Como una ola… hablando de fútbol.

En estos días me he vuelto loco buscando en el blog una reseña que escribí sobre una película alemana que se llamaba “La Ola”. Pero mira, con tanto blog cerrado, la verdad es que no sé dónde la publiqué. Por si os interesa, “y… vuelven mis dedos a volar sobre el teclado” sigue cerradito, y Google sin decir ni mú.

Todos conmigo: Múuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu, tolón tolón.

“La ola” era una película alemana que iba de un profesor que, para hacer comprender a sus alumnos, los cuales no entendían cómo sus antepasados había podido caer en las garras de Hitler, les propone un juego: recrear el inicio de nacismo. Entonces poco a poco les va cambiando sus normas de comportamiento, les “convence” para llevar uniforme, para que los miembros del grupo se ayuden entre ellos, y a la vez, se controlen unos a otros, discriminando a los pocos chicos que no se dejan llevar por la marea que está provocando el profesor en sus alumnos. Una marea que hace que él mismo pierda la perspectiva.

A los pocos días, no solo su clase está en ese juego, sino que otros muchos alumnos del colegio se unen. Hasta que la dirección del colegio empieza a ser consciente del riesgo de ese experimento, y de que al profesor se le ha ido de las manos, e intenta que acabe con él.

Pero una vez lanzado el tema, es muy difícil aplacar a los estudiantes, exaltados por las aparentes ventajas que el sistema les da. Y algunos, no saben parar. No quieren. Y ocurren desgracias. Por cierto, y a pesar de este pequeño spoiler, si podéis echar un vistazo a la película, hacedlo:  es muy interesante.

El otro día, pensando en esta serie de partidos del Real Madrid y el Barcelona, con ese chico Mou a la cabeza, y con Guardiola dejando su natural y habitual calma para entrarle al juego, tanto fuera como dentro del campo, al entrenador del Real Madrid, me vino a la cabeza este parecido razonable.

Y es que, es curioso como una sola persona, ha sido capaz de mediatizar la liga, y de romper las buenas relaciones institucionales que tenían estos dos equipos desde hacía ya muchos años. Y de que la amistad y respeto entre los jugadores de ambas plantillas pasen a mejor vida.

La ola está lanzada. Hoy se pegan y discuten en el campo, en las ruedas de prensa, en los twitter, Mourino o como se escriba, y Guardiola. Les siguen, Sergio Ramos, Arbeloa, Piqué… hasta hace un par de semanas, rivales en sus equipos, pero amigos y compañeros en la selección. Después pasamos a las instituciones, que levantan la veda y se denuncian mutuamente ante la UEFA. Y todo esto lo provoca este señor, que será muy buen entrenador, no lo dudo, pero estos comportamientos, estas provocaciones, esos insultos con buenas palabras, esos exabruptos, ese buscar conspiraciones continuas para justificar sus fracasos, los presentes y los futuros, ese intentar continuamente ganar pulsos a todo el mundo, hasta a los que están en el club por encima de él… todo eso para mí tiene más valor que lo buen entrenador, estratega, o lo que quieras, que sea. Él quiere el poder completo en el Real Madrid, sobre todo para que éste fiche a los jugadores que él quiere, muchos de ellos representados por su mismo representante. Casualidad. Quiere ganarlo todo, me parece muy bien. Pero ¿Todo vale? Porque además él se irá tarde o temprano. Tardará uno, dos o tres años. O 2 meses. Pero se irá.

Pero todos están contentos. La afición parece encandilada con este hombre. Todos le hacen “la Ola”. Hace unas temporadas, echaron a este chico italiano, Fabio Capello, al que los aficionados del Bernabeu pitaban porque su equipo jugaba muy defensivo. Y le echaron a pesar de ganar la liga. Y ahora, este otro, que no ya es que no juega defensivo o no, que plantea los partidos agresivos, violentos, con jugadores como Ronaldo, Benzemá, Xabi Alonso, Kaká, Sergio Canales al que ha ignorado, como a Granero, como a Pedro León… tener estos jugadores, con lo que cuestan, con lo que les gusta jugar al fútbol, para salir a partir piernas, a protestar al árbitro, a envalentonar a todo el mundo… que desperdicio.

Y la afición del Madrid está encantada.

Y los pocos que empiezan a cuestionar al entrenador del Madrid por su forma de comportarse, lo hacen amparados en la derrota de la semana pasada. Si no hubiera perdido, esas pocas voces serían mucho menos.

Y los medios de comunicación, encantados: así venden periódicos, y llenan horas de radio y televisión.

Pero un día, este movimiento de crispación que se ha levantado, será muy difícil de parar. Cuando esta nueva situación cale en los aficionados más extremos de estos clubes, será difícil evitar que, entre una multitud de 80000 espectadores en el campo, y otros muchos miles por los alrededores, no pasen cosas, y no se pierdan los nervios.

Y todo empezó como un juego, del chico este Mourino, o como se diga, que utiliza las ruedas de prensa y sus declaraciones, como parte de su estrategia para ganar, porque parece que no acaba de conseguir que su equipo juegue como un equipo, creando. Y después, para justificar su incapacidad. Porque no os engañéis, que yo conozco mucha gente así: es muy gallito, muy bronco, muy “valiente”, pero en realidad, está acojonado. En realidad es un pobre hombre con complejo de inferioridad, y muchas inseguridades. Pero esos son los más peligroso, porque por disimularlas, son capaces de hacer lo que sea.

Y un hombre, como Florentino Pérez, que dirige una de las mayores empresas de España, y del mundo, que va comprando por ahí constructoras hasta a los alemanes… que mira que no les ha jodido a los alemanes… y ahí está, abrazando a este chico, y dejando que destruya su imagen, y la del club. Y eso se nota a la hora de vender camisetas. A no ser que sean de Rambo.

Y las masas enardecidas.

Y el Mou este, que cuando pierde su equipo, nunca es responsable.

Y luego se les llenará la boca a los dirigentes que hablarán de Deporte, de que es bueno para educar a los niños, y tal y cual… de los valores que enseña… ¿Pero de qué deporte hablan? ¿O de qué valores?

La pena es que Guardiola ha estado tentado de seguirle el juego al otro. Y en parte lo ha hecho. Quizás tenga razón Guardiola cuando dice que no debe seguir mucho tiempo como entrenador del Barcelona. Quizás toda esta tensión, a la que indudablemente están sometidos en esos puestos, hagan necesarios un par de años sabáticos.

Pero yo confío en él. En su sensatez. En su inteligencia. Y que sepa enfriar todo este ambiente, y que deje al otro desgañitándose solo. Que ya sabemos cómo acabó Don Quijote luchando solo contra los molinos de viento.

Porque en el fondo, tengo esperanza de que la violencia, las brusquedades, no se conviertan en más brusquedades, en más violencia. Tengo esperanza de que ese resbalón que ha tenido Guardiola, lo enjuague pronto, y gane la partida, con las armas que estaba usando hasta ahora: juego, moderación, educación.

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PD. Perdonad, pero… es que me ha venido a la cabeza esta idea, y aunque rompe el tono del post, no quiero dejar de contárosla. He pensado en una serie, estilo “Escenas de matrimonios”. ¿Os imagináis a Mou aplaudiendo irónicamente, y que su mujer fuera Belén Esteban, cogiéndose los genitales a dos manos? La chica esta ahí, con ese gesto tan fino, y el Mou, aplaudiendo a su mujer. Y diciendo, con su acento portugués: “Muy bien cariño”.