Habemus Papam – la película.

¡Qué curioso esto del cine! ¿verdad? Entramos todos en la sala, vemos la misma película, y a cada uno nos parece una cosa. Perdón a lo mejor deberíamos decir que entramos en la sala, proyectan la cinta y… cada uno vemos una película diferente.

Hablemos hoy de “Hamebus papam”, de Nanni Moretti.

Escuchaba una tarde de estas en la radio una especie de crítica de la película de un chico muy curioso que habla por una emisora de Burgos, que reconocía que se había dormido viéndola. Pero a una amiga suya, le había gustado mucho, y se lo había pasado estupendamente. Quizás porque era francesa y le había hecho ilusión ver a su paisano Michel Piccoli. Otra amiga que les había acompañado, había salido tremendamente decepcionada de la sala, y eso que había ido con perspectivas.

Un corresponsal mío, con el que me cambio frecuentes correos electrónicos, había salido cuasi entusiasmado del cine.

Y a mí, me dejó frío.

La idea me parece estupenda: Se elige un nuevo Papa. Y éste, al ir a salir a saludar a la gente que le aclama en la Plaza de Roma, sufre un ataque de ansiedad, y se niega a salir. Es una conmoción, claro. Los cardenales se miran unos a otros con estupefacción; el jefe de prensa urde una trama para engañar a la gente, y para engañar incluso a los demás cardenales, mientras busca soluciones. Llaman a un eminente psicoanalista, a otra eminente psicoanalista, pero… la solución se alarga. El nuevo Papa sigue aterrado con la idea de ser eso: Papa.

Me gustaba la idea. Además la película anterior de Nanni Moretti, la verdad es que me había gustado mucho: “La habitación del hijo”. Es cierto que esa película, en contra de lo que es normal en este director, no era una comedia. La verdad es que fui con ganas al cine.

Pero… me decepcionó.

Es una película que pretende poner en solfa a la Iglesia Católica, y criticar muchas de sus formas. Es cierto que pretende desmitificar la figura del Papa, como podría hacerlo con la de cualquier mandatario universal, Obama, Merkel, o cualquier otro. Pretende hacerlo desde la comedia. El punto de partida es prometedor, repito. De paso mete pullas a la prensa, a los psicoanalistas, a los que controlan la comunicación del Vaticano, pero podría ser los que controlan la comunicación del Gobierno francés por ejemplo. Me sorprendió la gran cantidad de banderas españolas que salen cuando barre con la cámara a la gente que estaba esperando la fumata blanca. Pero yo creo que todas estas intenciones no son suficientes para hacer una buena película. El mundo del cine está lleno de buenas intenciones malogradas.

Yo creo que al guión le falta una vuelta. Faltaría el tener un objetivo claro para el desarrollo de los personajes. Tener buenas intenciones, no me parece suficiente. Hay que llenar hora y media de historia. Les tenemos ahí, a los personajes, pero no sabe que hacer con ellos. No sabe que profundidad darle al pobre Papa, no sabe darle un calado a sus dudas. Es comedia sí, pero los personajes en la comedia también tienen un fondo, y hay que dotarles de pasado, de vida. No solo es decir que sufre. Es comedia además con pretensiones críticas. Todo se queda en un trauma de infancia, por no poder dedicarse a lo que le gustaba, que precisamente era el ser actor. Marca personajes interesantes, con posibilidades de desarrollo y de hacer gracia. Pero los deja huérfanos de texto, de protagonismo. Nos los muestra, pero luego ya no le interesan. A los pocos que se lo da, les dejas sin alma. En cambio se dedica a crear situaciones más o menos graciosas, con Moretti de protagonista, que harían gracia, si no fuera porque las alarga hasta la extenuación. Crea una serie de cardenales, todos viejecitos encantadores, simples, desmemoriados e incluso hasta bobos. Pero todos más o menos iguales, planos, sin matices.

Al final con lo que te quedas, es con un campeonato de Voley organizado por el personaje de Moretti, y que juegan los cardenales formando equipo dependiendo de su procedencia, con su sotana y todo. No, no iban de púrpura, aunque a lo mejor hubiera estado más gracioso.

Y te quedas eso sí, con un Michel Piccoli estupendo. Es lo mejor con diferencia. Y con un Nanni Moretti, que una vez más demuestra que como actor, es lo más hierático que te puedas echar a la cara. Y que como dirige, pues tiene que tener líneas… faltaría más. (Buscando las fotos de la película, acabo de ver una crítica en que alaba a Moretti como actor. ¿Veis como cada uno tiene una opinión? Para ese crítico, lo mejor de la película es él como actor. Claro, yo resoplo.)

Y me fastidia, porque la idea era buena.

Eso sí, me han dado ganas de ver/leer La Gaviota de Chejov. Así que un día de estos, me pondré a ello. Esta obra tiene un cierto protagonismo en la trama, no es que se bajara la paloma mensajera del Señor y me inspirara leer a Chejov y contároslo en este post estupendo.

Tampoco os vayáis a pensar que se mete con la Iglesia de aquella manera. Se mofa de ella, pero con educación, sin pasarse. Si algún religioso se considera ofendido, tampoco me parece que deba, salvo que sea un soso.

Y nada más.

Os dejo con Mercedes Sosa. ¿Por qué? Porque sale su música en la película. Y después de Piccoli, y de Chejov, es lo mejor de la película.

Todo esto, dicho desde mi particular punto de vista, sin ánimo de sentar cátedra.

Agradecer a Alberto, los servicios prestados respecto a Mercedes Sosa. Y a La Butaca, que me sirva de punto de información.