Eurocopa: el sol brilla, el sol brilla, el sol brilla, el sol brilla.

4.

Es un número mágico, al menos esta semana.

4 goles como 4 soles.

El sol brilla.

Los inútiles de hace 5 días, ahora son unos genios. El Niño rubiales que todos querían mandar repetir 1º de parvulario para que aprendiera la diferencia de dentro y fuera, o al diferencia entre el fútbol y el rugby, ahora es “El delantero centro de la roja”. Epi y Blas de Barrio Sésamo le han dado un curso especial esta semana: “dentro – fuera”; “dentro – fuera”.

1.- ah ahhhh aggggggg ¡¡agrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr!!!

2.- ah ahrrrrrrrrrrrrrrrr aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa ¡¡Dios!!

3.- sigue sigue… así… agrrrrrrrrrrrrrrrrr

4.- ah ah ah ah ah ah

4 goles. Agotador.

4 orgasmos. En hora y tres cuartos más el descuento… importante el descuento. Para los orgasmos también cuentan el período en que los entrenadores dan sus ruedas de prensa. Tampoco hay que echar el polvo a todo correr. Ya sabéis, el “tiqui, taca”, con paciencia para atacar las posiciones del contrario, o de la contraria.

Para que luego digan que nos somos multi-orgásmicos los españoles. Para que duden de nuestro aguante.

– Sigue sigue… así… agrrrrrrrrrrrrrrrrr ¡¡Agrtttttttt!! (boca abierta, mirada al cielo, ojos desorbitados, la bola de la pierna subida, que estos esfuerzos…)

– ¡¡Ohé, ohé, ohé!! ¡¡A por ellos ohéeeeeeeeeee!!

A Del Bosque le han perdonado la vida. Ya no debe dimitir.

El aire frío del norte de hace 5 días ha rotado hacia el sur. De domingo a jueves. El domingo empata con Italia, una potencia en esto del fútbol y el jueves gana a Irlanda, que no es precisamente en el fútbol en dónde destacan. Matices, tonterías.

4 orgasmos.

Ya nos da un poco igual la prima de riesgo al día siguiente, “¡A mí con la prima esa de los cojones! ¡Ohé, ohé, ohé!” Que miremos con más cariño a los griegos (¿Y a los que practican el griego?). O que a la suegra la aguantemos su mala cara cuando aparece en casa (“Hola mamá, que bien que viniste” – nota mental: lavarse la boca luego con Listerine acción super total, para evitar problemas). O que tu padre rebuzne un poco menos ese día (30 segundos). Todo… fíjate yo creo que hasta la temperatura subió unos grados al día siguiente, y el sol brilló en lo alto del cielo, alegre, juguetón, invitándonos a tomar algo en cualquier terraza. Los empleados miran con unos grados menos de odio a los jefes, y éstos con un poco menos de desprecio a los pobres curritos a su cargo.

Tu novio ha dicho esta tarde que no le duele la cabeza.

Vale, yo soy la excepción. Yo sigo odiando a la humanidad entera y a mi novio en particular, el jodido, que se esconde debajo de las piedras.

Y odio a al humanidad, y al mundo entero, pero entero. Porque no me toca la jodida primitiva, y sí, echo, la echo todas las semanas, joder.

Matilde salió muy decidida dejando a su marido y los niños en la cama, y fue a comprarse una camiseta con la cara de Del Bosque, toda llena de pelos de su bigote, para darle como más gracia al tema. “Tengo que decirle a Justino (es el marido) que se deje bigote”.

Y Juanma se ha puesto una careta de “el Niño”. Piensa que así va a engañar al vecino del 10º, por el que bebe los vientos desde que eran unos niños, o sea hace 3 ó 4 años. Pero el del 10º… ni caso.

