Él y yo solos.

Hay cosas que pasan y que cuesta asimilar. Sobre todo cuando lo has dado todo, como diría un amigo. Hay sucesos que sabes que van a ocurrir en un tiempo más o menos corto pero que, cuando ocurren, te desbordan. Hay sentimientos que no sabías que tenías y que un día afloran como un puto torrente de agua salvaje cayendo por un puto precipicio y rompiendo en el fondo con gran estruendo y algarabía.

Soy muy de sensaciones. Es una tontería, ya lo sé, y a los racionalistas les repugnan estas cosas. Las sensaciones a veces no las puedes explicar con claridad… el otro día por ejemplo, tuve la sensación de que mi padre no iba a volver a casa después de salir para urgencias pitando. La casa sonaba de una forma especial cuando volví a las mil. El revoltijo de su habitación, las imágenes que habían quedado prendidas en el ambiente… su andador en medio, sus crucigramas tirados en el suelo…

Me hacía gracia, maldita la gracia, comprobar que no siempre dos personas escuchan lo mismo cuando te dicen algo. Quizás porque a veces, unos escuchamos con algo más que el raciocinio, vamos más allá de las palabras y su significado, y otros lo hacen con él y se ciñen al texto. O quizás es que dentro de uno, ya sabes lo que hay, lo presientes.

Y ocurre. Antes que tarde. Ocurre incluso, antes de lo que yo mismo esperaba.

Llegó el que faltaba, ya estábamos todos. El hombre de hierro, el hombre al que hubo que convencer de que su padre se moría, y que no podía esperar a que él acabara sus asuntos pendientes.

Una mañana le aguantó. Llegó por la tarde, y a la hora de comer…

Pero eso sí, esperó a irse a que estuviéramos solos, él y yo. Como le dije unos días antes, “no necesitamos a nadie más”. Y no lo hicimos. Necesitar a nadie. Un par de minutos fue suficiente. Él y yo solos.

Qué fácil es. Lo de la muerte, digo. No precisas nada aparatoso, dejas de respirar y ya. Le acaricias la cara, le agarras la mano, y ya.

Luego intentas aprehender la racionalidad que te dicen, de la que te hablan todos, todos, bla, bla, bla, hasta los que debían estar como tú, pero no sabes por qué, llamas por teléfono para informar a los ausentes, y la garganta se cierra, y las putas saladas se pegan por salir, como otro torrente, maldito y puto torrente. Quisieras hablar pero… puto estertor de dolor, de congoja en el puto pecho mío de mierda.

Ahora, los silencios de hace unos días son distintos. No valen. Ahora lo que me hizo escribir aquello, no existe. Todo el puto mes de julio, lo de las 9 de la mañana no valía a las 3 de la tarde, y lo de las 3, no valía a las 7. Nada de lo dicho tiene sentido ahora. Nada de lo soñado, de lo percibido… es… otra historia, quizás de ficción. Quizás ha sido todo un sueño. No acabo de tener la certeza de haberlo vivido. Hay multitud de cosas que no recuerdo, que de repente aparecen paseando por mi neurona, jodida ella, y se pregunta, la jodida neurona ¿Y esto? Y las que recuerdo casi me son ajenas, como las imágenes de una película. Diálogos tontos, escenas mal trabajadas y coreografiadas, argumento inconsistente…

Será eso, todo ha sido un puto sueño. Una película. Quizás debería hacer la reseña.

Lo que no sé es si ahora estoy despierto o sigo soñando. O a lo mejor sigo en el cine, con la sala a oscuras, viendo la película.

Joder, la puta congoja, ya está aquí otra vez… y este puto silencio…

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Ash Stymest en quince fotos.

Hacía tiempo que no venía Ash Stymest por aquí. Y ya tocaba.

Exuberante en su expresión. Necesitado de un buen bocata de jamón, como diría sonia. Pero ahí está. Hace sus pinitos en la MTV inglesa, y hace sus pinitos en un grupo de música que tiene.

Es un chico que mueve al morbo y al interés.  Por un comentario que nos hizo un lector en un post anterior, no es tan guapo en persona como en fotos. Y decía también que era un poco creído. Aunque también comentó otra visitante, y dijo lo contrario, que era muy tratable y que no se le había subido el éxito a la cabeza.

Bueno, como no me ha invitado a un café, no os puedo dar mi versión.

Deciros que su cumpleaños es el 31 de julio, por si queréis felicitarlo. Nació en el 91. Es alto, como apuntaba alguien, 1,88. Ojos azules y pelo castaño oscuro. He leído por ahí que se ha casado en octubre del año pasado, y que incluso ha tenido una hija.

Podéis ver sus apariciones anteriores pinchando aquí.

Viernes 22 de junio: me relajé, así de repente.

Hoy es viernes 22 de junio. Sí, sí, no lo estás leyendo el viernes 22 de junio, ya lo sé. Pero es que yo no hago un blog pegado a la actualidad, se siente. Claro, pensaste que porque hice unos post especiales de la Eurocopa mientras esta duraba dura, esto era un blog de actualidad. Pues no. Es más, no me gusta hablar de lo que hablan todos. A mí me gusta ser el “verso suelto”. No es por ánimo de fastidiar, o de ser diferente. O a lo mejor sí, porque de ser raro, ya seámoslo del todo. Vamos, digo yo.

