Yo soy el amor: la peli.

¡Ay! El amor… el amor. El tema por antonomasia. El tema de la comedia, de la tragedia… todo gira en torno al amor. O entorno a su ausencia.

Los escritores hace que sus personajes maten por amor. Hagan tonterías. Se desesperen si no consiguen a la pareja deseada. Que se suiciden si se sienten despreciados por la persona a la que aman. ¡Oh! El amor…

Pues el otro día, fui a ver una peli… atención… que se llama: “Yo soy el amor”

¡¡Toma ya!!

¿Cómo os habéis quedado? Título contundente donde los haya. “Yo soy el amor”.

¿Y de que va, preguntaréis? Venga, va, haré como que no he escuchado esta pregunta… ejem.

Bueno, os cuento un poco el argumento.

Es un ratito en la vida de una familia burguesa italiana. Dueños de una gran empresa. Vamos, lo que se suele decir, ricos. Está el patriarca. El abuelo. Su mujer: la matriarca. El hijo principal, heredero de la empresa. Su mujer, una dama siempre en su sitio, encantadora para organizar fiestas. Buena esposa, buena madre de sus hijos. Están los hijos: El hijo de papá. El hijo de mamá. La hija del abuelo, artista.

El hijo de mamá es un alma sensible, deportista. El hijo de papá, está dedicado a los negocios al 100%, con papá. La hija del abuelo… se dedica a sus cosas.

Esta es una peli de esas típicamente familiares, no de las de almíbar, no: de las otras. De esas en las que la apariencia esconde un mundo subterráneo. De esas que todo consiste  en, colocar la cámara, para que vayan ocurriendo cosas, como si el equipo de la peli pasara por allí,  y descubriera esos secretos, que no los descubren ellos, porque no tienen tiempo más que para mirarse el ombligo cada uno de ellos. Así vamos descubriendo el secreto de la hija del abuelo. Intuimos que algunas relaciones amistosas del hijo de mamá, no son solo lo que aparentan. Y al final, vemos, que mamá, pues… como que no ha vivido eso que llamamos amor. Porque la conveniencia de los matrimonios está muy bien, hasta que ese “detestable” sentimiento, aparece.

No es una peli de masas, desde luego. Es italiana, pero tampoco nos les vamos a encontrar gesticulando a todo pasto, como sí se hace en “Baaría”, otra peli italiana que se ha estrenado últimamente, y que os recomiendo que NO vayáis a verla por nada del mundo. Con el buen tiempo que hace, por favor, meterte al cine a ve eso. No.

Tampoco es una peli de esas iraníes, que parece que todo gira en torno al crecimiento de una brizna de hierba. Es una peli para ver sin pretender saber que pasa, dejando que transcurra al ritmo que el director nos marca. Disfrutar de las interpretaciones, y de los secretos que se van descubriendo. Y si vais con ese espíritu, os encontraréis con una muy buena película. Con su lado crítico, y con su lado documental, incluso. En donde los gestos a veces son más importantes que los diálogos, escasos por otra parte. Muchas cosas solo se insinúan. Las intuyes. Como lo haces cuando vas a comer a la casa de unos amigos.

Tilda Swinton, es mamá. Una maravilla, como casi siempre. Luca Guadagnino, dirige. Y nada más… que ya sabéis que eso de copiar el reparto y demás, no se me da nada bien.

Pero os dejo el tráiler.