El del 10º sueña directamente con el original. Sueña con “El Niño”. Le da igual que sea un hombre inaccesible para él, y que aunque lo fuera, accesible, digo, nunca lo miraría con ojos de querer. El sueña con bellas y bucólicas imágenes de los dos corriendo por la playa, retozando en la arena, rebozándose en ella y juntando sus labios. Mordiéndolos incluso.

Julia tiene el mismo sueño.

Y Mª Carmen.

Y Nerea.

Y Benito.

Qué tendrá esa imagen en la playa de una pareja corriendo de la mano y rebozándose en la arena que a tantos obsesiona en sueños. Porque luego no se conocen muchos casos en que se lleve a la práctica. ¿Algún caso en la sala? Qué de un paso al frente y hable y nos ponga los dientes largos, o nos haga tener esperanza en que los sueños, aun los más repetidos, tienen visos de cumplirse en el momento menos pensado.

Con Del Bosque ya sueñan algunos menos en lo de la playa, quiero decir. Matilde a lo mejor… y Jimena. Y Romualdo. Pero no se lo dirá nunca a nadie… pero… ¡¡Romualdo sueña con Del Bosque corriendo en la playa!!

Rosa prefiere soñar con Cesc y sus cejas pobladas. Y ese ceño que pone a veces… “las cejas”. Su pelo negro, negro y que parece muy denso. “Un hombre como los de antes”. Después de esta frase, viene un suspiro.

Charo prefiere a Silva. “El mejor gol”, les dice a todos. “Pero qué gol”. Pero en realidad ni siquiera se fijó, porque lo que le produce espasmos de felicidad es esa sonrisa pícara, esos ojos rasgados…

Sueños. El mundo de los sueños en el que todos somos perfectos, y nuestras obsesiones, nuestros amores también. Sueños… pocos se conocen que se volvieran realidad. Y mejor que no, porque entonces llegan las desilusiones. “Es más bajo”, “Parecía más simpático”, “Tiene un pelo que le sale de la nariz”. “Ronca”. “Es muy parao”. Aunque Juana nunca reconocerá, ni tampoco lo hará Esteban, que se quedaron los dos delante de él, de su sueño, llamémosle, “El Niño”, sin saber que decir ni que hacer, con los ojos muy abiertos, pero muy abiertos, y con la boca muy abierta, pero muy abierta, y sin que fueran capaces de encontrar una brizna de aire que pasara en esos momentos por entre las cuerdas vocales para producir algún ruido, aunque fuera ininteligible.

¿Os imagináis? Que hubiera una central de abastos a la que viajaran todos los sueños de la gente y se clasificaran por los protagonistas. Hoy “El Niño” moriría aplastado de tantos cuerpos desnudos que tendría encima. De tantas manos paseándose por su cuerpo. No podría respirar de tantos labios queriendo besarle. Y el domingo, era objeto de lapidación. Lenguas bífidas y viperinas rasgaba en aire en su búsqueda, y éel, aunque se escondía detrás del bigote de Del Bosque, le encontraban y le estrangulaban, le dejaban su veneno. Estaba él colgado de un pincho mientras miles, que digo miles, millones de personas le lanzabas escupitajos y piedras incluso algún edificio se desplomaba justo encima suyo. Y uno puso un poco de leña a sus pies y le prendió fuego, porque la hoguera, la hoguera siempre es un buen método.

¡4! ¡Vendemos 4 soles como goles! A ver si la Merkel nos compra uno, la jodida de ella.

4 soles nos iluminarán durante los próximos días. Justo hasta el próximo partido.

No me digáis que el fútbol no nos alegra la vida. Un gol, un abrazo con tu amigo del alma. Dos goles, un abrazo más apretado con tu amigo del alma. Tres goles, beso en la mejilla, “sin mariconadas”. 4 goles: beso en los morros.

Israel Rodríguez y Jorge Monje.

Dirige Daniel Sánchez Arévalo.

Y luego a darle al coco. Aunque ya se sabe que, las cosas del fútbol se quedan en el fútbol.