Navidad.

Chun, chun.

Navidad. ¿Qué decir de ella a estas alturas? Pues nada… casi todo estará dicho, y no voy a ser yo quien encuentre un rincón de este día que sea nuevo para deslumbrar a quien pase por aquí.

Aunque en realidad para cada uno debería ser algo distinto. Para cada uno debería tener una significación, y debería tener una forma de vivirla personal e intransferible. Cuando intentamos vivir otra Navidad que no es la nuestra, y además no lo logramos, es cuando caemos en la infelicidad, en la tristeza, en la depresión.

Aunque hay un pequeño detalle que me gustaría al menos citar: es el de la generosidad. No me refiero con esto a dar 5 euros para combatir al cólera en Haití, ni 10 euros para aldeas infantiles, o comprar una pulsera en el rastrillo de Nuevo Futuro. Me refiero a satisfacer a la gente que queremos, por ejemplo, dándole gusto y siguiendo alguno de sus planes, o dejando pasar las gilipolleces que dice Jerónimo, porque no da más de si el pobre, y además no sabe beber tintorro, y le sienta fatal. O no poner pegas a Rubén, que le gustaría ir a ver esa peli que a tú juraste no ir a ver… Son pequeñas cosas que a veces contribuyen a hacer felices a los demás, y no nos supone ningún problema. Y a veces, los ataques a nuestra autoestima, son simplemente una nebulosa que solo está en nuestra cabeza.

También está bien dar 15 euros a Nuevo Futuro. Y para los que dicen que eso se puede hacer en cualquier momento, que no hay que hacerlo necesariamente en Navidad, yo les invitaría a que por si acaso den ahora 15 euros, y luego en abril, otros 15, que son los que tocarían dar, porque no hay nada en abril ninguna fiesta que nos obligue a ser buenos y tal. Y por cierto, para los que se niegan a celebrar el día de San Valentín, recordarles que hoy es un buen día para decir a tu pareja te quiero, y el lunes 27 de diciembre, también lo es.

Me voy a tomar un gelocatil.

En fin.

Por cierto… ¡¡Feliz Navidad!

Y también indicar que la foto es de deejohn.

 

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