De leer y escribir.

Leer.

Hay muchas personas que no entienden a los que pasamos unas horas metidos en las historias que alguien le dio una vez por escribir. Incluso a veces, algunos tenemos la necesidad de escribir nuestras propias aventuras. Muchos escriben, y lo han hecho siempre, por el placer de hacerlo. Por el placer quizás de llevarlo a una imprenta y de imprimir 10, 20, 30 ejemplares, y regalárselos a los amigos, a la familia… es un regalo muy bonito… personal… quizás yo algún día lo haga.

Escribir no tiene por qué tener como finalidad triunfar en ese mundo, ni estar en el Top 10 de ventas e ir de tourné por las radios cuando sacas libro. Ni siquiera el que te nombren académico de la lengua.. “J” mayúscula, claro. ¿Las mayúsculas son más que las minúsculas? ¿Eso se mide como lo del tamaño de los diferentes atributos, según se sea hombre o mujer? Interesante cuestión…

Es broma… no nos pongamos estupendos, que ni todos los grandes son bobos y creídos, ni todos los peques son estupendos y saben jugar al “tú la llevas”.

Imaginación. Ese creo que es la cuestión.

El otro día leía en “El País” una entrevista con la hermana gemela de Iciar Bollaín, cuyo nombre de pila se me escapa ahora, y que conste que son gemelas, gemelas, de las fetén… misma cara, mismo gesto, misma sonrisa… Esta otra Bollaín es Directora de teatro, Ópera y estas cosas. Y contaba la anécdota de que de pequeñas, su madre les inventaba todos los días una historia, y se la contaba… y ellas embobadas escuchaban e imaginaban los reinos figurados que salían de la imaginación de su progenitora. Ella intentaba hacer lo mismo con sus propias hijas…

¡Qué bonito! ¿no?

¿Contamos ya historias a los niños? ¿O les dejamos con la televisión?

De todas formas, corrijo el pensamiento por el que iba a caminar, ahora los libros para peques son muy estimulantes, y creo que logran engancharlos. Pero… no sé hasta que punto luego la transición hacia otro tipo de literatura se va produciendo… no sé si luego pasan a libros sin tantos dibujos, solo letras… o si esas letras solas logran despertar la imaginación, crear imágenes en nuestras mentes, o voces, o sonidos… yo a veces me imagino hasta la voz que debe tener el protagonista… si es malo una voz ronca, si es bueno, una voz cantarina y melodiosa, arrebatadora… (vale, típico… pero nadie ha dicho que yo sea original de la muerte).

Pero es más fácil enchufar la televisión, la podemos ver en el ordenador, en el móvil… nos vamos a You Tube y podemos pasar horas viendo bromas, chorradas de 5 minutillos… empezamos a tener esa cultura de lo inmediato, tenemos prisa, no podemos esperar a acabar un libro de 500 páginas…

Quizás tenemos cada vez menos tiempo de leer… o quizás solo es que elegimos otras cosas más inmediatas… quizás nos estamos dejando llevar por eso de ver muchas cosas, de estar en el meollo…

Yo fijaros, estoy escribiendo esto un sábado por la mañana. He empezado por empezar, para esperar mientras se hacía la comida… y la comida ya se ha hecho, casi se me quema, en fin, y aquí sigo. Debería estar haciendo cosas productivas, pero… o debería estar durmiendo, porque el Viernes noche pasado acabó un poco tarde, estuve de cháchara, pero… no puedo remediarlo.

Leyendo me pasa lo mismo. Los libros, las historias que te enganchan, suelen tener un punto hasta el cual tú mandas. Dices: “Voy a leer hasta menos cuarto”. Y dan “menos cuarto”, y como mucho acabas el capítulo. Pero pasado un momento, la historia manda. Y aunque digas que lo dejas a “y veinticinco, que mañana hay que trabajar”, te dan las “y veinticinco de dos horas más tarde”, y sigues… porque el libro te ha agarrado por la pechera de la chaqueta, te mira a los ojos, amenazándote, y tú no tienes más remedio que plegarte, agachar la cabeza y seguir leyendo, mientras murmuras “Sí amo”. Y luego, acabas, y aunque son las y veinticinco de las 6 de la mañana “me cagüen que tengo que ir a trabajar dentro de un par de horas”, cierras los ojos, y la Duquesa mira aviesa al Rey en tu mente, o el mago te apunta con su barita, y a saber que embrujo piensa lanzarte… o te encuentras protagonizando la historia más tórrida, en una playa paradisíaca, besándote con tu amor (poned cada uno el género que prefiráis), desnudos y revolcándoos en la arena… aunque el libro, ya hace dos horas que acabó, o dos días. Pero sigue ahí, recreándose en tu cabeza, haciéndote pasar un rato agradable mientras vas en el autobús, o en el coche dando vueltas a rotondas interminables… Hasta que la siguiente historia te vuelva a coger, y a doblegar tu voluntad.

Y lo que relaja leer…

Me gustaría para acabar, contaros hoy una historia de un Príncipe cabalgando a grupas de su jamelgo brioso, con su melena castaña ondeando al ritmo del trote y del viento, mirada penetrante, sonrisa en ristre… pero eso lo dejo para otro día. No os lo voy a contar todo hoy… aunque quizás podríais empezar a imaginar una historia… no todo os lo va a dar el escritor…

PD. Quedan unos días para que me enviéis vuestros comentarios sobre los libros que os han gustado. ¿Nos vais a dejar sin conocer esos libros? No… no pongas la escusa de que “no sé escribir” “Es que los demás lo hacen muy bien…”; no es un concurso de redacción. Yo invito a todos los participantes a café. A todos. ¿Os vais a perder un café conmigo? Eso sería imperdonable… el resto de vuestras vidas tendríais remordimientos… os lo digo yo que soy imparcial… sisisi.

Ya he recibido  comentarios de tres libros. Aportaciones sensacionales como no puede ser de otra forma, por las personas que las han  escrito. Ya os iré contando.