De cultura, de culturetas, de indocumentados, todo ello salteado con tacos y un par de tópicos.

Hablemos de cultura. Últimamente me persiguen ciertos conceptos que quiero liberar hoy aquí.

¿Es bueno tener cultura? ¿Hay que disculparse por no tenerla? ¿Hay que reírse de quien la tiene? ¿Alguien que sepa mucho de algo, debe machacar a quién sepa menos?

Os cuento varias situaciones para centrar lo que quiero liberar.

Tengo unos amigos que para disimular su poca cultura de los demás, siempre empiezan riéndose de los que la tienen. Y siempre empiezan hablando de “qué ellos no saben nada, pero…”, y lo hacen en ese tono entre el sarcasmo y la chulería que emplean siempre aquellos que quieren tapar sus limitaciones. Así consiguen que los que saben algo, se sientan inferiores a ellos, que no tienen ni idea de nada, y no se atrevan a contradecir nada de lo que digan.

Tengo otros amigos que, son unos eruditos de narices. No hay nada que se les escape de literatura, pintura, música… y cualesquiera otra “arte” digna de estudio por cualquier humanista de pro. Estos no utilizan el sarcasmo y la chulería para desacreditar a quién no esté en su mismo nivel. Utilizan un ligero alzamiento del mentón, y unas miradas por encima del hombro. Ya sé que es típico, pero… es lo que hay.

Hace algún tiempo, fuimos unos amigos y yo al teatro. Un clásico “El mercader de Venecia” de Shakespeare. Nunca había visto una obra de Shakespeare en teatro. La versión no era acertada, para mí, pero al final, disfruté, porque el teatro me hace disfrutar. Será que no voy prácticamente nunca… no lo sé.

Una semana después, nos juntamos casi todos los que fuimos al teatro, con otros amigos. Creo que salió el tema del teatro tangencialmente en un momento. Unas risas y tal “qué mala era” “el judío parecía histriónico de narices”… Sin ninguna trascendencia. Al cabo de unas horas, me entero que estos amigos “incorporados” se rieron luego de nosotros por ser tan “culturetas”. Por cierto, allí todos eramos gays, los culturetas, y los que no son culturetas. Para que luego digan que los gays somos la leche de intelectuales, uno de nuestros tópicos, e igual de falso que el que follamos la hostia. Y el de que no decimos palabrotas.

Por cierto, para el que le rechine el lenguaje salpicado de tacos y demás, os remito a Camilo José Cela, a la sazón Premio Nobel de literatura.

Yo tengo por otro lado, unos amigos con los que es un placer charlar. Porque, aprendo mucho. Me quedo embobado cuando citan y citan a autores, y puedo escuchar poesía de sus labios, que enlaza con algo de lo que esté saliendo en la conversación. Me encanta escucharles… e intento aprender de ellos. Normalmente no lo consigo… pero lo seguiré intentando. Aunque sé de otros amigos que, a lo mejor se sienten un poco a disgusto, porque piensan que no están a la altura, cuando no se trata de estar a la altura, se trata de aprender de los que tenemos al lado, y de enseñar lo que nosotros tenemos que aportar en otros campos. Y aquí podemos enlazar con alguno de los puntos anteriores.

El otro día conocí a un bloguero mucho más joven que yo. Y pasé un rato muy agradable escuchándole sus vivencias, sus opiniones. Muy interesante, de verdad. Poco le podía aportar yo, pero, le escuché con interés. Y le volveré a escuchar cuantas veces quiera.

Por cierto… ¿la cultura tiene una pinta determinada? ¿Hay que llevar gafas para parecer intelectual? ¿Aire de despistado? ¿Ausente? ¿Ser antisocial?

Tengo un amigo que es bastante leído. Ya quisiera yo ser una décima parte de lo leído que es él. Y me he dado cuenta de que los últimos meses, me he pasado mucho tiempo intentando convencer a los demás de que este amigo no es un botarate que apenas sabe hacer la “o” con un canuto. Vale, no lleva gafas, tiene demasiados compromisos sociales, le gusta divertirse… bueno la verdad es que este chico no se le reconoce como gay por allí donde va. ¿será que va de incógnito en todas sus facetas? ¿O será que, como no parece gay, tampoco parece que haya leído al menos 3 libros en su vida?

