I Semana de cine: “En el valle de Elah” por Pere.

En el valle de Elah

Director: Paul Haggis

Hank Deerfield: Tommy Lee Jones

Detective Sanders: Charlize Theron

La Madre: Susan Sharandon

Es el miedo, es el azote de la ferocidad de la guerra. El titulo se centra en el valle donde se dice que se libró la batalla entre David y Goliat y que, Isaac Asimov en su estudio de La Biblia lo pone en duda de que sea cierta esta batalla. En este valle se acumula un intento frustrado de comprender la guerra del Irak; no se entiende. Es una película enmarcada en la contienda de este país. La tensión y angustia se centra en la búsqueda del hijo, el sentimiento de un padre que no da por desaparecido a su hijo y se consagra en buscarle allí donde sea.

En el valle de Elah es una historia dantesca, descarnada, donde la ferocidad es la crónica devoradora y visceral de los pequeños seres humanos en que se convierten los soldados. Es un mundo que necesita una ayuda urgente de salvar la moral y la reflexión de situaciones inexplicables. Una película perturbadora por el control mental que ejerce el estamento militar en las mentes vírgenes de los soldados. Una reflexión de los sentimientos humanos sobre el compañerismo, sobre todo el entramado y mezcla imparable de la situación que se crea en torno a la desaparición del hijo de Hank.

La guerra los une, los descompuso y los destruye. Los ideales se convierten en una destructiva expectativa de desgarro y perplejidad donde quedan inmersos en una historia de tensiones y desconfianza, en la sombría agotadora mirada de un padre que deambula sin encontrar respuesta a su investigación de la desaparición del hijo. Es un viaje a las tinieblas de la realidad que le envuelven.

Un drama descarnado, donde poco a poco se van dando las pinceladas de los oscuros detalles que conllevan la desaparición del hijo. La tensión y la angustia que Hank va acumulando ante la negativa de la policía militar en colaborar en la investigación.

Hank tiene la oportunidad de birlar el teléfono de su hijo que aún está en la taquilla de sus pertenencias. Cuando intenta visionar unas filmaciones que hay en él, no hay manera de poderlas ver. Lo lleva a un técnico para ver la posibilidad de recuperarlas. Y ahí está una de las claves en que Hank empieza a ver que no hay nada claro en todas las explicaciones que le están dando de la desaparición de su hijo.

En la aparente tranquilidad de una conciencia clara de la bondad de su hijo, ve como se succiona la moralidad de los saldados, la integridad de un proceso que refleja una competencia de otras cosas que son diferentes al pensamiento que Hank tiene de su hijo. A si mismo se tiene que creer y no dudar de una integridad filial que se le va derrumbando a medida que avanza la película, que será de una ampliada y continuada degradación que se obstina en el día a día de su hijo en el Irak. Y que éste se está convirtiendo en un desconocido para él.

Es una situación perturbadora, dogmatica y diseñada para adentrarnos en una problemática que no tiene alternativa. Es cuando interviene la investigadora Sanders que se encuentra con la oposición frontal tanto de sus mandos como de los mandos militares para su investigación. Son diatribas de un panorama que se toma así mismo como la escuela y formación de conseguir unas mentalidades identificadas en el proyecto que emerge de la mentalidad militar, sin sentimientos y con solo la valentía de ser “soldados” entregados a cualquier barbaridad que se les ordene o, que por iniciativa propia interpreten en su mente programada, como de peligrosa para su integridad puede ser un escenario que se considere peligroso aunque sea por la presencia de un niño para recoger una pelota.

Los niños no son David’s, tampoco ellos, los soldados, son Goliat: son simplemente unos David enfrentados con una invasión que se está produciendo en nombre de una lastimosa leyenda de unas armas de destrucción masiva. Un viaje de Hank a las tinieblas y al horror de las imágenes distorsionadas de un entorno bélico que no aparece en las secuencias que se encuentran en el teléfono. Son flashes puntuales que nos hace ver y creer en todo el entorno de las circunstancias, de una maquinaria publicitaria que imbuye en la mentalidad de los reclutas, sin ninguna necesidad que la película nos muestre unas imágenes bélicas y, solo unos efectos colaterales tanto de los ocupantes como de los ocupados.

Se enfrentan con la muerte, con la disyuntiva de matar y o ser víctimas de cualquier terrorista. Viven en la continua psicosis de ser atacados inevitablemente por un suicida cargado de bombas. Son jóvenes que les ha sido robado el pensamiento, la mente, han sido programados solo con el enfrentamiento de ni pararse ante una criatura considerada un potente peligro de atentado y el vehículo no entiende de obstáculos.

Un padre que no entiende tampoco, ni acepta la brutalidad en que podía haber caído su hijo. Sigue confiando en la integridad de cómo lo había conocido y cómo aún siente sus mensajes solicitando su ayuda como padre. Momentos susceptibles de cuando el padre empieza a ver que toda la trama se vuelca en unos resultados donde la desaparición está en los protagonistas que empiezan a ser sus mismos compañeros. También la policía Sanders incide en toda la conspiración que se palpa entre les contradicciones de unos y las no explicaciones de otros. Va forzando la situación hasta los límites de tener casi que dimitir.