Me acabo de acordar que además es el cumpleaños de mi amigo Carlos. ¡Felicidades Carlitos! Ya te llamaré otro día que hoy no estoy de humor… aunque relajado, pero sin humor. (Nota actualizada: Perdona Carlos, se me olvidó llamarte una vez más).

Hoy es viernes 22, y estoy más tranquilo. Así, de repente. Por la tarde. Me ha pasado. Bueno, más tranquilo pero sigo teniendo los hombros cargados, lo que me produce unas ciertas molestias en las cervicales. Pero eso es culpa tuya que no se te ha puesto ahí (no me hagas ser mal hablado), el venir a darme un masaje y a hacerme mimos. Y a ti que das los besos como si te supusiera la mayor de las torturas. Joder, a a ti, jodido Príncipe, que te has dado a la fuga, que no apareces ni para atrás, y no hago más que buscarte hasta debajo de las mesas, de las sillas, de los agujeritos de las alcantarillas. (Otra nota actualizada: Sigo con las cervicales, y sigo sin príncipe – si te fijas ya lo pongo hasta en minúsculas-.)

Nota: (ésta no es actualizada)

Advierto antes de seguir, que no me ha tocado la primitiva, por lo que ruego se abstengan de pedirme colaboraciones para empresas desatinadas, obras de caridad varias como comprarte una tele nueva para ver la final de la Eurocopa, entre otras coas porque ya acabó,  o la Inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres. Por cierto, he oído por ahí que no venden entradas los pobres… los de los Juegos Olímpicos, digo.

Me he perdido. ¿Dónde iba?

(cierro nota)

– ¡Vale! – dije-digo feliz cual perdiz después de releer lo escrito.

Estoy más tranquilo.

Ahora solo es cuestión de pensar, meditar, divagar sobre el tema. Para encontrar las causas y regodearme en ellas, es por lo de tener otro momento feliz, cual perdiz. Por cierto ¿alguien ha visto a mi Príncipe azul? Joder, pues decidle algo al pavo, la madre que lo parió.

Vale, lo de la tranquilidad súbita.

A lo mejor tiene que ver con la Bolsa que hoy ha subido. Podría ser doble gustirrinín cuando las demás de Europa han bajado. Quizás debería mirar mis acciones, esos 2.000,00 € que compré hace unos años, y que ahora deben valer 34,56 ptas. Bueno, a lo mejor hoy ya vale 35,10 ptas. Pero centro mi pensamiento en este punto, y como que no siento así un placer… un placer… extremo. No.

Quizás se trata de la Prima: la prima de riesgo, claro. Por cierto, hace tiempo que no hablo con mi prima Nerea. ¡Hola prima Nerea! (para diferenciar de la Prima de riesgo). La Prima de riesgo ha bajado de los 500 puntos básicos. No sé cuanto, porque cuando baja, los medios informativos no son tan explícitos como cuando se dispara. Me centro en la Prima, la de riesgo, pero… como que no siento burbujas en el estómago… No, la causa primera e importante no debe ser la Prima de Riesgo por debajo de los 500.

Bueno, claro, se me acaba de ocurrir que puede ser que mi alegría sea por el fútbol, por el amigo Cristiano marcó ayer el gol de Portugal que lo clasifica a semifinales. El chico éste que se hace carantoñas en ese vídeo tan tierno con Mou, ese chico tan desabrido la mayor parte del año y al cual se empeñan sus asesores de imagen o los que sean, en ponerle a hacer obras de caridad y a hacerse fotos con niños enfermos. Pero me concentro en los gayumbos de Cristiano y no… no siento nada especial… no siento… nada. Es que no me pone nada. Y España todavía no ha jugado los cuartos. Y el triunfo agónico contra Croacia está ya muy lejano para que me mueva por dentro, o por fuera… Otra causa descartada.

Sigamos pensando.

Claro, los bancos españoles. Eso es. Solo necesitan 62.000 millones de Euros. Parece mucho, pero es menos que 100.000 millones, y menos que 120.000 millones. No se explica bien esto de ese dinero, ni se explica bien por qué necesita ese dinero la banca. Ni se explica lo que son provisiones, ni se dice lo que pasaría si los bancos caen. No se dicen los problemas que tendrían los que tiene cuentas en ese banco que cae, que hay que dejar caer, según algunos. Todos esos temas se tratan con un poco de alegría y a golpe de titulares gruesos.

Me concentro en los bancos y… sabes, pues que no me excitan. Será que no me ponen los banqueros ni empleados de banca que conozco… no sé. Si me pusiera alguno a lo mejor… ¿Conocéis a algún empleado de banca cañón? Vale, Sergio sí parte piñones de vez en cuando con uno de la banca. Si es que algunos lo tienen todo, y otros… nos quedamos sin nada. ¡¡Príncipe, joder!! Como te pille… te… te… te… no sé lo que te hago, ¡¡joder!!

