Semana del libro: “Confesiones de una máscara” de Yukio Mishima, por Pucho.

CONFESIONES DE UNA MASCARA  ( Yukio Mishima )
“Todos dicen que la vida es un escenario, pero la mayoría de las personas no llegan, al parecer a obsesionarse por esta idea, o  al menos tan pronto como yo. Al finalizar mi infancia estaba firmemente convencido de que así era, y que debía interpretar mi papel en ese escenario sin revelar jamás mi auténtica manera de ser. Como esa convicción iba acompañada de una tremenda ingenuidad, de una total falta de experiencia, pese a que existía la constante sombra de duda en mi mente que me hacía sospechar que quizá no estuviera en lo cierto, lo indudable es que todos los hombres enfocaban la vida exactamente como si de una interpretación teatral se tratara. Creía con optimismo que tan pronto como la interpretación hubiera terminado bajaría el telón y el público jamás vería al actor sin maquillaje. Mi presunción de que moriría  joven  era otro factor que colaboraba a mantener esa creencia. Sin embargo, con el paso del tiempo, ese optimismo, o, mejor dicho, ese sueño en vigilia, concluiría en una cruel desilusión “.
( Traducción de Andrés Bosch a partir de la versión en inglés )

Para mi tiene algo especial esta novela, normalmente leemos libros creados por escritores que imaginan personajes, pero aquí parece al contrario, el personaje resulta ser lo  real y el escritor el personaje.
“Confesiones de una máscara ” es un relato  autobiográfico puramente sincero y valiente, es la voz interior de un ser humano que nos habla, sin esconderse en complicidades ni justificaciones, sobre esa distancia, a veces infinita, entre la imagen que damos de nosotros mismos y lo que verdaderamente somos y sentimos.
A partir de esos primeros recuerdos de infancia, que le hicieron intuirse extraño a los ojos de los demás, vamos descubriendo a un chico de sensibilidad compleja, diferente a cuantos le rodean, que va tomando conciencia de su propia sexualidad y que poco a poco se va ocultando tras una máscara para intentar ser aceptado por los otros y  aceptarse también a si mismo, y lo hace hasta el punto de  llegar casi a convencerse de que su personaje es lo real y lo falso sus verdaderos sentimientos, llegar a convencerse incluso, de que besar a una mujer, hará desaparecer su deseo por los hombres.

 “Sonoko estaba ya en mis brazos. Respiraba deprisa y cerraba los ojos firmemente.
Sus mejillas estaban encendidas como una brasa, pero sus labios, infantiles y bellos, no me despertaban deseo. Yo tenía, sin embargo, la esperanza de que en cualquier momento iba a suceder algo, la esperanza de que cuando la besara aparecería mi normalidad, mi amor, sin falsedades. (….)
Cubrí sus labios con los míos. Pasó un segundo. No sentí la más leve sensación de placer. Pasaron dos segundos. Yo seguía igual. Pasaron tres segundos…Y comprendí todo.
Me aparté de ella y la contemplé unos instante, con una mirada triste. Si en ese momento Sonoko me hubiera mirado a los ojos, habría leído las señales de mi amor indefinible por ella. Se trataba de un amor del que, digamos, nadie osaría afirmar que era o no posible en un ser humano. Pero ella, abrumada por el pudor y la satisfacción más pura, permanecía de pie con la vista baja como una muñeca.
En silencio, la tomé del brazo como si fuera una enferma y echamos a andar hacia las bicicletas “.
 ( Traducción de Rumi Sato y Carlos Rubio del japonés original )

