Una mañana de agosto, que podría ser tarde o noche, con mensajes para alguno de vosotros.

Una mañana de agosto, que podría ser tarde, o noche. Una tarde de agosto, que podría ser mañana o noche. Me siento ante el teclado y….

Otra vez me ha pasado: he llegado aquí con muchas ganas de escribir, pero de repente me he dicho: Si no tengo nada que contar.

Estoy por inventarme una vida llena de actividades distintas a la de trabajar, O podría… podría inventarme una historia… no, no es una historia, inventarme una vida ficticia, un personaje. Creo que alguna vez ya os he hablado de esa posibilidad.

O, en cambio, podría crearme un personaje polémico. Sí, de estos radicales, que hacen sentencias contundentes, no a favor de algo, que eso es aburrido, sino “en contra de”: en contra del Gobierno, en contra de la Iglesia, de los gays, de los mediopensionistas, de los hoteles de alto coste, de los low cost, de las hormigas rojas, de la Esteban, del Punset, del Gobierno (está repetido, ya lo sé, pero como es el gobierno merece un doble “en contra de”, para eso es el Gobierno), de la oposición, del ministro del ramo, o del juego de la gallinita ciega. De las parejas monógamas, o de los tríos pendulares. Y lo mejor: en contra de mí mismo… ¡¡al paredón!! ¡¡Jaime al paredón!! ¡¡Crucifixión!!

Debería ser un lugar en donde la contundencia fuera el dogma de fe del libro de estilo. Sería una buena idea sí. Y tendría éxito.

Pero ¡bah! No me apetece estar siempre cabreado, porque vendría gente a soltar proclamas en el mismo sentido, o en contra, con una confrontación dialéctica y tal, y no quiero agotar las existencias de gelocatil en las farmacias.

Pues no sé de que escribir. No sé quién decía que lo importante no es saber escribir, sino tener algo que contar. Huy, ahora que lo pienso, esa frase es demoledora. ¿Y los que ni sabemos, ni tenemos nada que contar?

Uffffffffff.

Podría hacer un casting de ideas. Estaría bien. Vosotros os concentráis un rato, y me decís luego lo que se os ha ocurrido para escribir, Y luego, yo un día así y tal, que tenga tiempo, pues escribo. Puede ser… no sé, una historia sobre un chico que ama en secreto a otro, original tema, ya lo sé. O de dos chicos que se aman y tal, también muy original. O de un chico y otro chico que se quieren, y tal, o podría ser… dos hombres que se quieren, y tal.

Recuerdo una vez una crítica que recibí por una de mis historias. La acusaron de ser previsible, lo de siempre y tal. Yo me pregunto… ¿cuantas comedias románticas no lo son? ¿De cuantas historias no conocemos el final y nos siguen gustando? Entonces pues, podemos dejar de escribir sobre amor.

Se me acaba de ocurrir otro tema: dos chicos que se quieren.

Otro tema: un escritor que asesina a un crítico, pero en realidad es que se aman en secreto.

Venga, va, ahora estoy sembrado… unos cuantos más:

Un tío llega a la gran ciudad, y se dedica a follar con todo bicho viviente. Un hombre que pasa las noches en los garitos esperando pillar. Un chico que folla todo lo que puede. Un hombre que lleva un cinturón, como los de los Western, y va haciendo una marca por cada uno que folla distinto. No valen repeticiones. Otra historia podría ser la de un hombre que va descubriendo los garitos de noche de una gran ciudad, y mientras va descubriendo cuerpos de hombres distintos en su cama.

No sé que escribir. Es una pena.

Mira, podría escribir el capítulo 64 de “Una buena mañana para correr”. Es el 64 el que toca ¿no? Y ahora que pienso: ¿Qué historia larga escribiré cuando acabe esta? Casi mejor no la acabo nunca.

Mensajes varios:

Z, majo, mira a ver esos comentarios tan chachis que tienes escritos, y que no consigues colgarlos. Que ya sueño con ellos. Mándamelos por mail aunque sea, coña, que los cuelgo yo.

Pucho, pues no me ha hecho gracia el comentario ese de que me voy a tener que gastar otros 700 euros en otros cristalitos de las puñeteras gafas. Hummmm. Esto es una confabulación de los ópticos de España en mi contra.

Joan Pedrola y Alejandro Rodríguez: Ya os vale, chicos. Con todas las fotos vuestras que he puesto, los post dedicados, y la publicidad que os he hecho, y ni un puñetero café. Como sois desde luego. Y a Jon Kortajarena y a River Viiperi, no, no os penséis que os vais a librar de la bronca… para nada. Y a Simon Nessman se la transmitís, por si no domina en castellano.

Y PFE de vacaciones. ¡Tendrá morro!…

Y Kotei que se nos larga enseguida…

Thiago: yo también creía que Carlos Cay eras tú. ¡Qué desilusión! Al final va a ser Javier Marías, ya verás. O a lo mejor sois un tres en uno.

LuisM: Hola LuisM.

A todos en general: no tengo nada que contar, qué triste. Es doblemente triste cuando tengo blog y no sé que escribir. Soy un triste. ¿Soy un triste? Ufffffff.