La contra-crónica del día en que ganamos a Francia en la Eurocopa.

Hoy ha habido partido de España en la Eurocopa. He mirado por la ventana varias veces y apenas he visto pasar a dos personas que estaban paseando despreocupadas a dos perros. Quizás estaban ligando a costa de los perros. Paseando a los perros de cada uno también se liga. Los perros juegan, los dueños… también juegan. Ahora que lo pienso, debería ir a la Protectora de animales y hacerme cargo de uno de sus perros abandonados, así a lo mejor mi Príncipe aparecía de una puñetera vez. Aunque posiblemente el chucho sería la mejor compañía a la que puedo aspirar…

El parque infantil que hay en frente de mi casa que un día como hoy, caluroso pero sin pasarse, debería estar lleno, no tenía ni un solo niño.

Los vecinos de abajo han gritado gol.

Recuerdo al vecino de abajo en la semifinal de la Champions cuando Sergio Ramos tiró ese penalty que fue a hacer compañía a los ángeles del cielo, la de improperios que le lanzó al pobre chico. Era como si estuviera a mi lado, lo escuchaba así de bien. No, no repetiré sus palabras, que estamos en horario infantil. ¿Algún niño en la sala? Vale, pero por si acaso.

¿Hay alguien en la sala?

El otro día debían llegar a 15 las adhesiones inquebrantables, y solo fuisteis 5 los que dijisteis que no podíais vivir sin mí. Faltan 10. Estoy triste por ello. Muy triste. Compungido, diría incluso.

Me fui de casa antes de que España marcara el segundo gol. Fui al cine. Éramos tres en la sala. Para ver a Mario Casas creo que eran unos veinte. Perdón, “unas” veinte. No está mal. Pensaba que iba a ver la película en soledad. No está mal un sábado a las 22,45 hora zulú. Todas las tiendas cerraban con más pena que gloria. Los cafés. La hamburguesería. He ido a esos cines, pensando que habría poca gente, pero no tan poca. Esto del fútbol va a más.

Y al salir, todavía había menos. La taquillera les explicaba a las dos únicas personas que intentaban ir al cine que si no había nadie, la película se cortaba a los 10 minutos. No sé para que se lo explicaba, porque no lo han entendido y creo que hasta les ha molestado, tampoco entiendo muy bien por qué. Todo parecía como… como esas películas en que un ataque alienígena ha devastado a la población y los supervivientes se pasean por el centro comercial de turno para coger unas pocas viandas con las que sobrevivir en las próximas horas. Todo vacío, las papeleras llenas, los suelos sucios… como si hubiera habido una estampida al grito de “marica el último”.

Todos debían estar bailando y bebiendo para celebrar que la pérfida Francia ha caído frente a la Roja. Y encima los franceses insultándose y pegándose entre ellos, y llamando Hijos de puta a los periodistas… estos chicos que parecían tan civilizados a los que a veces parece que deberíamos tomar como ejemplo de todo. Y mírales… qué lástima. No saben ni comportarse. En todos los sitios cuecen habas.

Por cierto, madrileños de pro, un breve inciso. ¿Alguien ha ido a ver “Follies” al Teatro Español?

Los 45 millones de entrenadores de fútbol que hay en España, estarán ahora puliendo su crónica del partido. Estarán estudiando si el planteamiento de Del Bosque ha sido bueno, o no. Hemos ganado y a este pobre hombre que es humilde y sencillo, educado y buena persona, posiblemente le dejaremos vivir unos días más, antes de acribillarle si osa perder. Es alucinante como la gente olvida que ese hombre tan así nos hizo campeones del mundo, que era una cosa que nadie esperaba con una cierta lógica. Y que hasta hace 6 años, casi nadie soñaba siquiera.

Me cae bien Del Bosque.

Y nada más, ni nada menos. Esto es la contra-crónica del día en que nos clasificamos para la Eurocopa del 2012. Que ganamos a Francia por primera vez en competición oficial. Que Xabi Alonso jugó su partido 100 con la selección, y que marcó un golazo impresionante, y otro golazo un poco menos impresionante. Es la contra-crónica, de lo que nadie más ha visto, porque el 80% de la población estaba viendo el partido. Otro 10 % estaba oyendo el partido. Y el otro 5% estaba atendiendo a los que veían el partido en los bares, terrazas y demás antros de perdición. Y la taquillera del cine, y la de las palomitas, y el que me ha cortado la entrada, pero ese hacía trampa, que tenía un teléfono de esos muy listos en el que puedes ver la tele, que yo me he fijado mucho, aunque el chico lo ocultaba con todo su empeño.

Y los restantes 4 gatos, somos nosotros.

Hay días en que me pesan mis rarezas.

Ains.

Pero si queréis, aún todo lo dicho, si queréis entramos a analizar el partido. Qué lo mismo que me puedo imaginar una bonita historia de amor sin acordarme ya de lo que es vivirlo, puedo imaginarme el partido perfectamente. Y total, si todos son entrenadores, no veo por qué yo no voy a ser otro entrenador más.

He dicho.

Por cierto, no sé si debería hablar un día de la Carbonero… pobre chica…

Y no me resisto a nombrar a este chico, Cristiano… hay dos mujeres tirándose puñales a la cabeza por sus huesitos, famosas las dos, modelos las dos, guapísimas las dos… que bonito ahí en el barro que se peleen por uno. Ahora debería salir Cristiano y decir: “Soy gay”. Sería acojonante, la debacle. Y en la misma declaración que nos presente a su novio: Mourinho. ¡¡Ja!! Acojonante. Pero que no os extrañe, torres más altas han caído.

Otro por cierto, antes de hacer cambio y corto definitivo: a ver si a alguien se le ocurre un vídeo o una foto para este post. Venga que hoy estoy un poco desanimado. Y así parece que me echáis una mano. Qué no se diga.

😛