Después de la publicación de esta novela, con tan sólo 24 años, Yukio Mishima pasa de ser una joven promesa, apenas conocida en los círculos literarios de su país,  a  convertirse en un escritor famoso. Fue tan sólo el inicio de una brillante carrera plagada de éxitos profesionales.
Pero el discurrir de su vida y su triste final nos cuenta otra historia, esa historia nos habla de un hombre que después de  quitarse la máscara ante el mundo jamás consiguió abandonar del todo el escenario. Que parte era real y que parte personaje es difícil decirlo. Quizás fue víctima del mundo que le tocó vivir, o tal vez de si mismo y de su propia literatura. Lo indudable es que jamás disfrutó de esa vida  real sin falsedades que tanto deseaba. Después de que su madre enfermase y ante la perspectiva de que le quede poco tiempo de vida, decide casarse con una mujer y formar una familia para darle una última alegría. Ironías de la vida, al final la madre sobrevivió al hijo.
 Con 45 años, Pocos meses antes de su suicidio, deja escrito ” cuando reviso con el pensamiento mis últimos 25 años, su vacío me llena de asombro. Apenas puedo decir que he vivido. “
Yo creo que más allá de su indudable talento literario, su sexualidad compleja y de sus controvertidas ideas políticas, este personaje plantea una reflexión vital a cerca de la propia existencia . Una reflexión que invita a pensar sobre como conseguir ser protagonistas de nuestras propias vidas y ser ante todo nosotros mismos. En  aquello que tendríamos que hacer para que, al llegar al final de nuestros días, podamos echar la vista atrás y sentir que de verdad hemos vivido. 

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13 pensamientos en “Semana del libro: “Confesiones de una máscara” de Yukio Mishima, por Pucho.

  1. ¿Y qué parte de real y qué parte de personaje tenemos todos? Mishima se quitó en parte la máscara, dices… pero otros no se la quitan nunca. la vida, la sociedad cada vez más nos empuja a ser personajes.
    Me has despertado el interés por este hombre y por su obra. Quizás sea el momento para mi de leerle. Me parece que muchos post voy a sacar a costa de él.
    Muchas gracias Pucho por ser una vez más mi cómplice. Y no, no voy a dejar de publicar el resto de tus colaboraciones… bueno, ahora que pienso, a lo mejor una de ellas… no, sé. no sé.

    besos.
    muchos.
    envueltos.

  2. Tienes razón, todos tenemos una parte real y una parte de personaje, seguramente Mishima desarrolló un mundo literario a su medida con el que intentaba llenar el vacío de su propia vida. De hecho todo lo que organizó para su suicidio es prácticamente la escenificación de un relato suyo llamado ” Patriotismo”, quizás eso es lo que le diferencia de la mayoría, estaba mucho más desarraigado de la vida real que los demás , o quizás simplemente lo llevó más lejos. Pero es cierto que todos vivimos un poco en mundos ajenos, y como la mayoría no tenemos un talento literario creador nos entretenemos refugiándonos en los personajes ajenos, de la literatura, el cine y hasta las series de la tele, y también nos hacemos un personaje con el que pasear por nuestras vidas según conviene, si, es cierto, sólo que seguramente no en el grado que plantea Mishima.
    Personalmente quizás sea el personaje social de este hombre lo que me resulte más difícil de entender, porque una vez que se quitó la máscara y salió del armario, con todo lo que eso le suponía socialmente, y siendo además plenamente consciente de lo que hacía, porque se han publicado cartas personales suyas correspondientes al tiempo en el que escribía el libro, donde afirmaba que su intención era diseccionarse a si mismo completamente y que tenía la total seguridad que después de esa novela habría muchos que rechazarían volver a leer algo suyo, pues después de semejante acto de valentía, yo al menos hubiera imaginado que llevaría una vida personal más coherente, y no lo hizo. Pero bueno, supongo que incluso para mi, que estoy muy familiarizado con la cultura japonesa me cuesta mucho asumir ciertas realidades ajenas. Los japoneses viven con dos caras, una social, muy homogénea en la que se deben cumplir ciertos modelos de comportamiento y una íntima y personal en la que cada uno hace lo que quiere y a nadie le importa. Estos dos mundos son generalmente bastante incompatibles,y en la práctica casi nunca se cruzan los límites, porque además la sociedad japonesa tiene un nivel de exigencia brutal y tanto a los diferentes al standard de comportamiento , como a los que fracasan los aplastan, especialmente en los ambientes escolares y laborales. En japón no existen actores famosos, presentadores o lo que sea homosexuales, hay personajes gays graciosos que salen por la tele, pero son eso, personajes, los auténticos homosexuales no salen del armario. Luego no es tan traumático como parece, porque ellos mismos parecen conformes con ese modelo social y esa forma de comportamiento, que de hecho también existe para los heterosexuales, aunque suavizado. El caso es que Mishima cruzó la linea, y lo hizo para nada, quizás es que en el fondo también él estuviera conforme con su rol social, pero entonces, tal y como yo lo veo, no tenía mucho sentido exponerse de esa manera.
    Este autor está reconocido a día de hoy como uno de los grandes maestros de la literatura japonesa del siglo XX, sin embargo como persona hay una gran diferencia entre la imagen que se tiene de él en occidente, donde genera cierta fascinación, y la que se tiene en su propio país, en la que se le tiene bastante rechazo, buena parte de esto será seguramente producto de sus avatares políticos, pero otra buena parte viene de la impresión que se tiene de él como persona.
    Bueno, espero que fuese cierto que te parecía un autor o personaje interesante, para escribir post y tal, porque menuda chapa te acabo de dar…, perdona 🙂

