Unos besos. Para ti.

Sí, para ti.

Para que no te sientas tan solo, si es que te sientes así. Para que sientas un poco del cariño que todos te tienen. A ti, sí.

No, no nos conocemos, tranquilo. Y posiblemente nunca lo hagamos. Pero eso es lo de menos.

No es mucho, o sí, depende de cómo lo quieras ver, y sobre todo, de como lo quieras sentir.

Unos besos.

Espero que te hayan gustado.

Y recuerda que estos chicos que se besan, también están ahí, contigo. Y cientos de miles que no han salido. Y millones más. Y piensa que mañana, tú serás uno de ellos. Y te besarás con un chico que te quiere, al que quieres, que te comprende, y al que comprendas.

Recuérdalo. Y sobre todo, créetelo.

Este post es para ti.

Una buena mañana para correr (70).

Amor ¿Cómo estás?

Me gusta llamarte amor, ¿sabes? Ya hoy sí que te mando el correo. Es la tercera y última parte. Tendrás para leer un buen rato. Quizás debiera haberte mandado todo según lo escribía, pero sabes, pensé que tal y como acabamos el último día que estuvimos juntos, era mejor que intentara arreglar todas las cosas, antes de hablar contigo.

Sé que te he tratado mal durante la mayor parte del tiempo que nos hemos conocido. Y que lo has pasado fatal. Y tengo yo toda la culpa, lo sé. Hemos perdido además buenos amigos porque intentaron decirnos que éramos gilipollas, tanto tú como yo, tú por aguantarme, y yo por comportarme como un cabrón; pero, mis miedos y mis paranoias me impidieron actuar de otra forma. Espero que a partir de ahora sepamos volver a acercarnos a esos amigos a los que echamos de nuestro lado.

Como te dije en la parte anterior, quedé con mi mujer. Otra vez vino guerrera. Ha debido hablar con mis padres. Empezó a hablar de que lo de los homosexuales no era normal, era un pecado y que no podía consentir que nuestros hijos tuvieran nada que ver con un degenerado como yo.

La dejé hablar. Puse mi cara de subnormal, de pobrecito. Me ofreció, muy generosa ella, que podía coger de casa mis cosas, pero que no esperara nada más. Y de ver a mis hijas, nada de nada. O del niño que está por llegar. Ahora me pregunto si ese niño es mío. Quizás debiera preguntarme si las niñas son mías, visto lo visto. Pero me da igual. Son mis hijas aunque no las haya engendrado yo.

Cuando ella pareció que había acabado con su discurso, saqué el sobre de las fotos de mi maletín. Fue gracioso, porque se me quedó mirando con cara estúpida. Me reía por dentro de pensar en la comparación de ese día en que me puso a mi un sobre parecido en casa.

Le costó abrirlo. Me preguntaba que qué era eso. Yo solo le contesté que lo mirara, y saldría de dudas. Al final se decidió, y lo abrió. Se quedó blanca. Intentó decir que si tal, que si era una historia antigua, y demás. Pero también me había dado tiempo a llamar a un investigador, y que me hiciera unas pesquisas rápidas. Y venía un pequeño informe de la fecha en que se hicieron las fotos, y de por qué no podía ser unos años antes, cuando efectivamente, mi mujer mantuvo un idilio con ese hombre, antes de casarse conmigo. Porque por ahí intentó defenderse.

Además, la intuición de Mati, era cierta. A poco que escarbé, y pregunté directamente a algunos amigos comunes, resulta que casi desde la semana siguiente de casarnos, empezaron a verse otra vez. Yo fui la tapadera para ella. Resulta que todo fue un plan que había urdido ella, para que pudieran seguir con esa relación. Se casó conmigo conociendo que yo había tenido un pasado “marica”, y así poder mantener esa historia con ese hombre, casado, con una porrada de niños, del Opus, y con el agravante de que el dinero del matrimonio, y su posición social a la que tanta importancia da, vienen de su mujer. Si se separaran, él se quedaba sin nada, porque tienen separación de bienes. Y el bufete en el que trabaja, es de ella también, aunque lo dirige él. Pero a las malas, se quedaría en la calle.

