Es el día, ohé, ohé, ohé.

No viene la inspiración.

Hoy es un día importante. Los jugadores de la roja respiran hondo, y se ponen los cascos con su música relajante. A lo mejor entonan cantos todos juntos como ese “a por ellos, ohé, ohé”, pasearán quizás inquietos por sus habitaciones, o echarán la siesta, vete tú a saber. O se pondrán a caramelos pinfos, porque a lo mejor matan los nervios con los caramelos.

Es un día en que pueden hacer historia. En que pueden levantar a todo un país de los asientos, un país llamado España. Pueden llenar las plazas y calles de fiesta, de algarabía, los coches tocando el claxon, las banderas ondeando por doquier, las caras pintadas de amarillo y rojo, ohé, ohé, ohé. Los hombres y mujeres abrazados sin mirar a quién, llenando de besos las caras que tienen más cerca. Los ojos llenos de lágrimas. Ohé, ohé, ohé.

Las actividades públicas se modifican en función de la hora del partido. Las corridas de toros se adelantan, los fuegos artificiales se retrasan. Las cenas se cancelan si no hay una televisión delante, o detrás, se queda en función del tamaño de la televisión del bar, ohé, ohé, ohé. ¡tres cervezas por 2,00 € durante el partido! Ohé, ohé, ohé.

Es la conversación en el ascensor, en la cola de la pescadería, en los baños de la oficina “Vamos a arrasar”, dice Floren mientras hace un pis. “Dos cero”, dice Ernesto, mientras se atusa el bigote delante del espejo. Ohé, ohé, ohé. ¡Unos mataos! Exclama Joel, el cenizo de la oficina. El resto hacen de cruces para espantar el mal de ojo.

Hoy puede ser el día en que las parejas reencuentren la pasión por el sexo. Hoy pueden ser concebidos muchos niños que nacerán contentos dentro de 9 meses y unas semanas. Puede ser día de orgías de alcohol y sexo. Es el día en que todos hacen porras y se juegan unos durillos. Y algunos se harán porros.

Todos tienen algo que hacer. Ver el partido. Sentir el partido. Comentar el partido. Cristiano al paredón, ohé, ohé, ohé. ¡¡Messi for ever!!

Así que con todo este entorno, este ambiente, cualquiera se pone a escribir sobre amor, o sobre historias imaginarias llenas de magia, de sentimientos, de palabras bonitas… aunque claro, siempre podría escribir un relato que se titulara “A por ellos, ohé, ohé, ohé”.

Lo dicho, la inspiración, hoy, la doy por perdida.

 

Leñe. ¿Habéis visto el vídeos? ¿Y si desapareciera hoy el equipo? ¿sin dejar rastro?

Mira, eso si tiene una historia.