    Abrazos

    • Si Mishima fuera occidental, te diría que a lo mejor nos había engañado y lo que él decía que era él, en realidad era el personaje y viceversa. Quizás todo fuera solamente una provocación y en realidad él no tuviera mucho interés en los hombres ni posiblemente en las mujeres, ni en su familia. Quizás en el fondo todo era una gran licencia literaria porque lo único que le interesara era su personaje de provocador.
      De esos hay muchos en estos días en nuestro mundo occidental. viven de provocar. Les dan igual las personas, los sentimientos, el amor. provocar y un cierto reconocimiento público, aunque sea para insultarles. Es difícil ponerse en su papel, aunque quizás, sabes el dicho ese que dice: “que hablen de mí, aunque sea mal”. Eso genera adrenalina, y es como si te tiraras en parapente, o te pegaras en las calles, o condujeras como un loco…
      Sabes, hay un dilema que nunca he sabido resolver, y es la importancia de la persona que escribe o del que pinta o hace películas, a la hora de juzgar su obra. Sabemos ahora que reconocidos escritores de nuestra literatura eran maltratadores de sus mujeres, por ejemplo ¿Eso debe condicionarnos la opinión sobre su poesía? ¿Debemos establecer una relación directa entre el que escribe y lo que escribe? Escribir, pintar, hacer música, es un ejercicio de imaginación la mayor parte de las veces. Pero siempre intentamos identificar la obra con el obrante y su pensamiento, y su sentir.
      Hay personas de derechas que no van a ver una película que dirija alguien de izquierdas. Hay personas que no van a leer un libro que escriba un homosexual, aunque hable de las flores en primavera. Estas personas han decidido juzgar la obra por las condiciones particulares del autor. ¿dónde está el límite?
      Quizás a Mishima debamos tomarle como un gran literato y dejar el papel que se dio a sí mismo en esa gran obra de teatro que es la vida. Porque posiblemente nunca se pueda decir qué es personaje, o que es él de verdad. Las combinaciones pueden ser tantas, y tan rocambolescas… Porque hay personas que ni en la cama, dejan su personaje. Ni con los amigos. Ni con sus hijos.
      ¿Ves? Hay cosas para hablar durante muchos post. Y habrá que repetir estos argumentos fuera de los comentarios, que no suelen leer más que los que escribimos, y con suerte, el autor del blog.
      Tenemos tema. Que eres un incrédulo… 😉

      besos.
      muchos.
      envueltos.

