¿Para que sirven los perdedores?

Hace ya un tiempo, fui a ver… ains… no me acuerdo como se llamaba la película… “No controles”, eso. Por cierto, podéis ir a verla, la verdad es que te ríes un rato. No es la mejor comedia del mundo, pero… está bien. Y ver a Unax Ugalde siempre es un placer, aunque no se quite la camiseta.

Vale, espera que me quito la imagen de Unax de la cabeza y sigo…

Ya.

El caso es que lo que a mí me interesaba hablar hoy es de perdedores. Sí, porque la peli habla de perdedores. Todos los protagonistas lo son, menos el personaje que hace Miguel Ángel Muñoz, al menos en apariencia.

¿Qué es un perdedor? Pues alguien que no está seguro de si mismo, que es lo que se lleva, que no quiere disgustar a los suyos, que se resigna a su suerte, a dejarse llevar por la vida. Que deja que la chica a la que ama se vaya de su lado, simplemente por cobardía, por tener miedo a decepcionarla. Pon chico en lugar de chica, y ya podemos incluirnos gays y heteros, como buenos hermanos.

Un perdedor es un metepatas. O un pesado al que no aguanta nadie, y al que, por ejemplo nadie le acepte como amigo en Facebook. Pero bueno, ya se sabe que Facebook no funciona bien, que es una estafa, y que eso de los amigos… por cierto, el otro día vi a uno que tenía 3680 amigos. Un bloguero, por cierto. Que pena ¿no?

Un perdedor es un tímido, que le asusta contrariar a la gente. Que intenta agradar, y ayudar a quien se le aproxima. Incluso, un perdedor es quien ayuda a los demás, quien está cuando a sus amigos les pasa algo, porque claro, como no tienen vida social, como no pueden hacer otra cosa, pues se dedican a los demás. Qué más da que lo hagan porque les sale de dentro. Un guay con la agenda repleta de acontecimientos, siempre pensará que estar escuchando a un amigo un sábado noche, en lugar de ir a la disco a pegarse un par de tiros y mover la cintura al ritmo que marque el de la música, es cosa de eso, de perdedores o de aburridos (forma suave de llamar a los perdedores)

Sigamos hablando de los perdedores.

Para algunos, un perdedor es aquel que trabaja en el mostrador de la Agencia Tributaria. Porque fíjate que trabajo tan “sin esperanza”. Tan rutinario.

Lo que resume un poco las características propias de los perdedores es, ser un poco patéticos. No tienen tanta cultura como los guays, y si la tienen, no hacen bandera de ello, ni son especiales, como los triunfadores. Con ellos, con los perdedores, se puede ser condescendiente. Con un guay no, porque te lo echará en cara. Pero al revés, por supuesto… y un guay nunca entenderá que trata con condescendencia a un perdedor: Es simplemente, que es educado, aunque no tenga por que serlo, porque ya es bastante que se rebaje a cambiar unas palabras con ese desecho de la humanidad.

A veces ser perdedor, o ser guay, lo da el traje. En hombres, por ejemplo, un traje con corbata hace que quien lo lleve vaya levitando un par de centímetros sobre el resto de los mortales. Si os fijáis por ejemplo, en chicos que no estén acostumbrados a llevarlo, veréis que están más rígidos al ponérselo, levantan el cuello más que el resto. Es como si les hubieran metido un palo de escoba por el culo, y les saliera por la nuca, impidiéndoles doblar siquiera una pizca la columna vertebral.

Podríamos aquí hablar de ese espécimen especial que es el genio disfrazado de estrafalario. Porque ya se ha dicho que al genio se le perdona todo, la vestimenta, sus ordinarieces, hubo un tiempo que se le perdonaba hasta que fuera un maltratador… sip. Aunque los genios, hoy en día, si no van acompañados de un buen marketing… también pueden ser considerados perdedores.

¿Y que se hace con los perdedores?