El otro día, buscando información sobre un modelo de moda que iba a colgar en el blog, me enteré que durante un tiempo, fue la comidilla de ciertos programas de televisión y de ciertos blogs, porque parece que en una entrevista quedó en evidencia que su cultura no era muy grande. Todo eran chascarrillos y risas sobre él. Y claro, los ataques llegaron hasta su trabajo. Quizás le hicieron pagar su éxito, o sus errores, no lo sé, pero me parece un poco penoso que se rían de alguien porque su cultura no sea la que se supone que debe tener un chico de veintitantos años.

El otro día, hablaba con un amigo de la estupidez. ¿Quién es más estúpido, quién se conforma con disfrutar del partido de los domingos, o quién no disfruta de nada, refugiándose en la cultura y el conocimiento con mayúsculas?

Venga, va, pensad un momento el tema.

¿Ya tenéis una respuesta?

¿sí?

Pues ya me la estáis contando, porque a mí solo se me ocurren un ciento de gamas de grises.

El caso es que en poco tiempo, uno pasa por ser intelectual, a ser gilipollas inculto, y sin verlas venir.

El caso es que de repente, te encuentras repasando conversaciones para intentar discernir en qué momento uno pecó de saber mucho, más que nada para poder enmarcar ese momento, y colgarlo en el cuarto de los “momentos inolvidables y únicos”.

Y luego, en el minuto siguiente, me encuentro haciéndome un planning de estudio, para no parecer tan cateto. Y todo, quizás, por un par de indocumentados con poca autoestima, que se entretienen a lo mejor, en convencer a los demás de que son… no encuentro la expresión… ¿menos malos? ¿Mejores?… o quizás solo intenten disculparse, cuando nadie ha considerado que era necesaria esa disculpa. Esa necesidad solo está en su cabeza.

Pero al final, uno que siempre quiere que todo el mundo esté contento, y que le da muchas vueltas a la cabeza, es el que se encuentra siempre triste, y afligido. Y encima, solo sé, que no sé nada, como dijo aquél.

Pero todo esto, me pasa por ser gay, seguro.

Estoy valorando, pues, cambiar de acera.

¡Toma ya!

9 pensamientos en “De cultura, de culturetas, de indocumentados, todo ello salteado con tacos y un par de tópicos.

  1. ¿De que te sirve ser un cultureta si luego no sabes nada de personas?. Lo importante es saber sentir, luego si eres mas o menos curioso, con mas o menos memoria, solo son accesorios de la persona.
    Cuando ves un cultureta que no se dedica a presumir de cuanto sabe, sino que además de escuchar tiene tiempo de hacer una caricia a un amigo, es una gozada y cuando encuentras a otro, no tan cultureta, pero con curiosidad y tan tierno que no puedes evitar abrazarle, es otra gozada.
    Creo que ambos, con mas o menos cultura, son GRANDES, simplemente, por ser como son. Y eso que les conozco poco.
    Un besito

    • Hombre, sonia… parece que estamos diciendo que, los que les gusta la cultura en alguna o todas sus manifestaciones, son malos relacionándose. Y eso no tiene por qué ser así.
      lo que intento decir en estas líneas es que, tanto los cultos, como los incultos, que desprecian a los contrarios para conseguir tapar sus limitaciones, son igualmente criticables.
      Yo me he encontrado a mucha gente que le gusta la cultura, y lo oculta, para no ser objeto de burlas por su entorno. Es algo parecido a ser gay en un entorno homófobo. Y me he encontrado a gente culta, mirando por encima del hombro a otra gente menos estudiada.
      Porque a veces, esos que parecen no ser tan cultos… te pueden sorprender… sip.

      besos.
      muchos.
      envueltos.

  2. Una interesante reflexión que encontré en algún post de AntWaters, y me guardé la parte principal:

    “…tampoco vayas de listo porque eso es de tontos. Ser listo te convierte en comida para tontos, quienes son junto a los frustrados y envidiosos, los más peligrosos”.

