I Semana del cine: Un corto: “Strangers”.

He pensado que tampoco estaría mal incluir un par de cortos en la “I Semana del cine”.

Así que vamos con el primero.

“Strangers”

A mí me ha gustado.

Son solo 7 minutos.

Y podemos luego pensar un rato. Y quizás ponernos en el lugar de alguno de los protagonistas, cada uno con nuestras cosas, con nuestras peculiaridades.

Muchas gracias a Dídac, por hacerme llegar este corto. Gracias, gracias.

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11 pensamientos en “I Semana del cine: Un corto: “Strangers”.

  1. Dura solo siete minutos, pero algunos de ellos se hacen eternos: cuando todos los implicados evalúan la situación… ¡Qué tensión!

    No puedo entender esos movimientos y/o personas que no solo están en contra de las personas de otras razas, otras religiones y otras ideas sino que además ejercen la violencia sobre ellos, y siempre en clara desventaja e indefensión para la víctima. ¿Qué pasa por sus cabezas?, ¿Por qué?

    Me ha llamado la atención el detalle de esconderse la medalla del chico judío. Desde luego no porque sea nada meritorio, pero si humano, porque el miedo tiene esas cosas y por desgracia vencerlo es complicado.
    Aún así, a veces se produce ese milagro que hace que contra toda lógica y razón ya que el instinto de supervivencia te esta diciendo sal corriendo o no te metas en líos que contigo no va, haya gente que se lance a dar la cara y salir en defensa de otra a riesgo incluso de su vida. Esos casos quizá no sucedan a menudo, pero cuando suceden iluminan este mundo, lo hacen un poquito mejor. Aunque personalmente nunca puedas evitar pensar eso de “yo no me hubiera atrevido”, que te hace sentir fatal.

    • Yo te advierto, Virginia, que ese gesto del chico judío, lo entiendo. Será que yo me tengo por un cobarde. Nunca he sido un héroe, ni lo seré.
      Es que es difícil de entender a toda esa gente que discrimina, que pretende conseguir que todos vivamos como ellos quieren, No sé si es una actitud de chulería, de miedo a lo diferente y su actitud es una mera defensa… No sé.

      besos.
      muchos.
      envueltos.

      • Bueno yo también entiendo el gesto, igual me he expresado mal… Que se esconda la medalla me llama la atención por lo natural y humano, no porque me parezca reprobable.

  2. Esos cortos són pequeñas joyas. Esté está cargado de simbolismo y además tiene un final feliz ya que los débiles salen triunfantes e incluso parece que se haya roto ese prejuicio inicial entre árabe e israelí aunque la vía les separe se intercambian la mochilas. Incluso la camiseta del Israelí tiene contenido.

    Queda claro que me ha encantado ¿Verdad? Muchas gracias por haberlo compartido con nosostros.

    Pensando en cortos se ne ocurre recomendaros “Éramos pocos” y “La primera vez” de Borja Cobeaga, creo que están ambos en YouTube.

    Un abrazo.

    • Huy, PFE, pues yo creo que alguno de esos cortos de Cobaga, los he visto, incluso no sé si habré colgado alguna vez alguno de ellos… pero vamos, si los encuentro, los incluiré en la semana del cine.
      Gracias por tu sugerencia.

      besos.
      muchos.
      envueltos.

    • Huy sí, Edgard, hay mucho tema een las discriminaciones, en esas historias que dices. Incluso los gays también discriminamos, y juzgamos, y a veces somos agresores.

      Gracias como siempre.

      besos.
      muchos,
      envueltos.

  3. Yo quisiera fijarme en que ees fácil en cuestión de minutos cambiar de papel. El chico judío pasa de discriminador a discriminado en apenas un par de minutos. pasa de despreciar al otro chico, a ser el el despreciado. Y sí, se unen de alguna forma para escapar… pero es simbólico, cada uno en su sitio, cada uno en su andén. No ha servido para nada, o por lo menos para poco, el que los dos mundos antagónicos se tuvieran que aliar. No los ha hecho acercarse más. Los deja la experiencia en dónde estaban antes: uno a cada lado de la vía, uno en cada andén.
    Es como la vida misma.

    besos.
    muchos.
    envueltos.

  4. A mi me ha llamado la atención el detalle de la medalla, pero no cuándo la esconde,que es algo humanamente comprensible, si no cuándo la muestra, porque no es algo directamente agresivo, pero si demuestra cierto grado de maldad e intolerancia. Del mismo modo queda patente la indiferencia que muestra ante el acoso del otro, la cuestión no es hacerse o no el héroe, es que da la sensación de que no le importa lo más mínimo lo que pueda pasarle y si al final hace causa común con el chico es únicamente para intentar salvar su propio pellejo. Estando así las cosas, me parece bastante lógico que se fuesen al final cada uno por su camino. En una lectura más amplia sobre el tema, yo diría que existe un cierto grado de intolerancia, irracional e inevitable de el que es bastante complicado escapar, seguramente cada uno el suyo. Es bastante difícil acoger con el corazón abierto a alguien que proviene de un colectivo que te ha hecho daňo, con el que te has sentido maltratado, aunque a ese individuo en concreto no lo conozcas de nada. Es algo seguramente injusto pero humanamente inevitable. Yo siento cierto rechazo con la gente de profundas convicciones dogmáticas, los católicos especialmente. Seguramente existirán personas maravillosas dentro de este colectivo, pero los que yo traté durante aňos generaron en mi un antagonismo que siento ya como insalvable. El mundo es así, por las razones que sean, justas o injustas, nnunca nos va a gustar todo el mundo, ni vamos a ser todos amiguitos. Otra cosa es que no se tolere o no se respete al otro, o tratar de imponer criterios por la fuerza, o marginar al diferente y ya lo último la violencia en cualquiera de sus manifestaciones. Esto es lo que me parece inadmisible, como dije en un comentario anterior, dentro de un marco de respeto, tratar de poner trabas a a felicidad de otro me parece moralmente despreciable, sea cual sea la forma en que se intente.
    Gracias por el vídeo

    Un abrazo

  5. A mi también me parece totalmente comprensible el hecho de que se esconda la medalla, en mi anterior comentario no debí explicarme muy bien.

    Sin embargo el hecho de mostrar la medalla me parece más un gesto reivindicativo que agresivo. Y tampoco me parece que sienta indiferencia ante la agresión del otro, más bien miedo ¿no?, puesto que él también es vulnerable, y si acaso, cierto alivio porque el objetivo es el otro y no él.

    Respecto al resto que comentas estoy bastante de acuerdo.

    Un abrazo.

Sería interesante que nos dijeras algo. ¡Comenta!

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