I Semana del cine: “El nombre (Le prénom)”.

No todo va a ser cine de postín, películas de antaño. También cine de hoy.

Hoy, hoy… jo, os quería hablar de una película, pero estoy vago. No me apetece nada, nada buscar la ficha y copiar los actores y demás. Y es que como es francesa, pues que no les conozco, bueno miento, de vista sí, pero que no me sé sus nombres, y habrá que escribirlos bien y … ya sabéis, que luego viene alguien que no tiene confianza y se queja y empieza a pensar: “este gilipollas que escribe un blog y no sabe como se escribe Patrick Bruel. Bueno, pues mira a lo tonto, ya tenemos a uno de los actores protagonistas.

Pues que voy a hablar de una película que se llama: El nombre. Y cosa curiosa viene entre paréntesis el nombre original: Le Prénom.

Así que hablaremos hoy, queridos y queridas, de una película que se llama: El nombre (Le prénom).

¿De qué va? Es lo que soléis preguntar primero. Así que os contesto.

Va de una reunión de amigos. Sí. Si hacemos caso de la sinopsis oficial, uno de ellos va a ser papá, y al ser preguntado por el resto sobre el nombre que va a poner a su vástago, contesta que: Adolph. No Adolf, sino Adolph. Pero da igual y eso produce un ataque de todo el resto del grupo ante semejante idea: es el nombre de Hitler. ¿Cómo va poner el nombre de Hitler a su niño? También es el nombre de Suárez… pero es que son franceses y no lo conocen. Y es el nombre de mi primo el de Cuenca, y por cierto será el nombre de un personaje maravilloso de un relato maravilloso, que ni sé de que va a ir, ni sé nada, pero que escribiré un día y publicaré otro.

Pero el tema del nombre dura relativamente poco. Así que no va del nombre.

Va de… de todas esas cosas que nos callamos con nuestra gente. Amigos o parientes a los que les hacemos la ola, o que al menos no les expresamos nuestra opinión, aunque nos parezca ridículas las cosas que hacen. Amigos o familiares con los que creemos tener una confianza extrema, y un buen día nos damos cuenta de que esa confianza pues… no… que no es tanta confianza. Que te la meten doblada en cuanto te das la vuelta. Y eso claro, te hace sentirte gilipollas, porque tú que vas de conocedor de la vida de tu confidente, pues de repente te das cuenta de que… no… no tienes ni zorra, y que además cuando te ha pedido consejo, tú se lo has dado sobre una mentira. Te ha mentido para pedirte consejo… y tú rompiéndote la jodida cabeza… y resulta que todo es mentira…

Y todo esto estalla en esa cena. Secretos, motes, dimes, diretes…

¿Qué dirán nuestros amigos de nosotros cuando no estamos? ¿Qué decimos nosotros de ellos cuando no nos oyen? En esta peli, se las dicen a la cara… porque estalla la tormenta perfecta.

Hay otra cuestión que tratan en esta película: ¿Reír o ponerte serio? Sí porque estás discutiendo de algo serio, pero de repente se da una situación que es para partirse la caja. ¿Te descuajeringas el eje, o te mantienes serio y circunspecto?

Bueno, como eres espectador, que has pagado tu entrada, pues te ríes y ya está. Pero… el personaje de la pantalla ¿eh? ¿qué hace?

Y hay otras cuestiones que citaría, pero… mira que os vais a enfadar porque os destripo la peli. Así que chitón.

No está mal la película. Los actores son fantásticos. Acompañan a Patrick Bruel, (al final os voy a copiar los actores, si es que no me merecéis, con la pereza que me da… ) Valérie Benguigui, Charles Berling, Judith El Zein, Guillaume de Tonquedec.

Eso si, los directores, que son dos, los miráis en “La Butaca”.

Merece la pena verla, sí. Eso sí, para mi gusto es menos comedia de lo que anuncian. Ya sabemos que la comedia es muchas veces la escusa perfecta para decirte cosas importantes. Pero aquí, yo creo que en ocasiones, en la dinámica esa de “reír o mantenerte serio”, de la que hablaba antes, yo me inclinaba por mantenerme serio. Pero no… quizás es simplemente un problema mío de apreciación… o de valoración… quizás vayáis vosotros a verla y os riáis.

El otro día lo comentaba en Madrid con alguien que me presentaron: ya no hay comedias de estas de situación, en las que lo que te haga reír es una situación o un diálogo chispeante. Ahora la gran mayoría de las comedias tienden a buscar ese exceso, el humor basado en lo burdo. Que está muy bien, a veces, otras no, pero si que echo de menos comedias más trabajadas, suaves… no sé como llamarlas. Algunas que recuerdo con cariño, “A mi madre le gustan las mujeres”, bueno, o “Notting Hill”, no recuerdo así alguna más reciente… si os acordáis de alguna, lo comentamos.

Y ahora que pienso, ya tengo una de las películas indispensables en mi vida de las que voy a hablar próximamente: “Historias de Filadelfia”. Sí. He dicho. Un clásico.

En resumen, que podéis ir a echarla un vistazo.