II Semana del libro: “Pregúntale al polvo” de John Fante, por Borja Rivero.

Pregúntale al polvo.

John Fante

Editorial Anagrama

Traduce Antonio-Prometeo Moya

Son los años 30, Arturo Bandini está en Los Ángeles. Quiere ser escritor, es lo que más desea en el mundo, demostrarse a sí mismo y a todo un público invisible que él tiene talento y puede decir grandes cosas.

Fante construyó ese personaje como un Alter ego cargado de la fuerza de su juventud, de prejuicios aprehendidos en la misma sociedad en la que los aprendió él mismo. Bandini es un personaje “real”, extremadamente visceral, que se mueve por instinto y por sentimientos, sin obrar tanto por la razón. Sus análisis del mundo siempre le llevan a expresiones físicas, todo planteamiento se demuestra con algo que revuelve las tripas, sus tripas. En palabras de Bukowski, Fante logra escribir sobre los sentimientos mostrándolos tal cuál son.

El escritor dibuja una realidad de Estados Unidos sucia y ordinaria. Los Ángeles pierde su pátina de glamour y se muestra desnuda y polvorienta. Bukowski, que escribe la introducción de este libro, heredará este “realismo suyo” evolucionando hacia una búsqueda violenta de lo doloroso de la realidad, de la imposición de la sociedad, que empuja a realizar aquello que no queremos porque es lo que “hay que hacer”. En Fante ya existen estos elementos, pero de forma menos expuesta.

La juventud del personaje arrastra con sus ambiciones un narcisismo malcontento que sólo se ve colmado con la publicación, medio a través del cual se desata toda la feliz locura de un joven que vive para el momento, para exaltar su genio en tanto que pueda y que gusta de la contradicción oscilando entre la depresión y la exultación. Es escritor y trabajar de cualquier otra cosa le parece bajo, algo indigno de él, El orgullo herido de su familia de inmigrantes italianos busca la redención a través de él y es capaz de pasar hambre antes de plantearse siquiera el abandonar sus pretensiones.

También hay un apartado para el amor, Bandini se enamora de Camila y establece una relación de amor-odio en el que él se siente superior a ella. Camila a su vez está enamorada de otro hombre que tampoco le corresponde. Y así se crea un triángulo destructivo que finalizará en el desierto de la única manera que puede terminar.

La novela es la segunda de una tetralogía sobre este personaje y se trata, sin duda, de la más conseguida del autor. Se ha calificado incluso como uno de los mejores libros de Fante. Su personaje, que es su propio fantasma, se apodera de un lector que difícilmente se verá seducido por Bandini pero que, no obstante, terminará fascinado por su periplo errático y humano. No hace falta hacer un gran esfuerzo de imaginación para entender que esa amargura que se encuentra en Bandini es la propia que destilaba Fante al pensar sobre su vida y sus deseos. El autor murió sin ser reconocido por su trabajo, pasando por el mundo literario de forma discreta. Sería después de su muerte cuándo se le reconocería su talento.

¡De qué sirve, pues, arrepentirse? ¿Para qué preocuparse por el bien? ¿Y si a fin de cuantas muero en un terremoto? ¿Para que diablo preocuparse entonces? Me fui pues al centro, ya me tienes junto a los edificios elevados, que venga el terremoto, que me entierre junto con mis pecados, ¿A quién coño le preocupa? Es exactamente lo mismo para Dios y para el hombre, se ha de morir de una forma o de otra. En un terremoto o en un pativulo, no importa por qué ni cuándo ni cómo.