El discurso del Rey – la peli.

El discurso del Rey.

Me hacía gracia, por patético y falta de originalidad, ese comentario que leía en algún periódico que no se trataba del discurso de nuestro rey el día de nochebuena, refiriéndose a esta película. Casi me dan ganas de no ir a verla. Todo venía porque se estrenó en esa semana precisamente.

Pero fui.

¿Qué nos cuenta esta peli? Pues nos cuenta la historia de Jorge VI, rey de Inglaterra, el padre de la actual reina Isabel II. Este hombre, tenía un defecto, que para un personaje público, la verdad es que era un problema: era tartamudo. Con el apoyo de su mujer, intentó por activa y por pasiva solucionar ese inconveniente que le amargaba y le complicaba su labor como cabeza visible de todo un imperio.

Jorge no era además el destinado a reinar. Lo era su hermano Eduardo. Sí, ese que se casó con la Sra. Simpson, y tuvo que abdicar, al ser ella divorciada y no ser compatible su posición personal con ser dirigente de la Iglesia anglicana. Por cierto, aquí lo pintan como un hombre bastante disoluto e irresponsable, al igual que su mujer, muy lejos de la imagen que nos han dado otras películas de él, en el que se le encumbraba por dejarlo todo por amor.

Y como Eduardo abdicó, Jorge fue coronado rey.

Después de visitar a todos los especialistas habidos y por haber, la mujer de Jorge, la que luego ha sido “la reina madre” hasta hace pocos años que murió, encuentra a un hombre un poco extravagante, que dice que puede curar a su marido. Y a él se encomiendan los dos.

El rey es Colin Firth, y el profesor es Geoffrey Rush. Tranquilo que el amigo Geoffrey está contenido.

Diréis: esta será una peli de esas típicas inglesas de época… época cercana eso sí. Y sí, es cierto, es una peli de esas. Una peli en la que la ambientación es importante, así como esos detalles que te forman una idea del entorno en el que se desenvuelve la película, de su tiempo, de sus costumbres… y eso está bien, si no se abusa. En esta película no se abusa.

Pero es más. Es también el encuentro de dos mundos antagónicos, el del rey, y el de un hombre sencillo, con un trato muy cercano con sus hijos, que choca rotundamente con el trato que se intuye que tuvo el padre de nuestro protagonista con su padre, Jorge V. Choca dos caracteres opuestos, el mal genio del personaje de Colin Firth, debido en gran medida a la frustración por su problema, pero mal genio de todas formas, con el de Geoffrey Rush, afable, alegre, un poco loco… pero sin pasarse.

Vale, vale, esto también lo hemos visto muchas veces.

Y también trata de la superación. Pues sí, muchas películas hablan de la superación de los problemas, para llegar al éxito.

NO, no es una película de intrigan, porque quien haya estudiado un poco de historia, sabe que Jorge VI, cuyo reinado empezó un poco antes de declararse la II Guerra Mundial, fue conocido y muy querido por su pueblo, por la cercanía que les demostró en esos tiempos difíciles, y por sus discursos radiofónicos en los que arengaba a su pueblo para superar las dificultades que suponía, por ejemplo, los bombardeos diarios por la aviación alemana de sus ciudades más importantes, dándoles esperanza, cuando era difícil pensar que los aliados pudieran ganar la guerra.

Pues diréis… ¿para qué ir a verla? Total si…

Y yo os contesto, querido público: hay que ir a verla.

¿Por qué? Me preguntas tú, ése del fondo que nunca habla… puedes hablar, que no me como a nadie… (que más quisiera, sabes, nadie se deja comer por mí… ains. Huy, que no era eso de lo que hablábamos, me despisto).

Porque tiene dos actores en estado de gracia, Colin Firth y Geoffrey Rush, a parte de Helena Bonham-Carter, de Guy Pearce, de Derek Jacobi acompañándoles, que están todos muy bien, y otros actores en papeles de reparto también muy acertados.

Porque ves la historia sin sentirlo, disfrutando de los momentos de humor, de los de frustración, sintiendo como los personajes, todo acompañado de una acertada selección musical.

Porque es interesante ese conflicto de identidades entre los dos protagonistas, y como van acercándose poco a poco.

Y porque a mí me ha encantado.

Y porque tiene un porrón de nominaciones al Óscar.

No, no es una película arriesgada en ningún sentido. Es muy clásica en su concepción y en su estructura. Es muy británica, en el sentido que controla las emociones. En el sentido de la ambientación, también es muy británica. Pero todo esto, no tiene que ser necesariamente algo malo. Claro, si está bien armado, si las piezas están bien ensambladas. Que en mi opinión, lo están.

Es candidata a los Óscar en multitud de categorías, y sus actores a los premios de interpretación. Si los ganan, creo que lo serán justamente. Ojala que Colin Firth sea uno de los que gane. Ya ha ganado un globo de oro, buen comienzo. Me gustaría, ya que no se lo dieron por “Un hombre soltero” el año pasado. Y tanto en ésta como en aquella película, sus interpretaciones me han parecido inmensas.

Venga, va, el tráiler.