I Semana del cine: “Historias de Filadelfia”, por moi.

Historias de Filadelfia. Va que sí, que es una película en blanco y negro, de los años 30, dónde se habla mucho.

Hablar.

¿Sabéis lo que son conversaciones, diálogos? Coño, yo creía que ya no lo hacía nadie. Si con dar al “me gusta” y ponerse los auriculares del Ipad, del Ipod, del Iphone, del Ijoder, ya vale. ¿O sea que hay alguien por ahí que todavía habla, y sobre todo escucha? Pero no vale escucharse a sí mismo… y que van al cine para escuchar, además de ver… ¿Sí? ¿Hay alguien?

Ahora las comedias, salvo excepciones, son como las del cine mudo, toma tartazo, toma patada en las partes honorables (Iba a poner huebos, menos mal que me he contenido).

Pero en Historias de Filadelfia no. Se habla. Es que el 80 % de la cosa, están en los diálogos.

Por cierto ¿A quién se deben los diálogos de esta película?

Tic, toc, tic, toc.

Se deben a Mankiewicz.

¿Y quién era Mankiewicz?

Pues era el productor. Toma ya. Y aunque no firma el guión, suyos son los diálogos. Diálogos chispeantes, dichos con maestría por unos actorazos impresionantes… Mankiewicz es también un gran guionista, y un gran director, actividad que tardó unos años en poder desarrollar. “La huella”, “Eva al desnudo”, “Julio César”, “Carta a tres esposas”… ejemplos de su trabajo.

¡Ah! Que no os he dicho quienes interpretan… y como no os he puesto la ficha técnica… es que así os obligo a leer. Qué no había ninguna obligación de poner la ficha al principio…

Pues mira. Están tres reyes de la actuación:

Cary Grant.

¿No sabes quién es? Pues mira es uno de los grandes actores que nos ha dado el cine. Hizo por ejemplo, “Con la muerte en los talones”, “La fiera de mi niña”, “Arsénico por compasión”, “Atrapa a un ladrón”, “Encadenados”. Como veis trabajó mucho con Hitchcock, con Howard Hawks, con Capra… con los grandes de la época. Era un hombre elegante, con una sonrisa de esas que te llaman, que te dan paz al verlas.

Y… pero bueno… sabrás de esos rumores que siempre le acompañaron de que era gay y que estaba emparejado con otro actor menos conocido, Randolph Scott

…con el que posaba en la piscina de su casa y haciendo la colada… es que compartían piso… además. Fotos que los estudios se empeñaban en quitar de la circulación… bueno bueno, en los años cuarenta, una mega estrella que fuera gay… eso era un crimen… la hundía directamente. Al final les obligaron a dejar de vivir juntos.

Y ahora… cuando hemos pasado el ecuador de la “I Semana del cine” me recordáis que hablemos del tema.

Más protagonistas:

James Stewart.

Éste seguro que lo conocéis, si todas las Navidades ponen una peli suya… Una peli que ha salido en esta gran, maravillosa I Semana del cine”. Está quedando niquelada ¿eh? Vale, vuelvo. La película en cuestión es “¡Qué bello es vivir¡”. Pero le habéis podido ver en “La soga”, en “El mayor espectáculo del mundo”, en “Horizontes lejanos”, “El hombre que mató a Liberty Valance”, y por supuesto “La ventana indiscreta”. James Stewart fue también héroe de guerra, en la II Guerra Mundial. Era aviador, si mal no recuerdo.

Recuerdo un comentario de Farley Granger que fue compañero suyo en “La Soga”, que decía que Stewart era el único que no se había dado cuenta que los dos personajes protagonistas de la película, eran homosexuales. Hay que pensar que James Stewart era republicano… y uno de los chascarrillos que se cuentan es que una vez se pegó a puñetazo limpio con su gran amigo Henry Fonda, por política. Estos chicos…

La tercera en discordia:

Katharine Hepburn.

