II Semana del libro: “El Arqueólogo” de Martí Gironell, por Pere.

Se trata de una ficción pero basada en el diario de un personaje real, el monje benedictino Bonaventura Ubach que efectuó dos viajes por tierras bíblicas a principios del siglo pasado. Desde Egipto hasta Iraq y Mesopotamia, para documentar La Biblia que más tarde se denominó La Biblia de Montserrat por la extensa formación de comentarios de lugares, aclaraciones de situaciones y, a la vez, crear un museo bíblico el cual empezó a fundarse en 1910 con los objetos que fue recogiendo y comprando el Padre Ubach en sus recorridos.

No es un libro que vaya a pasar a la historia de la literatura. Es un relato interesante bajo el punto de vista del viaje histórico y atrayente de la vida de aquella época en las regiones que describe, y de todo aquel entorno donde aún no había el efecto devastador que ha representado el petróleo para aquellas regiones y que, no existía tampoco el estado de Israel.

Gironell añade a toda la historia un componente o trama en toda la obra para mantener el interés del lector. Es un entrar en el tráfico de reliquias religiosas que se daba ya en la Edad Media y que ahora introduce en este relato de viaje de las supuestas vestiduras de la sagrada familia que se habían quedado guardadas y escondidas en Abu Segra, la iglesia copta de San Sergio en El Cairo. También se menciona el encuentro real y breve que tuvo con Lawrence de Arabia cuando Ubach se encuentra con Sir Leonard Woolley, eminente arqueólogo inglés en unas excavaciones que estaba realizando.

El libro empieza con la introducción del guía Saleh, el cual se ve involucrado por una sociedad clandestina en todo el tinglado de las vestiduras. Es ya un juego de los grupos o mafias de la época. Hasta un poco más adelante no le da un protagonismo al personaje cuando se disponen a cruzar el Sinaí. Partiendo de Suez se van en dirección al convento de Santa Caterina y Saleh es uno de los protagonistas secundarios de toda la trama hasta el final.

El Padre Ubach también se encuentra con un joven sacerdote belga de la Escuela de Jerusalén que le solicita viajar con él. No pone objeciones pero sí que le hace firmar un contrato de compromiso. Un personaje que busca la liberación de sus deberes eclesiásticos.

 

Para Ventura Ubach que fue una persona ávida de conocimiento y compromiso, recorrer los escenarios de las sagradas escrituras se convirtió en una obsesión de conocer los espacios y discernimientos de ver y recoger toda la información que pudiera hallar.

Su periplo de viaje se convierte en una odisea de peligros y tropiezos. El camino a lomos de dromedario por el desierto del Sinaí le llevó a enfrentarse a tempestades de arena, a bandidos del desierto, a sectas satánicas, xeics corruptos, mandos de ejército que tampoco se quedaban a la zaga de los xeics. Saqueadores de tumbas y un sin fin de personajes estrafalarios. Todo parecía un complot para que el Padre Ubach no consiguiera su propósito…pero lo consiguió.

En medio de todo el caos sigue la incógnita de las túnicas; unas vestiduras que el escritor se basa en unas que sí existen y que se pueden ver en el Museu d’Orient Bíblic de Montserrat.

Tenía un savoir faire que se metía a todo el mundo en el bolsillo. Hacía las mil y una para conseguir lo que se proponía y dentro de la legalidad más estricta, fuera una figura, un libro o cualquiera cosa que le parecía interesante para el museo.

Se relata la increíble historia de cómo consiguió comprar en el Museo Egipcio de El Cairo, unas momias que están expuestas en el Museu de Montserrat. Alucinante realidad que está magníficamente relatado en el libro. También en su dietario personal, editado en el 2009, dice: Mi primera y única visita al Museo Egipcio. El Director me ha acogido muy amablemente y después de una larga conversación, me ha introducido en los subterráneos del Museo, allí me ha dado toda la libertad para escoger los siguientes objetos: dos sarcófagos, una momia de la época ptolemaico (10 esterlinas). Otra momia de un cocodrilo, muchos objetos de la antigua civilización egipcia. En conjunto: 27 esterlinas. Una colección de dioses egipcios, muchos de ellos en bronce; un cofre con la inscripción para las entrañas de la momia; todo junto: 15 esterlinas. Continua comentado que el recibo que le extendió el Director del Museo indicaba: “material considerado sin valor para la institución”.

