Prologueando (qué palabro) la Semana del libro: Los cómplices.

Oye, pues… esto va a quedar aparente. Me gusta.

Porque una de las cosas que pretendía, era reunir a un grupo de personas heterogéneas en cuanto a edad y gustos, con solo una cosa en común y es: el gusto por leer. Y creo que lo he conseguido.

Las reseñas tienen cada una la pátina especial que el autor de las mismas les ha dado. Cada uno con su estilo, con su forma de expresarse, y cada uno ha elegido el libro que le ha venido a la mente.

Me decía el otro día un amigo en un correo, que ahora que está de moda lo del Treding topic en Twitter, se pudiera dar la noticia de que a tal hora y en tal minuto, se ha batido el récord de personas que pasan una página del libro que están leyendo: 22.764.270 personas en España, por ejemplo. Más que todos los sálvames y norias juntos. Incluso que una de esas páginas se han podido pasar en lo alto de una noria… (va, ya sé que es malo, el chiste digo, pero me ha salido así…) Porque como también apunta mi amigo, el 23 de abril es el día de la imaginación.

Aunque como es tradicional en mí, el 23 de abril justo, se lo he dedicado a dos comunidades que celebran su día: Castilla y León, y Aragón. Castilla y León porque es la mía, y Aragón porque si no, tres de mis cómplices aquí no me lo perdonarían. Dos comunidades que a veces parece que no tienen la relevancia que otras acaparan. Pero leer, como estar enamorado, o como sentir la magia de la Navidad, no es cuestión de un día en concreto. Es algo que deberíamos alargar al resto del año. Yo al menos lo voy a alargar durante 10 días. A ver si llegamos a los 15, dos semanitas…

Imaginación, imaginación, eso es magia… ¡¡¡Magia!!! Y sentir… ¿No es maravilloso sentir con las imágenes que se crean en tu cabeza al leer un libro? Leer es imaginación al escribirlo e imaginación al leerlo.

Este post tiene como objetivo presentar a mis cómplices en esta aventura de comentar un libro. Yo creo que se lo merecen. Por dejarse engañar, por perder un tiempo en preparar algo, por querer compartir con todos nosotros sus gustos. Y por vencer la vergüenza.

Voy a empezar por el benjamín, Lorién. 16 años. Para que luego digan que los jóvenes no leen y no se implican en cosas fuera de diversión inmediata pura y dura. Lorién nos hablará de una novela de romanos, pero que pertenece al género policíaco. Lorién es fresco y descarado a la hora de escribir. No se ha dejado encorsetar hacia una manera de expresarse formal y academicista. Y eso me encanta y he de reconocer que me ha conquistado. Hasta le he pedido que me escriba de vez en cuando algo para el blog… a ver si le convenzo. Me ha vendido su libro y creo que lo compraré. A parte le debo un café, por ser mi cómplice.

Sigo con Pucho. Al fin y al cabo esta idea casi es suya, no podía por menos que implicarse… (risa malévola). Aunque si le hiciera caso, hubiera borrado sus reseñas… “que son malas, que si patatín, que si…” y no, pasando. Dos libros, de dos escritores japoneses. Así conocemos una cultura distinta… ¿Os habéis planteado acercaros a la cultura japonesa… ? vale, el chico éste que vende mucho ahora, no cuenta, porque es el menos japonés de todos. Dos buenas opciones las que nos da Pucho para ese fin. Otro café para él… Espera espera que casi se me olvida, que me ha mandado otra reseña. Y estoy convencido de que piensa que no me voy a atrever a publicarla… bueno, bueno. Lo haré, aunque tenga que meter luego la cabeza debajo de la mesa de la vergüenza… ya sabréis a que me refiero. Y no Pucho, no voy a eliminar ninguna de las tres.

Borja Rivero. Veintitantos.  Con Borja he compartido muchos cafés, muchas charlas, paseos, incluso cines y teatros. Borja es un humanista y escritor. Ha dejado de lado un poco la escritura últimamente; tiene uno de esos momentos de dudas, de bajón respecto a sus capacidades en ese punto. Pero espero que vuelva a encontrar las ganas y la ilusión por pasar un rato estupendo escribiendo, aunque sea solo por el placer de escribir. Luego ya le engañaremos para que nos lo enseñe. 😉 No me atrevía a darle la matraca con este tema de los libros, anda un poco liado y estresado; pero… como es un buen hombre y me profesa un cierto cariño que le cuesta disimular, pues me ha sorprendido con unos apuntes sobre tres libros. Ama la cultura francesa, y como no, nos trae tres autores franceses. ¿Se los compramos? Ya me diréis.