Mientras espero a ver si me presentáis a algún banquero o bancario estupendo que haga que me sienta en la gloria (ahora debería poner aquí una canción de Gloria Estefan, aunque casi me decanto por otra Gloria, la de Vivaldi), yo sigo pensando.

 

El IVA. Ya va a desaparecer eso de “con IVA y sin IVA”. Lo han dicho en el Consejo de Ministros. Ya nadie va a jugar a ser político corrupto, pero a la escala que cada uno tenga. Va a desaparecer el dinero B, el dinero negro, todos vamos a ser la hostia de legales, y pagar lo que corresponda, seamos pobres, ricos o mediopensionistas. Porque si yo pago el IVA al fontanero y tú no, yo soy tonto o tú un aprovechado que no pones tu parte para pagar al médico, con lo cual, o le quitamos unas horas de trabajo, o yo tendré que pagar un poco más.

Un nuevo momento de meditación.

JAJAJAJAJAJAJAJAJA.

Tendré que pagar un poco más al médico, ya lo estoy viendo. Sin más comentarios.

Claro. ¡¡ya lo tengo!!

Música Maestro:

 

“Gayumbos”. Ya es una palabra reconocida por la RAE. Y no necesariamente los que anuncia Cristiano, que son los mismos que anuncia Nadal. “¡Friki!” Es otra palabra reconocida desde hoy. “Matrimonio Homosexual”. Ya me puedo casar por la RAE. ¡Bien! No lo puedo hacer por la Iglesia pero sí por la RAE. ¡Bien! Bueno, eso si el jodido de mi Príncipe le da la gana (iba a escribir la “puta gana”, pero me he contenido) de aparecerse delante de mí, que ya le vale.

Pero, sabes, lo que de verdad, ahora lo sé, me pone, me ha relajado, me ha tranquilizado de verdad es que “Bloguero” también está reconocido por la RAE. Es como… como un orgasmo… porque creo que los blogueros somos un poco menos frikis si ya podemos buscarnos en el diccionario. Y aunque seamos frikis, da igual, porque también podemos buscarnos en el diccionario. Sí. Cuando alguien nos pregunte que es eso de un “blog”, ya le podemos remitir al diccionario de la Real Academia de la Lengua. Yo creo que eso es… la Academia de la Lengua es la causa de que hoy esté más tranquilo, más feliz. Como más realizado.

Y si tú ya de una vez me vienes a dar un masaje… pues eso, pues será ya la leche. Me conviertes en multiorgásmico.

Por cierto, ahora que hablo de Academia de la lengua… se me ocurre una historia un poco porno sobre una institución que se llame así… pero que no trate de palabras… ains, sino de lenguas.

¡Mi Príncipe! (léase en tono quejumbroso, cuasi de súplica) ¿Dónde estás? ¿Dónde te escondes? Practiquemos eso de las lenguas. Si es que ya he mirado hasta en las cloacas… ains.

Más silencios.

Iba a publicar uno de los relatos que tengo por ahí, pero no me apetece.

Repasaba ese post de hace unos días, Silencio. Lo repasaba porque por un momento he pensado en escribirlo de nuevo. Bueno, copiarlo. Sería curioso copiarme a mi mismo. A lo mejor cambiaría la música. Pondría la marcha fúnebre de Chopin, o la de Grieg, o Beethoven, o Mozart y su Requiem… Venga, va, Albinoni.

Y sabes, creo que voy a callar porque quizás mañana me arrepienta de lo que escribiría hoy. Y sabes, porque no sé por qué, hoy. necesito oírme al escribir. Voy diciendo en voz alta lo que estoy escribiendo, y solo esto, me agota.

Silencio.

Cada vez me acerco más a la cueva perdida en el monte, alejada de cualquier contacto humano.

Qué decepciones. Habladme de familias… habladme… y veréis lo que es sacar espuma por la boca.

Pero esto me pasa por esperar algo de alguien. Eso me pasa por pensar que todos sienten algo por alguien, aunque todo sea dicho, ese alguien a lo mejor no se lo merezca. Me pasa por quizás ser bobo e iluso… tiene delito a mi edad… o quizás no es que no conozca, sino que me he intentado engañar… Es eso… como siempre me intento engañar, tengo las respuestas ahí, tengo las claves pero… lo sé, lo veo, lo palpo, lo siento pero… me engaño. A lo mejor mi madre tenía algo de razón en algunas cosas…

Y mientras, mi padre se muere. Cosas del cáncer ya sabéis. Siento ser tan rudo, perdonadme.

Serán días duros. Agotadores.

Intentaré escribir otra cosa más coherente otro día. Y mañana publicaré mi relato maravilloso, uno de tantos (si no me lo digo yo ¿quién?), y me refugiaré en mis mundos imaginarios. Y al otro, un modelo guapo. Y quizás al tercer día, descanse.

Ahora que lo pienso, a lo mejor me debía haber decantado por Mozart. O Chopin, más trágico.

Proponed música trágica, acorde con mi ánimo.