Yo creo que posiblemente estará considerada como la mejor actriz de todos los tiempos. Es una señora que tenía un carácter de cuidado… hummmmmm. La habéis visto en esa peli con la que se necesitan tantos pañuelos “En el estanque dorado”. Ha sido “María Estuardo”, ha sido “La fiera de mi niña”, ha adivinado en “Adivina quién viene esta noche”, y ha sido “La costilla de Adán”. Y casi me olvido de “La Reina de África”. Imperdonable hubiera sido. Y claro, hay que citar esa relación tan especial y casi tan de película que tuvo durante veinte años con el amor de su vida: Spencer Tracy, con el que compartió plató en unas cuantas películas. También de ella se dijo que le atraían las mujeres… Por cierto, tan importante fue su trabajo en el cine, como en el teatro. De hecho, “Historias de Filadelfia” es originalmente una obra de teatro, que la Hepburn interpretó en Brodway.

Ya tenemos a los protagonistas. Vale, me falta uno esencial: el director que es… George Cukor. También un don nadie. “Nacida ayer”, “Ha nacido una estrella”, “La dama de las camelias”, “David Copperfield”“My fair lady”... ¡oh! “My fair lady”, debería hablar de esta película y de su música… Veremos.

Pues mira que Historias de Filadelfia es una comedia. De enredo. Con brillantes diálogos. En la que es difícil que se te quite la sonrisa de la boca en ningún momento.

Veamos:

Kate se casa. De nuevo, porque se había divorciado de Cary un par de años antes, rompiendo un palo de golf en su cabeza a modo de despedida. Él la empujó como respuesta.

El futuro marido de Kate es un soso y remilgado de narices. Y aburrido… va… y con ínfulas.

Kate tiene un padre que se ha fugado con una jovencita.

Spy es una revista al estilo “Qué me dices”.

Kate está enamorada de Cary, aunque ella lo niega.

James, mi tocayo, es periodista de esa revista: Spy.

Cary intriga para que inviten a la boda a James y una compañera fotógrafa, para evitar que cuenten con detalle la aventura de papá y la jovencita. ¡Un escándalo!

Es que Cary ama a Kate todavía. “Su pelirroja”.

Y Kate… pues eso.

¡Ah! Por cierto… Kate tiene un carácter… bueno, bueno.

La madre de Kate es un poco sinsorga.

James es uno de estos muy moderno, que va con el cuchillo para degollar a esos burgueses creídos y aburridos… pero… jajajaja, ay madre, se enamora de Kate. Porque Kate es engreída y altanera, resabida, y un montón de calificativos parecidos y esas cosas… pero… jajajaja, amigo, tiene su encanto y James cae… Cary cayó… y el bobo de su futuro marido… en realidad lo que busca es posición social… mira el digno arribista… Es un hombre aburrido… no recuerdo si ya lo he dicho.

La fotógrafa está enamorada de James.

Y no queda nada para la boda.

Y el tiempo corre y hay que evitar que se casen.

Hay una despedida de solteros.

Hay champán.

También hay una hermana pequeña de Kate que es muy cotilla, y un tío de Kate que es un viva la virgen, y que responde al nombre de Tío Willy. La da a la priva y a las mujeres, todo ello con dedicación.

Ya está, remueve la ensalada, por favor.

Es que no hay más que decir.

Vale, es en blanco y negro, pero en este caso, como en otros muchos, es curioso el colorido que puede tener una fotografía en blanco y negro.

La he visto unas cuantas veces. No la he visto hace tiempo, eso sí. Y no he querido verla hasta acabar esta reseña. Pero la veré en breves. Y si llego, haré un comentario a mi propia reseña.

Seguramente si buscáis por ahí fichas de la película, os dirán que es una crítica a la burguesía, y tal y cual. Y sí, puede serlo. Pero también lo es a los arribistas, a esos “Self-made” que se creen superiores, a la prensa, Al mundo del cotilleo, al mundo en general ¡que narices!… ya estábamos así hace 70 años, en fin. Pero en realidad es una gran comedia. Un gran enredo. Una forma de olvidarte de las nubes que hay fuera, de olvidarte de la familia, ¡Oh, la familia!, o de las patadas que te dan los amigos, o de la falta de ellos, o de la falta de ilusiones, o de la vida que es una mierda… o del amor perdido, o del no encontrado, o del hijo que se pierde, o del padre que nunca tuviste…

Chicos, chicas, si no habéis visto “Historias de Filadelfia”, no sé a qué esperáis. Y no, no os voy a poner la ficha.

Hala.