II Semana del libro: “Entrada + Consumición”, de Carlos G. García.

Hoy va a ser un día especial en esta semana del libro. Voy a hablar del libro de un amigo.

Estaba yo barajando varias posibilidades. En esta semana yo quería incluir algún libro de temática gay, o al menos con gays pululando por ahí. Más que nada porque no hablo nunca de ellos, y al fin y al cabo, muchos de los relatos que escribo aquí, tienen a un gay como protagonista.

Lo que se entiende por “temática LGTB” quizás merezca un par de párrafos, pero, creo que no es el momento. Si eso, me lo recordáis. (jijijiji, la de cosas que me tenéis que recordar… vosotros sois mejores para ese fin que lo de apuntar en una barra de hielo en el desierto del Sahara a las 12 del mediodía).

Lo pensé ya en la I semana del libro, y pensé en dedicárselo a Mario, un chico que se asomó aquí en aquella semana empujado por un amigo hetero al que le engañamos para que escribiera una reseña sobre un libro. Mario pudo comprobar, por si tenía alguna duda, que creo que no, que a su amigo le importaba una mierda con quien se acostara, que lo único que le preocupaba es que fuera buen tío, buen amigo, y eso, parece que no hay duda al respecto. A Mario creo que le hizo ilusión que a su amigo ligón (de chicas) no le dolieran prendas en escribir en un blog tan gay como éste. Hombre, yo en lo de “tan gay” no estoy muy de acuerdo, pero ese también es otro tema.

El amigo de Mario ha vuelto a escribir en esta nueva semana del libro, y ya os anuncio que lo va a volver a hacer en breve (mañana, para más precisión). Y Mario se ha vuelto a asomar aquí para leer a su amigo. Y hoy le voy a dar otro motivo para asomarse aquí.

 Es que todavía hay mucho déficit de historias escritas con gays como protagonistas.

Ya me he ido de madre. Si estuviera Richi aquí, me echaría la bronca como el otro día. Menos mal que no está.

Pues retomo el hilo y retomo también aquella idea que tuve hace unos meses y voy a hablar de una novela en la que los protagonistas da la casualidad de que son gays, y se enamoran, se desenamoran, sufren, se sienten solos… vamos, como les pasa a todos y todas, sean cuales sean sus preferencias. Y voy a retomar mi idea primigenia, y se lo voy a dedicar a Mario. Mario, para ti. (Ahora ya no te queda más remedio que escribir algo para mí) 😉

 

Libro en cuestión:

Entrada + Consumición.

Autor en cuestión: Carlos G. García.

Editorial: Stonewall.

Páginas: 206. (se leen en un suspiro)

Estuve a punto de responderle, pero en lugar de eso me contuve y escapé tan rápido como pude hacia la puerta de salida, dejando al gilipollas del subdirector con la palabra en la boca. Necesitaba respirar aire fresco y relajarme, Estaba allí, con los ojos cerrados y las sienes palpitantes cuando alguien me abrazó por detrás.

Yo no sabía quién era. Podría haberse tratado de cualquier pirado. Sin embargo, me sentía tan mal, tan ajeno a ese mundo que me rodeaba, que me dejé abrazar. Sencillamente, experimenté esa sensación de protección sin plantearme nada más. Luego, una voz me susurró al oído:

– Uno crece el día en que por primera vez se ríe de sí mismo. Tú puedes reírte de todo esto y crecer. Él ni siquiera puede admitir que se ha equivocado, ni siquiera pude verlo. Prefiere vivir cegado por su certidumbre fingida. Ya sabes quién es el estúpido aquí.

Os hablé de este libro hace un año, cuando fui a la presentación en Madrid. Estaba contento y feliz por ello. El Gran Paper ya tenía su libro publicado por una editorial. Dale al play.

¿Qué cuenta?

Es una historia de amor. Bueno, en realidad es una historia de desamor. Juan Carlos no se quiere nada. Nada. Quizás a ese estado le ha llevado el que algunos que en su momento le deberían haber querido, no lo hicieron. Bebe, sale, folla. Busca… nada… porque no sabe lo que busca.

Tiene un gran amigo: Jorge. Éste, ejerciendo de eso, de gran amigo, le presenta a un chico maravilloso: Ojos Bonitos. Coño no recuerdo si los ojos eran azules sobre blanco, o marrones sobre blanco… Ojos Bonitos viene rodeado de tormenta y eso, una tormenta de sensaciones será lo que provoquen en Juan Carlos. Nada es lo que parece, ni en la vida, ni en el amor. Y mucho menos en Entrada + Consumición.

Carlos siempre imprime a sus personajes un trasfondo profundo. Les dota de alma. Sufren por algo, reflexionan. Carlos no crea personajes planos. A veces esos sufrimientos los podemos entender, otras veces no. Como en la vida con nuestros amigos o con nosotros mismos que en ocasiones no nos entendemos ni nosotros. Carlos habla de máscaras, de incomprensión, de soledad. A veces tiñe todo esto de sarcasmo. Trufa las situaciones más duras de humor. A veces creo que necesitamos del humor para mirarnos dentro y ver lo poca cosa que somos. Lo digo por mí ¿eh? Y Carlos G. García es único en esto, en utilizar el sarcasmo, la ironía, la mala leche a veces, es único para hacernos pensar  a la vez que nos hace reír. Aunque también es capaz de hacernos llorar.

Si leéis el libro, que yo creo que deberíais leerlo, hay ratos en que os puede dar la impresión de que el mismo Carlos os lo está contando. Que estáis tomando con él unas cañas en el “Carmen” y charláis. Es un lenguaje cercano, directo. Y si lo leéis, os sorprenderá, porque como digo antes, nada es lo que parece. He dicho cañas, pero podría haber dicho “daiquiri”, o “Martini con limón”… cada capítulo se llama como una bebida… ¿Tú que tomas cuando sales por ahí? Yo le suelo dar al Gin Tonic.

Ahora que lo pienso, esto estaba predestinado. Hoy, es 23 de septiembre (cuando escribo la reseña) y el libro fue presentado el 23 de septiembre del año pasado.

Casualidades. 

A Carlos lo podéis leer en:

Su columna de Universo Gay.

En su blog.