Así que mi santa pensó en casarse conmigo, para tener una tapadera. Lo que no he averiguado todavía, es por qué ha roto de repente el status quo que tan bien había planeado. Pero me enteraré, seguro. Y lo que he dejado también aparcado de momento es saldar cuentas con “mis amigos”, que tan bien se han preocupado de tenerme en la más absoluta de las ignorancias al respecto. Lo que se han tenido que reír de mí… vale, yo tampoco he sido un santo… pero son cosas distintas.

Se fue indignada. Se levantó a lo gran diva, e hizo una salida digna y casi de mujer ofendida.

Se me ha olvidado contarte que antes de ir a la cita con ella, yo me había ido a ver a mi todavía suegro, y le había contado. La verdad es que no le extrañó nada. Yo creo que estaba al cabo de la calle de todo, aunque callaba. Posiblemente no estuviera de acuerdo con su hija, pero es su hija.

Logré sacar mejores condiciones para el tema empresarial. Me lo ofreció él, además. Creo que en el fondo, le caigo bien. O su hija le cae mal. Algún día me enteraré, seguro. ¿Te has fijado de cuantas cosas “me enteraré en un futuro, seguro”?

La verdad es que la espantada de mi “querida” esposa, por un lado me llenó de gozo, por poder ganar aunque fuera un asalto del combate. Pero me dejó sin respuestas. Luego había quedado con Mati, y me desahogué un poco con ella. Aunque me sentía frustrado, sabes, creía que las cosas iban a ir por otros derroteros y a esa hora iba a tener una propuesta de futuro mucho mejor, o más clara al menos.

Pero no tardó en llamarme. Me dijo toda digna que prefería que no nos viéramos más, y que mejor se entendieran nuestros abogados. Me pareció bien. Llamé al mío, y resulta que ya habían quedado con el de Rosa.

Parece que se ha arreglado. Incluso mejor de lo que pensaba. Ha hecho una declaración en la que me cede la custodia de las niñas y del niño que va a nacer. Dice que no le gusta ser madre, y que no podría atenderlos debidamente en la nueva vida que va a emprender. De piedra me quedé. No sé qué estará tramando…

Así que solo quedan unos flecos económicos y el que yo organice todo para irme a vivir contigo. Será cuestión de un par de semanas.

Este fin de semana, no voy a poder ir a Burgos. Pero el martes, estaré ahí, para cocinar un buen guiso, cenar a la luz de las velas, y hacer el amor contigo, hasta caer extenuados. El vino lo pones tú, y yo que tú avisaba en la bodega, que el miércoles no irás a trabajar. Porque te voy a dejar agotado.

Te amo, Fermín. Te amo, te amo… no me canso de escribirlo. Es la primera vez en mi vida, en que puedo cantarlo, gritarlo a los cuatro vientos. No sabes las ganas que tengo de cambiar todo en mi vida y juntarme contigo. Y vivir. Por primera vez en mi vida, vivir de verdad. Vivir mi vida… ¡Mi vida! Como suena… ¡Mi vida! Y mi vida eres tú… Vivir una vida con mi empresa, que me apasiona, con mis hijos, que son parte de mí y con mi primer amor, y espero que eterno amor: tú.

Te amo, Fermín.

Te amo… ¡qué bonito!…

Te lo envío, ya. El martes nos vemos.

Gracias por tener paciencia conmigo.

Un beso de tornillo.

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Gervasio releyó el correo entero. Pensó que algunas cosas estaban un poco confusas, y que se repetía mucho. Pero no quiso darle más vueltas. Le dio a enviar, sin pensarlo mucho más.

