I Semana del cine: “Los Reyes Magos”, por Blanca.

LOS REYES MAGOS

Película española 2003

Érase una vez una navidad, la de 2003, y cuatro hermanos. El mayor como ya tenía 19 estaba inmenso en una actividad social con arreglo a esa edad, amigos, vida social y estudiar a ratos porque aunque son vacaciones el mayor es muy responsable y estudia también en vacaciones. Estamos en esa semana que va de Noche Buena a Noche Vieja y que como Papá y Mamá trabajan y aunque la abuela hace lo que puede, hay vacaciones con tiempo libre para todos.

Me había quedado en mi hermano mayor, pero tengo otro hermano, entonces tenía 12 años, aunque en unos días iba a cumplir 13, demasiada actividad, amigos y vídeo juegos; ya por entonces el chico era un gran aficionado a la música y todo esto hacía que constantemente hiciera gala de su independencia. Era complicado contar con él para nada y como tampoco tenía una edad que permitiera asumir responsabilidades vivía feliz en su castillo hecho con notas musicales.

Bueno ahora me toca hablar de mí, yo soy la única chica, claro eso alguno lo verá como una ventaja; pues no, de ventaja nada, parece que en una familia donde eres la única chica entre hermanos chicos, automáticamente eres responsable, organizada y tienes la obligación de cuidar de tus hermanos aunque uno sea mayor y el otro independiente. A todo esto yo tenía 16 años, bueno los iba a cumplir en unos meses, pero estaba en una época en la que había que ser mayor. Es posible que digáis ¿que tiene que ver toda esta historia con el cine? Bueno pues mucho, porque todavía no he hablado de mi hermano pequeño, por entonces 6 años y os tengo que decir que era un niño muy guapo, ahora que tiene unos cuantos más, sigue siendo muy guapo, rubio ¡en fin! Pasión de hermana.

El caso es que no recuerdo bien si fue el 27 o el 28 de diciembre (y no era una inocentada), mi madre dio esas órdenes precisas que con tanta maestría suele dar, y que en este caso fueron las siguientes: “esta tarde te llevas a tu hermano al cine Palafox que echan una pelí de los Tres Reyes Magos y le gustará, os dejo yo en la puerta y os recoge el papá”. Aquello me parecía injusto ¿porque yo? Sí, yo tenía que llevar a mi hermano al cine, los otros no tenían esa obligación; estaba de un humor incalificable, pensando que cuando entrara en la cocina a comer no iba a hablar con nadie para hacer patente que se me estaba tratando injustamente ¿Sabéis cuanto me duró el mal humor incalificable? Si lo habéis adivinado el tiempo justo que me senté en la mesa y mi hermano pequeño se vino hacia mí con una sonrisa enorme y me dijo “Blanca que bien me voy contigo al cine” y añadió “mira tengo esto” (unas monedas) “si quieres podemos comprarnos unas chuches”.

En realidad yo tendría que estar hablando de otra película, pero después de haber pensado muy bien lo importante que es que una peli sea la escusa perfecta para disfrutar de tantos sentimientos, tenía claro que si ha habido una película en esta vida que tuviera tantos sentimientos juntos para mí, es ésta.

Creo que fue una tarde inolvidable, soplaba el cierzo, las bufandas, el gorro de mi hermano, los guantes, el cine con toda la chiquillería, las cinco casi anocheciendo y la salida ya totalmente de noche. ¿La película? Maravillosa película, no nos movimos de la butaca, allí los dos juntos, comentando de vez en cuando lo malo que era Herodes que en ese momento no sabíamos que le había puesto voz Javier Gurruchaga, incluso nos reíamos juntos con las torpezas de Melchor, una tarde como para no olvidar, que siempre asociaré a esa película, con los años he sabido que era una producción española, nada que envidar a otras producciones de por ahí estoy segura, habrá gente que diga que se emocionó con la “Sirenita” o con “La bella y la bestia” yo misma que por edad las viví como niña. Pero la emoción de ver a mi hermano con sus mirada clavada en la pantalla y siguiendo con atención cada una de las escenas, eso es lo mejor que puedo recordar de la película y me hace ¡tan feliz!

Cuando llegamos a casa, le ayudé a escribir la carta de los Reyes Magos, incluso yo hice otra para tirarla juntos al día siguiente al buzón real que había enfrente de casa, en un conocido centro comercial ¿Recordáis a mis hermanos de los que os hablaba al principio? Esa tarde se fueron los dos a verla, les gustó mucho pero seguro que no tenían nuestras monedas para comprarse chuches.

Tengo que deciros que para contar todo esto, he necesitado la ayuda de mi madre, me ha echado una decisiva mano en la redacción para contaros esta historia.