo de tu churri, follamigo, o chicodeestanoche.

“Huy parece que os lo pasáis bien” dice Gili.

“¿Te conozco?”, le dice a tu partenere.

“Me llamo Gilipuertas”, e intenta estrecharle la mano.

“¿Qué preservativo usáis? Es que a mi novia, no le gusta los que compro en el rastro.”

Opciones:

1.- “¿Quieres tirarte por la ventana Gili?”, dices con toda naturalidad, y sin perder la postura… o compostura… o lo que sea.

2.- “¿Porque no vas a buscar a tu madre y se lo preguntas a su novio?”, en esta ocasión, perdiendo un poco los estribos…. pero con naturalidad… sip.

3.- “¿Quieres cambiar de acera y unirte a la fiesta?” – pregunta retórica. ¿O no? ¿Es el protagonista de algún sueño erótico inconfesable? Es momento de confesar, querido Geronto.

4.- El que tiene el preservativo en su miembro, ha perdido… ejem… fuerza, y decidís tomar un café con Gili.

5.- Un bate de béisbol, no se sabe por qué motivo, ni de qué forma, acaba dentro de un ojo de Gili. Y vosotros seguís a lo vuestro rodeados por un mar de sangre.

6.- Con toda naturalidad, seguís a lo vuestro. El del preservativo culmina. Cambiáis las posiciones, invitando a Gili a que se fije en la marca del lubricante también. Y podréis hablar de fútbol mientras… sip.

7.- Le atáis a la cama, y… le lubricáis a él.

8.- Le pedís que saque la cámara* y os haga un book.

¿Qué conclusión a esta situación elegís? ¿Se os ocurre alguna otra?

* La cámara a la que se hace referencia en el punto 8, es una cámara de fotos. No se trata de ninguna metáfora ni hipérbole, ni ninguna otra figura literaria. No.