Más silencios.

Iba a publicar uno de los relatos que tengo por ahí, pero no me apetece.

Repasaba ese post de hace unos días, Silencio. Lo repasaba porque por un momento he pensado en escribirlo de nuevo. Bueno, copiarlo. Sería curioso copiarme a mi mismo. A lo mejor cambiaría la música. Pondría la marcha fúnebre de Chopin, o la de Grieg, o Beethoven, o Mozart y su Requiem… Venga, va, Albinoni.

Y sabes, creo que voy a callar porque quizás mañana me arrepienta de lo que escribiría hoy. Y sabes, porque no sé por qué, hoy. necesito oírme al escribir. Voy diciendo en voz alta lo que estoy escribiendo, y solo esto, me agota.

Silencio.

Cada vez me acerco más a la cueva perdida en el monte, alejada de cualquier contacto humano.

Qué decepciones. Habladme de familias… habladme… y veréis lo que es sacar espuma por la boca.

Pero esto me pasa por esperar algo de alguien. Eso me pasa por pensar que todos sienten algo por alguien, aunque todo sea dicho, ese alguien a lo mejor no se lo merezca. Me pasa por quizás ser bobo e iluso… tiene delito a mi edad… o quizás no es que no conozca, sino que me he intentado engañar… Es eso… como siempre me intento engañar, tengo las respuestas ahí, tengo las claves pero… lo sé, lo veo, lo palpo, lo siento pero… me engaño. A lo mejor mi madre tenía algo de razón en algunas cosas…

Y mientras, mi padre se muere. Cosas del cáncer ya sabéis. Siento ser tan rudo, perdonadme.

Serán días duros. Agotadores.

Intentaré escribir otra cosa más coherente otro día. Y mañana publicaré mi relato maravilloso, uno de tantos (si no me lo digo yo ¿quién?), y me refugiaré en mis mundos imaginarios. Y al otro, un modelo guapo. Y quizás al tercer día, descanse.

Ahora que lo pienso, a lo mejor me debía haber decantado por Mozart. O Chopin, más trágico.

Proponed música trágica, acorde con mi ánimo.