      • Uyyyy, pues si que da esto para comentar, no veas cuanto…
        A ver, yo no descartaría la intención de provocar en base a la procedencia oriental u occidental. Los japoneses pueden ser los mayores provocadores del mundo cuando quieren, ahora se me ocurre como ejemplo Ryu Murakami, que es el autor entre otras de la famosa ” azul casi transparente ” . Pero “confesiones…” no es así, no hay provocación ni autojustificación alguna. Yo creo que cuando alguien escribe o habla de si mismo al final siempre se acaban filtrando un poco las intenciones, te acabas dando un poco cuenta de lo que busca el que escribe, pero una de las cosas geniales de este libro es que que se percibe claramente que el autor intenta alejarse de toda intencionalidad y realmente lo consigue, es sinceridad pura. En ese correo personal del que hablo lo explica estupendamente, cuando habla de intentar diseccionarse a si mismo, de ser a la vez víctima y verdugo, de que sabe que después muchos no querrán volver a leer algo suyo, pero también por contra, a los que les guste lo habrán comprendido de la forma más pura. Esto no quiere decir que no haya por ahí alguna licencia literaria o lo que sea, pero en general es lo que es, y si al final lo lees te darás cuenta.
        Tampoco creo que lo escribiese con intención de lograr éxito o dinero, en el momento en el que se publicó la obra, el Japón de la postguerra de 1948 la gente no estaba mucho por leer libros , de hecho, tanto Mishima como otros autores de la época dedicaban gran parte de su tiempo a lo que ellos denominaban ” literatura alimenticia” que constaba de colaboraciones en revistas, obras de teatro populares, ect que era lo que de verdad daba éxito y dinero. Aunque en este caso el libro sorprendió tanto que si tuvo bastante repercusión.
        En cuanto a lo que dices de disfrutar de la literatura sin tener en cuenta la procedencia o la vida del autor, pues en general estoy deacuerdo, pero en casos como éste, que es una pieza de introspección pura, donde el argumento es la vida del autor, separarlo es imposible. Sin embargo ya ves que en las otras dos reseñas que he hecho no hablo de la vida de los autores para nada 🙂
        En lo de no mezclar ideológias políticas y demás con las obras, también estoy deacuerdo, de hecho en eso estoy ahora, en las antípodas ideológicas de Mishima hablando maravillas de su obra, sólo hice una alusión a su ” controvertida ideología política” muy de pasada, sin entrar en valoración alguna, y era inevitable porque su actuación politica fue muy relevante en su vida. Con todo , a veces desvincular a un autor de su ideología se acerca a lo imposible. Mishima estaba ideológicamente en la ultraderecha, fascista, hasta tiene un libro titulado ” Mi amigo Hitler ” en el que coquetea con su admiración por este personaje, pero a pesar de todo puedo seguir valorando sólo su obra, aunque el propio autor se empeñe en mezclar ambas cosas. La cosa se complica cuando este hombre, nostálgico de el Japón feudal y de la ética samurai, reune un pequeño ejercito personal de adeptos ( no se si a su ideologia, a su literatura o a ambas cosas ), y en pleno 1970 intenta dar un golpe de estado en su país, que vale, teniendo en cuenta que a esas alturas de la vida sus posibilidades de éxito eran nulas, y lo sabía, y que seguramente su intención era más que nada testimonial, o intentaba mediante la escenificación de una muerte heróica dar sentido a una vida vacía, nada de esto niega el hecho de que el intento de golpe de estado se produjo realmente, y que a parte de su suicidio y el de su compañero, hubo gente aquel día que salió herida. A partir de ahí yo puedo seguir desvinculando su ideología de su obra, total esa batalla no iba conmigo, pero para sus compatriotas no es tan fácil, porque por muy buen escritor que fuera, no deja de ser alguien que intentó poner en peligro sus libertades.
        A día de hoy, a Mishima le reconocen un gran valor literario en su país pero reconocimiento institucional no tiene ninguno, personalmente causaba rechazo desde mucho antes, y era por muchos motivos, pero fue su actuación final lo que lo hizo definitivo.
        En fin, ya ves que el tema, al extremo que lo llevó esta persona, es bastante complejo, y al final nos liamos a hablar de su vida y no te he contado lo que le hacía ser un escritor tan increíble, no te he hablado de que la mayor obsesión de este autor era buscar y reflejar la belleza, toda su obra es una búsqueda continua, desde sus magistrales descripciones de la naturaleza, hasta encontrarla en los rincones más imposibles, incluso en el dolor y en la muerte.

        • Pero Pucho… si no me has hablado de todas esas cosas que dices, yo creo que deberías desarrollarlo adecuadamente… vamos, digo.
          😉
          Sabes, creo que este tema es muy interesante. Creo que voy a retomarlo en un post, decididamente. Y creo que antes voy a leer esta obra. A ver si la encuentro.
          Pero fíjate que decías de no sé que… tus dudas y demás, y al final mira que interesante ha sido todo.
          Y encima te halagan.
          Ains.

          besos.
          muchos.
          envueltos.

  3. Me lo leeré, sin duda. Sólo el extracto del principio ya me motiva. Y bueno, por lo que comentas, la vida del autor tampoco tiene desperdicio.
    Me parece triste que finalmente se casara con una mujer en contra de sus sentimientos. No es justo para ella, y desde luego, tampoco es justo para él.