Era la una de la madrugada. Seguía en el apartamento de su amigo. Se sentó con un coñac frente al ventanal, y con música tranquila a modo de acompañamiento. Pensó en que si ahora pudiera tener a Fermín a su lado, la dicha sería completa. Quizás debiera haberle propuesto que se viniera. Se imaginaba con él, mirando el mar al fondo, con algunas luces de la ciudad antes, el ruido de las olas al romper, que no podía escuchar, porque tenía las ventanas cerradas, hacía frío fuera. Y cosa curiosa, ahora no llovía. Lo había hecho durante toda la jornada, pero justo ahora, había parado. Quizás era una señal, pensó.

Tenía muchas cosas que arreglar. El colegio de las niñas, el ir aclimatándolas a la nueva ciudad, a Fermín. A la nueva vida sin su madre. Él creía firmemente que Rosa no las vería mucho. Ahora que pensaba fríamente, nunca se había comportado como una madre solícita. Era más bien, como si fuera un trabajo. Volvió a pensar en la razón de por qué Rosa había roto la baraja. No tenía muchas posibilidades de casarse con su amor. Algo se le escapaba. Pero esperaba que el detective, le sacara de dudas.

De repente tuvo el impulso irrefrenable de llamar a Fermín. Pero casi cuando estaba marcando el teléfono, se contuvo. Era mejor que leyera el correo primero. Lo que si hizo fue mandarle un sms:

“Fer, te he mandado un mail. Cuando lo leas me llamas. Ok? Te amo”

Dejó el teléfono sobre una mesa, y subió los pies en un taburete. Pegó un buen trago al coñac, y se perdió en la música que sonaba en el equipo.

Jacques Brell.

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Historia completa seguida.

Historia por capítulos.

Zachary Quinto y Jamey Rodemeyer.

Venga, va, hablemos de estos chicos a los que les gustan los chicos. Creo que se llaman homosexuales… sisisisi. Yo tengo algunos amigos gays, que también se les llama así. Es que ya sabéis que es muy guay tener amigos homosexuales. Da caché.

¿Qué dices? ¿Qué yo también lo soy?

Anda, pues es cierto, se me había olvidado.

Pero mira, Zachary Quinto, lo ha recordado el otro día. Se levantó  de la cama, se miró al espejo y se dijo: Zachary, si eres gay. Y salió de casa, y al primer periodista que encontró, se lo contó.

Y lo ha hecho por este chico: Jamey Rodemeyer

Me imagino que sabéis que este chico se suicidó hace unas semanas. Sus compañeros de colegio parece que se divertían a su costa, haciéndole la vida imposible porque solo tenía amigas, y porque era marica. Sí, porque para esos, se es marica, no gay. Ni homosexual.

Y ya este post que pensaba fuera festivo y demás, se ha torcido a la pena y la lágrima, con ramalazos de impotencia y de mala leche. Y es que se me ha ocurrido ver el vídeo ese que subió a youtube para incluirlo en el proyecto “its get better”.

Hasta este momento me había contenido de verlo, aunque en muchos sitios hablaban de él. Y una vez que empecé con ese,  seguí viendo otros vídeos, unos a favor, otros no tanto, la actuación de Lady Gaga, del que era fan Jamey y en la que le dedicó una canción. Y una entrevista que les hicieron a los padres. Una lástima que mi inglés no sea demasiado bueno, por no decir que malísimo.

Hay muchos que no entienden que alguien llegue al extremo de quitarse la vida por ser gay y sufrir desprecios y acosos. Hay muchos que tiene fórmulas mágicas para superar esto, y si les hablas con pena de este chico, te contestan que seguro tendría algún otro problema, o que era propenso a tomar ese camino. Porque parece que estamos en un mundo de fuertes. Sí, los débiles no parece que tienen cabida en ese mundo. Ni entre los diferentes es distinto. Es la ley de la selva.