    ¡Cuánta verdad tiene eso de que los frustrados y envidiosos son los mas peligrosos!

    Y cuántas veces te hacen sentir como el protagonista de “Un mundo feliz”, demasiado para estar entre unos, y muy poco para estar entre otros.-

    Un abrazo fraternal.

    • Edgard, me ha parecido un comentario el tuyo tremendamente acertado. Por eso, no lo voy a estropear añadiendo nada.
      Gracias.

      besos.
      muchos.
      envueltos.

  3. Yo también estoy planteándome “visitar” la otra acera. La vida es muy irónica. Después de todo lo ocurrido, esto no puede ser otra cosa que un chiste …

    Cultura… qué importa saber que tal cuadro lo pintó Picasso , en tal fecha y lugar si luego uno no es capaz de sentir lo que la obra expresa? La cultura es accesible a todos… o no.

    • chiqui, ains… siento haberte llevado a error, pero mi presunta visita a la otra acera, es solo una ironía. Quizás un día, me enamore de una mujer. Y quizás en ese momento, pueda encontrar la suficiente apertura de mente para casarme con ella. Pero mientras eso ocurra, mi cuerpo no reacciona a los estímulos de las féminas.
      Toda obra de arte, creo, debe producir algo en el que la escucha, el que la contempla, o el que la mira. Datos y demás… pues a veces son imprescindibles, y tú lo sabes, para situar esa obra en su contexto histórico, y comprender mejor lo que su autor ha querido mostrar. saber, creo, nunca está de más. Pero, de lo que va todo esto, es de que este hecho, el saber, no debe ser motivo de hacer sentir mal al que no sabe. Y viceversa.
      me alegra verte por aquí.
      sip.

      besos.
      muchos.
      envueltos.

  4. A mi me pasa a veces, que me siento muy desplazado de los sitios y un inculto de tres pares de narices, y no puedo remediar sentirme inferior en según que circunstancias, porque hay personas que te hacen sentir muy mal. Yo no soy nada culto, me gustan las cosas porque si, el mercader de venecia me gusto, posiblemente porque jamás la había visto, porque no se que ritmo hay que darle o que enfasis poner o no poner. A mi las cosas me gustan y punto, aunque no entienda de ellas.

    Me gusta escuchar, me gusta aprender, pero no me gusta que me traten como un estúpido por no saber la obra tal, o el autor pascual. No se de cine, ni de actores, ni de treatro, pero posiblemente jamás me perdería en mitad del monte, jamás pasaría frio o sed en un bosque, posiblemente podría pasar horas y horas cantando, jugando y charlando de otras muchas cosas.

    En resumidas cuentas, que a mi me gusta que me traten como persona, no como intelectual o burro, porque si la gente sabe tratar a los demás como debe ser, a mi me da igual que me hablas de poesía o de cine, o de futbol o de patinaje, o de tenis, o de un autor de teatro, mientras no me mires por encima del hombro.

    Un beso cielo

  5. ¿y qué digo ahora yo, intelectual de pro, ante este post? ¿la cultura vale? ¿importa? Sí bueno, eso todo el mundo estará presto a decir que sí, claro que importa… ¿pero para qué vale? Desde mi situación yo diría que para mejorar uno mismo, para enriquecerse, para entender el mundo y esto debería ser sumamente valorado y codiciado. Pero, seamos realistas, no lo es. Ahí radica su dificultad. Y si no es valorado por la mayoría… entonces ¿merece la pena el esfuerzo, el tiempo que cuesta adquirir esa cultura? ¿merece la pena acarrearse una visión más clara del mundo cuando se está más cómodo con miopía, sin ver (o viendo borrosamente) lo que alrededor ocurre? Quizá la respuesta sea no… y el ignorante sea el verdadero vencedor de esta contienda…
    Creo que es un tema muy difícil y desde luego yo no tengo las respuestas…
    En fin, me voy a leer un libro…

    Un abrazo

  6. Pingback: Votemos el post. « el rincón de tatojimmy v.2.0

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