Joey y Marcel.

Acercan sus bocas, sonríen.

Llevaban tanto tiempo esperando este momento. Callados los dos, pensando en que el otro no le miraba, y deseándose los dos en la soledad de su habitación, rodeados de sus amigos, o en las celebraciones familiares… siempre Joey soñando en Marcel y éste pensando en Joey.

Pero hoy ha surgido. Estaba en casa de Marcel, cada uno estaba enfrascado en la lectura de un libro, mientras la música sonaba en el equipo. Hoy precisamente ninguno estaba pensando lo que sería estar en los brazos de su amigo. Quizás porque estaban tan a gusto juntos que en ese momento, no les hacía falta nada más.

Y de repente, se miraron. No fue buscado ni… coincidió que los dos levantaron la vista y cada uno se encontró con los ojos del otro. Y por primera vez, fueron capaces de ser sinceros, de perder el miedo al rechazo, la vergüenza de que saliera mal.

Sonrieron.

Y sus labios se encontraron por primera vez.

Y Marcel le desabrochó el primer botón a la camisa de Joey, y luego el segundo… y el tercero… y… muy suavemente acarició su piel, rodeo su pezón… “qué piel más suave”, pensó.

Y sonrió.

Sonrieron.

Y sus labios se encontraron otra vez… despacio… saboreándose…

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6 pensamientos en “Joey y Marcel.

  1. Pues yo nunca he tenido una historia así con un amigo, aunque creo que es algo que podría haber sucedido, o mejor dicho, tendría que haber ocurrido con uno de mis mejores amigos por la época del instituto, pero por entonces yo no pensaba que pudiese ser correspondido, en realidad ni siquiera teníamos muy claro ninguno de los dos que fuésemos a tener historias con chicos algún día. Años después, cuándo la vida nos había llevado a los dos por caminos distintos nos encontramos por ahí una noche y mientras hablábamos de las típicas batallitas de aquellas épocas me lo dijo sin más, que entonces había estado enamorado de mi y que le hubiera gustado tener algo conmigo y no me dejó contestar nada. Fue un momento bonito pero a la vez triste, porque ya era demasiado tarde y demasiado lejos para cualquier cosa, estando los dos de paso en nuestra antigua ciudad, con otras parejas…la verdad es que me sentí triste, porque recordando quienes éramos entonces, creo que hubiera sido muy bonito. Lo curioso es que si aquel día no nos hubiéramos encontrado, no me habría enterado nunca, esto me hizo pensar que estas historias quizás ocurran varias veces en la vida y simplemente no llegamos a enterarnos nunca.

    Un abrazo

    • Me ha gustado lo que cuentas Pucho, me parece muy romántico. Un gran punto de partida para una historia de amor, en la que ambos piensan que es tarde…pero el destino se encarga de decir lo contrario. No sé, anécdotas como esta hacen volar mi imaginación jajaja.

      • Digo virginia que parecía por un momento que ibas a escribir la historia que inicias…
        😉
        A lo mejor la estás preparando…

        besos.
        muchos.
        envueltos.

    • Pucho, quizás sí, muchos tendríamos historias parecidas si un día se tercia el hablar en confidencia. Incluso con personas que luego se han casado con mujeres… pero que le vamos a hacer. Todo es cuestión de momentos, de coincidir.

      besos.
      muchos.
      envueltos.

  2. Lo que da de sí una foto en tus manos. A ti no hay que darte ideas, te mandamos una foto y nos montas la película.
    Bonito momento el que describes.

    Un abrazo.

    • virginia, pues es un ejercicio que me gusta, aunque últimamente no lo hago demasiado…
      Gracias, gracias.

      besos.
      muchos.
      envueltos.

Sería interesante que nos dijeras algo. ¡Comenta!

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