I Semana del cine: “El Ángel exterminador” por Pucho.

TÍTULO ORIGINAL El ángel exterminador
AÑO 1962
DURACIÓN 90 min
PAÍS México
DIRECTOR Luis Buñuel
GUIÓN Luis Buñuel & Luis Alcoriza
MÚSICA Raúl Lavista
FOTOGRAFÍA Gabriel Figueroa (B&W)
REPARTO Silvia Pinal, Enrique Rambal, Jacqueline Andere, José Baviera, Augusto Benedicto, ClaudioBrook , César del Campo, Antonio Bravo
PRODUCTORA Uninci y Films 59 / Producciones Alatriste
GÉNERO Drama/ surrealismo

El ángel exterminador” es una película a la que le tengo un gran cariño. No sólo porque me parece una auténtica obra de arte del cine, sino porque es para mí algo así como un icono de la infancia, un fetiche.

La vi por primera vez por la tele siendo bastante enano todavía y recuerdo haberme quedado junto con mi hermana (dos años menos peque que yo) pegados los dos a la pantalla, fascinados por aquel título, que nos resultaba tan misterioso como terrorífico. Tal fue la atracción que generó en nosotros, que a pesar de que esa inicial propuesta en blanco y negro nos daba la impresión de película antigua y aburrida, no nos movimos ni un milímetro hasta el final. Y no nos decepcionó, de hecho pasamos años acordándonos de ella.

El argumento es el siguiente: En una lujosa mansión, los Nóbile celebran una cena para sus amigos de la alta sociedad. Antes de que comience, casi todo el personal de servicio abandona la mansión empujados por una necesidad de salir, que resulta de algún modo inexplicable. A pesar de todo, la cena se acaba desarrollando con relativa normalidad. Pero cuando llega el momento en el que cada uno debe volver a su casa, nadie puede hacerlo. Nada lo impide, simplemente no pueden. A partir de ahí, los invitados iniciarán una convivencia forzosa, recluidos en el salón, frente a una puerta abierta que no pueden traspasar. Inmersos en bucles que rozan lo paranormal, van trazando caminos que alternan la vigilia con el sueño, lo real con lo surrealista, quedando finalmente atrapados en la realidad de su propia naturaleza.

Una de las cosas sorprendentes de la película es comprobar que a pesar del tiempo transcurrido, sigue manteniendo una extraordinaria vigencia. Casi 40 años antes de que millones de espectadores en el mundo asistiesen fascinados al enigmático encierro de un grupo de personas en una isla, escapando y volviendo a caer en ella, rodeados por un mar de fenómenos inexplicables que los enfrenta a sí mismos, en la ya mítica serie “Lost “. Luis Buñuel encerró en un salón a sus escogidos, rodeados de sus propios enigmas, mientras dejaba paseando por la mansión un rebaño de corderos y un inexplicable oso pardo.

El otro gran valor de esta película es que sin ser para nada oscura ni difícil, posee una gran riqueza narrativa. De forma consciente o inconsciente, Buñuel lanza al aire multitud de cuestiones que generan otras tantas lecturas distintas. Para mí la más evidente es una crítica directa a la clase burguesa, cuyos individuos permanecen encerrados y aislados del mundo, mientras los demás, en el exterior, tampoco pueden entrar. Critica su pretendida superioridad moral, al mostrar a varios de los personajes lanzando afirmaciones tales como que la gente del pueblo no siente el dolor de la misma manera que ellos porque sienten como animales, para contrastarlo después con la exhibición de su progresiva degradación humana, retratándolos casi como bestias, a penas capaces de disimular lo primitivo de su naturaleza, escondida tras una cortina de convencionalismos sociales. Igualmente veo una crítica a la moral religiosa y a la propia Iglesia. También una reflexión sobre la manera en la que afrontamos nuestros miedos y pasiones, sobre hipocresía y egoísmo, sobre víctimas y verdugos… Una multitud de interpretaciones posibles, seguramente tantas como espectadores la hayan visto. Me parece una película totalmente recomendable, con independencia de la edad que se tenga, desde la diversidad de gustos o creencias, al que todavía no la conozca, le animo a descubrirla y a descubrir con ella su propia mirada.

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