Pero sabes, Jamey no sería tan fuerte como otros, seguro. Tenía catorce años, y parece que el tema lo iba sufriendo desde hacía ya un par de años. En el vídeo ese da la impresión de que estaba en una época mejor… pero hubo algo que cambio para mal en los últimos meses, imagino. Y no sería tan fuerte, pero sacaba fuerzas para intentar ayudar, animar a otros chicos o chicas que estuvieran pasando por lo mismo. Qué grande ¿no?

Es cierto, no fue lo suficientemente valiente. No tuvo fuerzas, no encontró en su gente el apoyo suficiente, o vete tú a saber qué. No es un héroe, no… porque parece que en este mundo nuestro todos tenemos que ser héroes. Es que desde la barrera, los toros se ven muy bien… hasta que un toro medio loco salta y se cuela en el callejón. Entonces esos que miraban la faena del torero y la criticaban, y le llamaban cobarde porque no se arrimaba lo suficiente al morlaco, se les abre incontroladamente el esfínter, y la vejiga suelta sus jugos, poniéndolo todo perdido… cuando ven pasar por su lado esos enormes cuernos que hasta hacía unos segundos calificaban de “afeitados”.

Pero el toro salta en muy rara ocasión la barrera. Así que todos nos podemos poner a juzgar la vida de los demás sin problemas. Todos sabemos salir de situaciones de acoso, y pasar del tema, y seguir con nuestra vida tan campantes.

Había uno que colgó un vídeo que lo tituló así… “No es un héroe”.

Ese chico, y los 7 u 8 que se suicidaron el año pasado por estas fechas en USA, por eso salió el programa “Its get Better” con vídeos de mucha gente intentando animar a estos chicos y chicas que se ven solos ante un mundo que no les entiende, no quería ser un héroe. Quería vivir tranquilamente, ir al colegio, divertirse con sus amigos y enamorarse de un guapo chico que le mimara.

Estos casos me producen rabia e impotencia. ¿Qué se le puede decir a alguien como Jamey? ¿Qué se le puede decir que no le dijeran sus amigos, y sus padres? Que desesperación les debe haber producido el comprobar que no acertaron con sus apoyos, que no encontraron el interruptor para apagar esa idea de ese chico, o que no supieron ver. Y que ninguno de los cientos y miles de vídeos que hay en ese programa para ayudar a que estos chicos no sigan ese camino, consiguió hacerle mella.

En fin.

Zachary Quinto se ha decidido por él a decir al mundo que le gustan los hombres. Y un presentador de un programa de televisión de la cadena ABC, ha seguido el mismo camino. Estas declaraciones no parecen importantes, pero tienen su enjundia, a mi entender. Cada uno puede colgarse un cartel contando con quién se acuesta, o no hacerlo. Pero que estas figuras públicas lo hagan, creo que es bueno porque ayuda a que mucha gente que se identifica con ese actor, o con ese presentador, cambie de opinión respecto a los gays, y a la vez, sirva de apoyo a muchos otros chicos, chicas, jóvenes y no tan jóvenes, que necesitan tener un modelo, alguien con el que identificarse, y que sea distinto a los modelos de gays que predominan en los medios de comunicación, y que por mucho que quieran algunos, solo representan a una pequeña parte de los gays.

¿Qué podemos decirles?

Imaginad que alguien que lee este blog, está desesperado. No se encuentra a gusto con él, y con la gente de su entorno. Sufre quizás las burlas de sus compañeros, o vete tú a saber, de su familia. ¿Qué podemos decirle que le ayude, que le pueda hacer sentir que “todo va a ir a mejor” en su vida? Y que el camino que tomó Jamey es de los pocos que no debe tomar.

Mientras pensáis y escribís, lady Gaga canta a Jamey.

Siento en el alma que este escrito que iba ser divertido, se haya tornado al menos para mí, en triste. Otro día bromearemos con Zachary. Y contigo, que aunque creas que el mundo está en tu contra, y que estás solo, no es cierto.

PD. A Zachary Quinto ya le dedicamos un post, en este caso fotográfico hace unos años. Pincha y disfruta de sus fotos.