Sáiz. Sáiz por contra, es un científico. Veintitantos. También compañero de cafés, de paseos, de comidas y de alguna copa. Pocas, que no suelo estar para trotes. De teatros, conciertos y cines. Además me gusta porque apuesto mucho con él y siempre gano. Me debe ni sé las cenas. Y es también alguien que tiene ángel a la hora de escribir. En realidad tiene ángel en general. ¿Qué nos va a proponer? Pues como los anteriores, y los siguientes, deberéis esperar al día que toque publicar su reseña. No os lo voy a descubrir ahora todo…

No podía faltar Virginia. Es una fija en estos juegos que me invento y eso que al principio se sonrojaba. Y me encanta… no sabe la alegría que me da cuando veo en el correo sus colaboraciones. Ella se ha decantado por un clásico del siglo XX. Un clásico duro… una historia dura, pero apasionante. Es otra a la que le debo un café. Porque encima ya me ha hecho la primera aportación a esa sección que espero crear un día de “buenas noticias”.

Peace for ever. Es un hombre que siempre me ha demostrado una atención especial. Mira que lleva tiempo leyéndome… y todavía no se ha aburrido. Eso tiene mérito. Me debe un par de comidas en su ciudad… pero el café lo pagaré yo… jijijiji. Nos trae una novela del año pasado. Una novela muy interesante. Precisamente es la que estoy leyendo yo estos días. Así que yo se la he comprado por anticipado.

Y acabamos con Didac. Dos propuestas muy interesantes. Didac es artista todo él. Artista de los que sienten, de los que perciben el alma de la gente, de las cosas, para intentar transmitirlo con su arte. De los que perciben el  sentir de la música, de la pintura, de la escultura… de la vida… de las sonrisas, de una flor mecida por el viento… a ser posible cierzo… ejem. Cada poro de su cuerpo es puro sentimiento. Es de los que se implican con la gente. Es también un hombre generoso: apuesta conmigo, y pierde. Así que me debe ni sé la de cenas y veladas en el Teatro Real. Eso sí, yo le pagaré un café sin pastel, que no es muy dulce… algún defecto debía tener.

Y quedo yo.

Yo soy yo.

De Burgos. Soy casi el más viejo de todos los aquí citados. Solo hay uno que me supera.  Bueno no, si es por espíritu, al menos hay dos más viejos, que al fin y al cabo yo soy un chaval de 17 años de espíritu (Y no pongo 16 para no quitarle el puesto de benjamín a Lorién). Si me preguntáis a mí, no valgo nada. Si preguntáis a algunos por ahí, serán de la misma opinión. Pero también tengo mis partidarios… que me dicen cosas bonitas y me halagan, e incluso les gusta mis escritos. Pero como el que escribe esto soy yo, diré que soy… poca cosa. Sí, si habéis pensado que esto lo digo para que inmediatamente me comentéis o me mandéis correos diciéndome que soy estupendo, estáis en lo cierto. Necesito engordar mi ego un poco… va, lo tengo un poco bajo mínimos. Perdonadme, pero… es que hacía tiempo que no recurría a esta argucia… ains.

¿Y de qué voy a hablar? ¡Ja! A vosotros os lo voy a decir. No lo sé ni yo… debería para quedar bien hablar al menos de tres novelas, para no ser menos que Borja y Pucho. Yo había pensado hablar de dos, así igualo a Didac. Pero… quizás solo lo haga de una. La apatía me invade.

No he podido engañar a Blanca, ni a Sonia, ni a Alberto, ni a Orfeo, ni a Marcos. Ni te he podido engañar a ti. Aunque todavía estáis a tiempo… si dos de estos citados u otros no citados me mandan sus reseñas, yo me comprometo a escribir de dos libros. Y si son más, escribiré de tres. Venga, va, estoy generoso: por cada uno de los que no han enviado sus reseñas y se animen, yo escribo sobre un nuevo libro.

Es un vil chantaje, sí.

Deciros una vez más a todos los que sois mis cómplices, muchas gracias. Y también a vosotros, los que pasáis por aquí en silencio. También vosotros sois indispensables, y si no estáis, os hecho en falta.

Los cafés que he prometido a todos serán pagados convenientemente. Por mi no va a quedar. Si no los pago, será por vuestra culpa.

He dicho.

Y mañana empezamos con Lorién.

Gracias… gracias. Y a leer.