Novela entretenida con el acompañante incierto, el sacerdote belga, Joseph Vandervorst, que desaparece en un momento determinado, después de haberle pedido a Ubach en el monte Sinaí de querer confesarse con él y contarle todas las dudas que tenía de la fe y de la devoción de su ministerio. Pero aparece otro acompañante, el Padre Joan Daniel Bakos que se dirige a Bagdad y que con él también pasa mil vicisitudes.

El recorrido que hacen en un Ford T, fantasmagórico, de Alepo a Bagdad, ya solo con el establecer el contrato de alquiler del coche con el chófer es toda una verdadera imaginación por parte de Ubach, y cómo había aprendido de los mismos árabes el sistema del regateo.

De cómo se “torea” a un xeic que le exigía que debía de pagarle por pasar por sus tierras y se larga dándole los buenos días después de hacerle bailar el tarro.

La visita que hacen al Monasterio de Santa Caterina del Sinaí, donde los feligreses entraban por una ventana según la tradición en lugar de hacerlo por la puerta.

Su obsesión por fotografiarlo todo como cualquier turista del día de hoy con su cámara digital; llegó a amargar a sus acompañantes haciéndoles dar rodeos y más rodeos solo para conseguir una foto con su cámara Kodak.

Te quedas también sorprendido cuando en una de las riberas del rio Tigris pescan un siluro y que uno de los árabes, especie de curandero, dice que sobre todo no tiren la hiel: con ella se pueden fregar los ojos que tengan una bizna blanquecina (cataratas) y es muy probable que aquella persona vuelva a ver.

Es de una lectura llana, recomendable y te sientes sumergido en un viaje que desearías haber realizado junto al Padre Ubach, en su intrigante travesía por el desierto o en la odisea que seguro representó en su momento.

Es recomendable siempre y cuando se tenga interés por la novela histórica y de viajes. Es un retrato muy fidedigno del monje Ubach y de todo el recorrido que efectuó. Son muchas las anécdotas y situaciones curiosas que se exponen en este libro y que la mayoría son reales.

Durante sus viajes el Padre Ubach perfecciono las lenguas hebrea, árabe y siriaca. Además hablaba inglés, francés, italiano, castellano, latín, griego y su lengua madre, el catalán.

Nota:

Las músicas que están incluidas en el post, son algunas de las que acompañaron a Pere mientras leía este libro.

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7 pensamientos en “II Semana del libro: “El Arqueólogo” de Martí Gironell, por Pere.

  1. Pere, no soy mucho de libros de viajes, ni de hacer este tipos de viajes. últimamente lo único que me apetece es viajar a algún sitio donde tenga hamacas, haya un cine cerca y un sitio de bocatas. Y un amigo para charlar… y si ya estuviera Mi Príncioe… ains. Pero sin moverme de la hamaca.

    Pero cuentas con tantas ganas el libro, y además es que parece que, o has hecho se mismo viaje, o lo estás preparando… el caso es que casi me lo has vendido. Casi.
    😛
    Muchas gracias por lanzarte a hablar de tus libros preferidos. Gracias.

    besos.
    muchos.
    envueltos.

  2. Mafias, sociedades clandestinas, tráfico de reliquias…vamos, que por lo que cuentas, los de ahora no hemos inventado nada 🙂
    Me ha gustado mucho tu exposición, muy interesante. Lo increíble es que además sean en su mayoría datos reales, yo no tenía ni idea de nada de esto.
    Gracias por la recomendación.

    Un abrazo

    • Tato y Pucho… gracias por vuestros comentarios. Como siempre la realidad siempre supera la ficción. Mi gran afición son los viajes. Siempre que puedo cargo con la mochila y allá que voy; últimamnte bien acompañado.
      Pucho, como ya le dije a Tato, también hay la edición en castellano de este libro.
      Saludos,
      Pere

  3. “y te sientes sumergido en un viaje que desearías haber realizado”
    Sólo por esa frase que has escrito ya me has convencido. No soy muy de novela histórica, pero sí me gustan los libros de viaje al estilo de cómo imagino debe ser este libro. Además de los lugares por donde trascurre, que a mis ojos lo hacen más interesante aún.
    Gracias Pere, por tu aportación.

  4. Me encanta la novela histórica i también Martí Gironell del que he leído El pont dels jueus (el puente de los judios).

    Me parece muy interesante, tomo nota para ponerlo en mi lista de lecturas pendientes. Gracias por la aportación.

    Un abrazo.

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