Habrá que hablar de un par de sitios… por las vacaciones y eso.

Va pasando el tiempo, y quedan muchas cosas por hablar. Y no puede ser. Así que empecemos.

Porque he estado de vacaciones, y parece mentira, pero no he hablado de casi nada. Y… no es que os vaya a contar las veces que me peiné, o si me di cremita para el sol… ¡NO! Es es muyyyyyyyyyyyy aburrido. Pero… puede que haya rincones en los sitios en que he estado, que me gustaría al menos citar…

Empecemos por Madrid. El foro. La city. La capital. Esa ciudad que a unos asusta, a otros agobia, y también hay a los que enamora.

Starbucks de Infantas. Imprescindible. Aunque tengo un amigo que está haciendo campaña a todo trapo para que dejemos de ir. Pero es un sitio fundamental. Los sillones de la planta de abajo. Es uno de mis sitios preferidos. Para charlar, para leer… para chuminear por Internet… Y eso que hace tiempo que no veo a mi camarero preferido, Richie. ¡¡Hola Richie!! Ahí hemos coincidido estos días unos cuantos amigos. Ahí he conocido a dos nuevos amigos. Espero que sean de los que permanezcan. Starbucks de Infantas, imprescindible.

En Madrid, es también imprescindible, “La Buena Vida”. En una calle al lado del Teatro Real, la c/Vergara, 10. Es un sitio maravilloso. Es cafetería… y librería. Puedes tomar un café, mientras compras la última de Almudena Grandes, y escuchas un poco de Jazz como música ambiente. Y también puedes chuminear por Internet. Una maravilla, vamos.

Otro sitio imprescindible: el Café de la Luz, en la c/La Puebla, 8, en Malasaña. Café, copas, mojitos… rodeado de libros. Estos no están en venta, imagino, pero puedes cogerlos y leer. Me parecía estar en mi casa, casi. Algunas enciclopedias las he tenido, algunos libros también… una pared con mensajes… música suave… sillones, butacas, sillas… sabor añejo… maravilloso. Para charlar tranquilo. Y la gente que lo lleva, encantadora.

Cambiemos de ciudad.

Málaga.

Ahí empiezo por una librería gay nueva: Colage. Está en pleno centro, en unas galerías que se llaman Goya, muy cerquita de la c/Larios. Es pequeñita, pero… Miguel, que es la persona que se ha lanzado a esta aventura, suple la falta de espacio con su disposición a poner a tu alcance lo que quieras y necesites. Y lo bueno, es que ha leído casi todo lo que vende. Merece la pena pasarse por ahí. Además de libros tiene DVD, postales, chuminás… que te pases, hombre.

Seguimos con… un restaurante. Comoloco. Sus pitas. Sus salsas. Sus ensaladas. Con camarero simpático, y había un cocinero… este viaje no le he visto. Pero había un cocinero… hummmmmmmm. Además es localización de alguna de las novelas de Carlos G. García. ¿Qué no habéis comprado sus libros? Muy mal… pinchad aquí y enteraros cómo podéis comprarlos.

Más rincones de Málaga: Café y Libros, en la Plaza de la Merced. Estilo al Café de la Luz, de Madrid. Las horas que habré estado en solo un par de días en esa cafetería hablando. Y tiene unas tartas… ufffffffffffff. Camareros simpáticos también. Sip.

Lechuga. No puede faltar. Restaurante. También en la Plaza de la Merced. Y también con camarero… interesante. Me quedé con ganas de invitarle a un café, por cierto. Me gusta la comida, me gusta el sitio. Ensaladas maravillosas, una cosa así como alargada… gorda… que no recuerdo como se llama… con puntita interesante… en fin. Y siempre he ido bien acompañado. Así que…

Esto está quedando un poco soso y largo… ains. Así que el Citrón, el restaurante italiano que no recuerdo el nombre, la quesería, que tampoco… Pero mira, ahora que caigo, por recomendar algo distinto… Bar Baeza. Muy cerquita de la estación del AVE. Un bar de los de siempre. Con Menú del día, de los de siempre. Pues que se come bien, y barato. Y son simpáticos. Y hacen un arroz con leche… ains. Y un puchero… ains. Y unas albóndigas… bueno, bueno. Y unas natillas…

Y… no, no se me olvida lo más importante: Mis amigos. Pero en este punto, seré egoísta, y me los quedo solo para mí. Y no… no los comparto con vosotros. Solo para mí.

Ains.

Al final me ha quedado un poco soso… Pero bueno, uno no va a escribir siempre, páginas destinadas a permanecer en el olimpo de la literatura… digo yo.

Perdonad… que me asomo a la ventana para dar una voz:

¡¡Baja, Modesto, que subo yo!!

Ya.

PD. Menos mal que me conocéis… porque si no, esto podría parecer petulante y egocéntrico. En fin. ¡¡Locuraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!