    Sobre el tema de la máscara podríamos hablar años, en cierta medida todos la llevamos de una u otra manera. A nadie nos gusta que nuestras debilidades o defectos sean evidentes. Otra cosa diferente es mostrarse de una manera y ser de otra muy distinta. Supongo que en estos casos tiene mucho que ver los sentimientos de miedo, verguenza, inseguridad… y a veces también el querer aparentar, parecer el mejor. En cualquiera de los casos creo que esa manera de actuar nos lleva directamente a la infelicidad.

    Me ha encantado vuestro debate particular. 😉

    Besos para ambos.

    • Pero virginia, yo sabes, creo que en esta caso, ya no es una máscara, sino que, al hablar de personaje, yo creo que traspasa eso el disimulo que hacemos de nuestras limitaciones o debilidades. no sé si me entiendes.
      nada, nada, que veo que habrá que preparar un debate en condicionees del tema. Pero que conste que no es privado ¿eh?
      para que luego Pucho se queje, en fin.

      besos.
      muchos.
      envueltos.

    • Gracias Virginia por tu comentario, me ha hecho mucha ilusión, yo pienso igual que Tatojimmy, me encanta encontrar tus comentarios y leerlos.
      En lo triste que puede ser casarse con alguien en contra de tus sentimientos coincido contigo. Ahora bien, hay otras razones para el matrimonio que no son el amor y en este caso supongo que las razones eran formar una familia, y es lo que hizo, casarse y tener dos hijos, ya que hubiera amor…lo dudo, igual ni por un lado ni por el otro, a saber…Lo que si está documentado es que Mishima tuvo durante su vida relaciones con hombres, antes y durante el matrimonio, de hecho, el chico con el que se suicidó se supone que era ( según sus biógrafos ) su amante. Así que triste si, lo de injusto es relativo, dejó constancia de su orientación sexual a los 24 años, se casó a los 32, y era un escritor conocido, obviamente su mujer sabía lo que había.

      Besos también para ti

  4. Tengo que hacerme con ese libro, que parece muy interesante…
    ¿Sabes? Además, conforme leía el argumento me ha venido esto a la cabeza (http://saizsen.blogspot.com.es/2009/01/el-espejo.html) creo que todos hemos lidiado con nuestras máscaras propias en algún momento, a veces voluntariamente, y, otras, por imposicion… es un tema que me parece muy interesante, tal vez maño podrias darle alguna vuelta 😛

    Ah por cierto, Pucho, me gusta mucho como escribes y te expresas. Se te dará muy bien eso de escribir jeje

    bsks!

    • Pus Saiz, le daremos una vuelta, sí. El tema máscaras me interesa. De hecho creo que ya he hablado a veces de ellas. Y no lo hago más para que alguno no me diga que me repito más que el ajo… jijijiji.
      Y luego repasaré eese post. sip.

      besos.
      muchos.
      envueltos.

  5. Ufff, me he tenido que leer dos veces el comentario para comprobar si había leído bien eso de que te gusta como escribo. Pero Saiz… que yo me he pasado por tu blog muchas veces, que se como escribes tu…supongo que estarás de broma… Pues que sepas que la broma me ha encantado, yo creo que hasta se me han subido los colores 🙂 muchas gracias, de verdad.
    Por cierto, me ha gustado mucho tu relato de el espejo . Y me ha traído a la cabeza una cita de Wilde ” El hombre es menos él mismo cuando habla por cuenta propia. Dénle una máscara y les dirá la verdad”, porque yo creo que a veces las máscaras no se usan para esconder nuestros sentimientos del mundo, si no para escondernos nosotros del mundo y empezar a decir la verdad, y quizás en los blogs haya mucho de eso.

    Un abrazo y muchas gracias por el comentario

    • Para sacarte de dudas, Pucho, conozco lo suficiente a Saiz para decirte que no bromea.
      Respecto a esa última frase… en los blogs hay de eso que dices, y de lo contrario. Otro tema. me lo apunto.

      besos.
      muchos.
      envueltos.

  6. Creo que esta frase “Al finalizar mi infancia estaba firmemente convencido de que así era, y que debía interpretar mi papel en ese escenario sin revelar jamás mi auténtica manera de ser.” podría definir la educación que recibí, así que el libro me da miedo, temo verme a mi mismo… O a buena parte de mi mismo. Aunque por suerte yo no me siento vacío, en mi adolescencia supe empezar a descubrir el engaño de mi educación y me he pasado el resto de mi vida intentando darle la vuelta.

    Muchas gracias.

    Un abrazo.

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