Divaguemos un rato: Navidad gay.

 

Hoy me ha dado por pensar en un tema indispensable en nuestras vidas. ¿Hay una Navidad gay?

Veo que os he dejado helados de estupefacción.

Yo no soy muy de hacer categorías, ni clasificar con denuedo, ni de adjudicar a un colectivo como el nuestro características unificadoras. Pero… es un tema que quizás haya que debatir, vamos digo, y si no hay que debatirlo, pues da igual, porque me apetece debatirlo.

Algunos dicen que hay una forma de vestir gay. A esta forma de vestir que le dan el apelativo de gay, otros lo llaman extravagantes. Da igual, solo se atienen a ese modelo el 1% de los gays conocidos, imagínate el tanto por ciento si incluimos a los desconocidos. Si llevas una pulsera malva en la muñeca, algunos dicen que es muy gay. Quizás otros digan solo que es hortera, sobre todo si no pega con la camisa, o los zapatos, que ya se sabe que hay que combinar bien los colores.

Pelis gays. Esto es más fácil, claro. Los gays ven pelis que hablen de gays. ¿No? ¿Qué me decís, que muchos de vosotros no habéis visto una peli que hable de gays? ¿Ni la de los vaqueros aquellos? Pero bueno… ¿Qué clase de gays sois vosotros?

Venga, va, pero seguro que os gustan las pelis en las que se llora mucho, en los que la chica… porque los gays nos identificamos con la chica, claro. Y sufrimos con ella, por lo malo e insensible que son los hombres. Porque los gays somos muy sensibles. Claro. No hacemos sufrir a nadie, ni nada de eso. Somos buenos, buenos. Todos esos gays con “ex” malísimos, y que les han dejado en la cuneta, por uno más guapo o alto, o con menos pelo, o con más… todo eso es falso. Somos la leche de sensibles, generosos, y nos preocupamos por los que son como nosotros. Sísisisisisi.

¿Que a ti “Memorias de África” te dejó dormido en el sofá? Vaya… me dejas sin palabras. ¿Que a ti te gusta “Rambo”, tirando de metralleta y matando hasta al apuntador? Flaseado… me he quedado de piedra.

Vale, vale, no intento hablar de libros “gays”.

Navidades.

Creo que si repasáramos los post que los blogueros gays han escrito estos días, una mayoría no les gusta nada, nada estas fiestas. Una mayoría dicen lo de que son falsas, consumistas… pero todos las viven. Solo hace falta mirar las visitas que los gays del mundo han hecho esos días a los blogs gays del mundo. Todos estaban comiendo turrón con la abuela, o hablando de fútbol con el cuñado. Quizás es que nos dejamos llevar por la corriente… Pero, por otro lado, si somos más sensibles que la media, quizás debiéramos disfrutar y vivir estos días con dedicación. Porque es un poco lo que parece que son estos días: una excusa para dar cariño, o para ver a esas personas importantes en nuestra vida que no vemos con habitualidad el resto del año. Sin olvidar, claro, a los que queremos de verdad aunque les vemos a menudo. Así pues, deducimos de todo esto, que las navidades debería ser fiesta entre el gremio gay. Quizás debiéramos pensar en cambiar el orgullo, por la Navidad. Y a papá Noel, le ponemos un traje arco iris estupendo. Por capas, además, para que pueda servir para Noruega, y para Argentina, que se ponga capas o se quite según el día que haga en cada sitio.

Se me ocurre, de todas formas, que habría que distinguir un poco entre los que tienen una cierta edad, y los jóvenes. Los jóvenes, tienen todavía a sus padres, que suelen hacer de enganche en estos días del resto de la familia. Pero cuando estos desaparecen, ese nexo se rompe, y hasta ahora, no se ha sustituido por los nuevos, por una familia nueva, con hijos, que sustituya a la familia paterna.

Una posibilidad es hacer una Nochebuena con amigos. Sí. Creando una “familia” nueva, con las personas que te encuentras y que te caen bien. Pero eso no funciona, porque aunque despotriquemos de la familia y tal, al final, que casi todos despotricamos, siempre tiramos hacia ella. Aunque sea de una forma falsa, basada en los silencios, o directamente en las mentiras. Sobre todo cuando pateamos a los que se han acercado a nosotros, y pensamos que, los que llevan nuestra sangre, aunque nos hayan despreciado, y lo sigan haciendo, aunque callen, son lo único que tenemos; aunque tengamos que bajar la cabeza, que orgullosa levantamos en otros ambientes, juzgando y despreciando a diestro y siniestro.

Estos días, escuchaba en la radio a dos gays con una edad, que suele por cierto juzgar y despotricar sobre los demás, responder a la pregunta de cómo iban a vivir esos días. Y su la respuesta tenía un tono melancólico. Porque no había familia, no había amigos libres… la respuesta era salir esa noche a buscar almas solitarias como ellos. Vivían en Madrid, eso sí. Uno de ellos hablaba de bellos efebos recogidos de cualquier bar, y bailando en pelota picada en su salón… aunque me da que esto es como lo de los cazadores y pescadores que juegan al parchís, ya sabéis… lo de como una, y me cuento 20.

Resumamos pues: Navidad gay, sería, ir bien vestidos, con colores estridentes, y un toque de cuero, con pulseras y abalorios varios; con lágrima fácil, por lo de la sensibilidad y tal. Huy, espera, que se me olvida el tema sexual… con lo activos en esa materia que somos los gays… así que hay que mojar… sip. ¡Ya está! Una orgía en la que lo demos todo, con mucha sensibilidad, eso sí, y dando las gracias y soltando una lagrimita “sensible” de vez en cuando, por la felicidad que nos produce el placer recibido y el dado, que ya se sabe que los gays somos muy generosos. Con un Papá Noel vestido con sedas arcoiris, repartiendo regalos a diestro y siniestro, caros eso sí, que como todos conocéis porque lo vivís, lo palpáis entre vuestros amantes, amigos y siempre compañeros, los gays estamos montados en el Euro.

Y para terminar la juerga, nos ponemos la peli de los vaqueros, para verla todos juntos, tirados sobre el salón, todos juntos y desnudos, rozándonos, mientras nos vamos quedando dormidos, eso sí, llorando por la bella historia de los vaqueros y las montañas y tal y cual.

Navidad gay.

Un lujo, vamos.

Uff.

 

PD. Nada, que ya esto de la navidad se acaba. Ya solo queda el cuento de navidad de este año, lleno de azúcar, hechos imposibles, y gente super buena y maravillosa. Vamos, como la vida misma. Si sois diabéticos y tal, yo os recomendaría que no lo leyerais.