Se hacen comedias. Para reírnos de ellos. Para decir: “pero mira que patético es el de los chistes” “Este gilipollas le está bien merecido que la chorba le deje por ese chulo-putas… ¡¡si es un mierda!!”

Eso sí, como es una comedia, y ya se sabe como acaban las comedias románticas, pues dejamos que el chico bobo se quede con la chica. Para ello hacemos que el chulo-putas sea un gilipollas mentiroso, porque si no lo fuera, nunca se iría la chica con el perdedor; lo haría sin dudarlo, con el guay-chulo-putas. Claro, que, siempre podremos considerar a la chica como perdedora también, por eso se va con el chico perdedor…

Estoy leyendo una novela de Marta Rivera de la Cruz, “La importancia de las cosas”. Va de perdedores, también. No es una comedia, no. Veremos por dónde nos lleva la historia, pero… al final, me imagino que, el perdedor dejará de serlo. Luego quizás deba comerme estas palabras, cuando acabe la novela. Pero es como una transformación. O un viaje iniciático. O acabar bien. Pero es quizás la forma de dar sentido a una historia de perdedores; o nos reímos de ellos, o les hacemos triunfadores. O al menos, les hacemos un poco guays.

Creo que cuando tenga tiempo, escribiré una historia de perdedores, que sigan siendo perdedores. Porque los perdedores, también pueden ser felices. (He dudado si incluirme en esta afirmación… venga, va, rectifico):

Porque los perdedores, también podemos ser felices. No, no tranquilos, yo no lo soy, no os asustéis. Feliz, digo… de lo primero sí.

 

Pensaré esta noche si yo soy un perdedor, o no lo soy. Si he hecho bien en incluirme en la afirmación, o no. Pero sea cual sea mi veredicto, por favor, no te rías de mí, que soy muy sensible.

(Y para ser más convincente, piensa que estoy haciendo pucheritos)

Ea.

Pongamos música:

Amy Macdonald.

 

8 pensamientos en “¿Para que sirven los perdedores?

  1. ¡Qué espejo tan doloroso, pero tan real que me has puesto por delante!

    (pero lo mejor que tienen los espejos es la sinceridad).

    Gracias por todo, Tato, y hasta cualquier momento.

  2. Muy fina ironía veo en el trasfondo de tu texto, todos tenemos algo de perdedores, y nos venden que no se puede vivir sin glamour, sin ser un triunfador, ganando toneladas de pasta…

    Hace poco decía que si el triunfo está destinado a unos pocos, que si el triunfo es para una minoría… El resto, la mayoría, aunque se nos considere vulgares, aunque no tengamos nada de especial, aunque metamos la pata de vez en cuanto, también tenemos derecho a la autoestima, también tenemos derecho a ser felices, a sentirnos especiales, triunfadores…

    Un abrazo.

    • PFE, no puedo evitar la ironía… es cierto.
      La verdad es que no es fácil ir contra corriente. No gustarte las cosas que a la mayoría. Pero fíjate que, hay que seguir esas corrientes hasta dentro de las minorías. Por eso me encanta esa expresión de “raro entre los raros”. Y siendo uno de estos raros, tienes que ser fuerte mentalmente para que tu autoestima no se vea afectada.

      besos.
      muchos.
      envueltos,

    • tiz, es que muchos triunfadores, lo sean solo en un aspecto de la vida. en otros pueden ser unos fracasados.
      sip.

      besos.
      muchos.
      envueltos.

  3. para mi un perdedor, es como su palabra indica, el que se pierde la vida, el que no sabe apreciar lo que tiene, el que no sabe disfrutarla y el que no se quiere asi mismo y se pierde el respeto a si mismo.
    Un besito

    • sonia, es una opción de “definición2. Pero creo que la mayoría tiene otro concepto de los perdedores.

      besos.
      muchos.
      envueltos.

Sería interesante que nos dijeras algo. ¡Comenta!

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