Historias de Navidad (2).

Suspiró.

– Espero que no sea por la chorrada de la Navidad, y hacer el bien y esas chorradas.

Julián le miró fijamente:

– Me he dado cuenta que te quiero. Y después de conocerte no puedo obviarte. No puedo hacer que no ha sucedido, dejarte de lado. No puedo apartarte de mi vida pese a todas las dificultades y a lo que dirá la gente. Estás ahí, dentro – y se señaló el corazón – te colaste sin que lo pudiera evitar. Y pese a todo y a todos… es lo que hay.

Jose sonrió.

– Entonces… ¿Vamos?

Julián se acercó y se puso detrás de la silla. Y empujó. Entraron en el salón, en dónde estaba toda la familia de Jose. Eran 26 personas, jóvenes, mayores, hombres, mujeres. Era el número mágico de la familia. Jose había nacido un día 26.

– Mamá.

Ella levantó la cabeza del cuento que estaba leyendo a sus nietas. Vio a su hijo como pocas veces. El brillo ese que llevaban sus ojos era único. Ni antes del accidente se lo había visto nunca. Algo se revolvió por dentro de ella, y comprendió que esta vez sí, aunque la elección de su hijo no le gustara. Era joven, demasiado. No era “cultivado”. Le gustaba el fútbol, hecho éste que, hasta que conoció a Julián, a su hijo le hubiera parecido razón suficiente para ni siquiera saludarlo. Trabajaba en el Hipercor, de reponedor, empleo sin glamour. Y era guapo: demasiado.

– Julián va a ser de la familia.

Jose puso su mano sobre la de Julián que reposaba en su hombro. Y cuando acabó de hablar se giró para mirarlo.

Ana pudo observar a Julián un instante cómo miraba a su hijo. Y supo que todo iba a ir bien, y que su mayor preocupación se había solventado al final. Eran las mejores Navidades desde que murió su marido.

Respiró profundo mientras sonreía satisfecha. Ya podría decirles a sus hijos, cuando pasaran las fiestas, que se moría. Ya había cumplido sus misiones en la vida. Ya podía descansar, y dejar de luchar contra la enfermedad que la machacaba desde hacía muchos meses… todos estaban bien, todo estaba bien. Era el momento más feliz de su vida.

Anuncios

9 pensamientos en “Historias de Navidad (2).

  1. Acabo de llegar a las tierras del norte… 😛
    Estoy viendo que está quedando genial todo esto. Cada vez me da más verguenza lo mio… X-(
    Aprovecho para saludar al anónimo que escribió este relato, me ha encantado.
    Feliz navidad para todos

    • Gracias pucho por tus halagos. :p Este relato lo escribí yo… en fin.
      :p
      Te daría una colleja por cierto comentario que has hecho… pero bueno, te has librado, pero porque no te tengo al lado.

      Espero que el viaje fuera agradable.

      besos.
      muchos.
      envueltos.

      • jajaja , para que me vas a dar una colleja , si sabes que llevo razón . Pero que sepas que estoy por ir por ahí a por ella , seguro que viniendo de ti vale la pena

        Más abrazos

        • Pues pucho, si quieres una colleja, tú dilo… hummmmm te estoy esperando. pero eso sí, no creo que merezca la pena, al menos por lo que hace referencia a mí.
          :p
          Y no, no pienso que tengas razón.
          besos.
          muchos.
          envueltos.

  2. Pingback: Ciudades en Navidad: Burgos. « el rincón de tatojimmy v.2.0

  3. Pingback: Ciudades en Navidad: Madrid, París y León. « el rincón de tatojimmy v.2.0

  4. Pingback: Epílogo: Navidad. « el rincón de tatojimmy v.2.0

Sería interesante que nos dijeras algo. ¡Comenta!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s