En el valle de Elah no hay compasión, solo desolación, enfrentamiento con la muerte. Un ambiente opresivo, de violencia, de una extraña actualidad proscrita que sigue aflorando del horror, que se ha traducido en la consecuencia que lleva a ser dentro la normalidad, una parte de la manera y carisma tan rotundo que se llega al asesinato para incentivar y esconder las miserias que se han generado en los aspectos de caer en el suicidio o, en suicidar al compañero que estorba por las supuestamente barbaridades cometidas… son ciertas?

Hank continua con su rostro impasible adentrándose en la investigación en busca de los detalles del porque de todo el intríngulis de su hijo. Una sombra de duda sobre la honorabilidad de él, del hijo. La guerra lo descompuso, lo destruyó definitivamente de cualquier vestigio para derrocar los valores e ideales que había aprendido de su padre.

La tensión va in crecendo y la historia se convierte en un mal sueño para un padre que el ejército le arrebató lo que él mas quería: a sus hijos. Un padre que cada vez que sonríe se le tuerce la sonrisa en una mueca de dolor amargo. Desconfía de todos y de todo el mundo y, en el valle de Elah hay un testimonio duro y desgarrador con una intriga rutinaria para hablarle de una guerra que no es la de ellos y se dan cuenta que fue una mala decisión alistarse. Se derrumban y la vivacidad de los personajes se queda en la desazón de las artimañas de los juegos de guerra que transmite cualquier reflexión sobre una guerra imposible de comprender. Un entretenimiento y enfrentamiento con la muerte; un juego de chiquillos que no han sabido asimilar o entender que la guerra solo es un juego de consolas.

Nos adentra en la relación de la policía Sanders con Hank, en la invitación a cenar a su casa y con el fondo del hijo de Sanders en la cama donde Hank se queda pensando si se puede tener fe o esperanza más allá de la infancia de un niño.

Es una historia que acaba en un destino inimaginable, en una tensión que nos transporta a sentir la rebelión de la mente del padre ante la mentira de los llamados valores castrenses. Deja de lado cualquier elogio que nunca saldrá de su boca. Nos invita a reflexionar de cómo se puede disfrutar de una pizza habiendo descuartizado a un compañero de armas; y pagar la consumición con la tarjeta del muerto.

Se enfrentan a la muerte, a la desolación, a una opresiva violencia que aflora con naturalidad en el horror que no les afecta, y con la naturalidad supuesta de haber efectuado un trabajo con la normalidad de cualquier persona que ejerce un oficio diario con sus 6 u 8 horas de trabajo.

La presencia de la madre es testimonial con la gran y excepcional Susan Sharandon, y la incógnita del paquete que recibe de su hijo que no se descubre su contenido hasta el final. Descarnada la frase de Hank cuando le comunica a su esposa que su hijo ha sido asesinado: “Oye cari que han matao al nene. Si, lo han troceado pero tu tranqui, ¿eh?” Hank también ha descendido al infierno de la intolerancia.

Solo el simple hecho simbólico de izar la bandera al revés ya es toda una patraña de patrias mal entendidas y que al final todo soldado se dice… ¿qué he venido hacer yo aquí? Al final Hank, con el plano último de la película con la bandera en la extraña posición visual, se ve cuestionado a replantearse sus creencias en lo que siempre había creído, y que ahora ya no era un patriota orgulloso de haber servido a su país.

Una película que hace reflexionar si hay necesidad de asistir a unas asambleas o congregaciones de guerra. Notable film ejecutado con una magnifica puesta en escena por su director Paul Haggis.

La interpretación de Tommy Lee Jones, soberbia e impecable. También la de Charlize Theron en su papel de investigadora, sin afeites y con la cara al descubierto de la mala leche que rezume su personaje. Y no digamos la interpretación de Susan Sharandon en sus breves apariciones; maravillosa como siempre.

Una banda musical que apoya muy bien toda la sinopsis con una agradable y emotiva melodía que recorre toda la película. La música es de Mark Isham.

Película muy recomendable.

Como tráiler:

Y este es del final, con el tema de la bandera. Me ha parecido muy bueno e interesante:

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2 pensamientos en “I Semana de cine: “En el valle de Elah” por Pere.

  1. Tengo un recuerdo muy angustiante de esa película. Es de esas películas que me resisto a volver a ver, y no es porque la película no sea buena, que lo es, sino por ese sentimiento de impotencia ante la injusticia que me generan…

    Por suerte ya vi la película, puesto que tu reseña no deja casi resquicio. Has sabido dar una visión tan completa que deja poco margen. Conste que me ha gustado mucho. Muchas gracias.

    ¿Me pregunto que pasaría en este estado ibérico si a alguien se le ocurriera izar cabeza abajo la bandera del estado en una película como esa? ¿Os lo imagináis?

    Un abrazo.

  2. Pues la vi ya hace un tiempo y me pareció una película muy interesante, y muy bien planteada en cuanto a contenido y desarrollo. Le sobraban, creo yo, algunos subrayados emocionales, que dado que el drama de la historia es evidente, creo que eran innecesarios.En cuánto a la historia en si, a mi me costó un poco asimilar la figura del padre, no por la parte interpretativa, que es estupenda. Lo que me desconcierta es que un veterano de la guerra de Vietnam mantenga ese patriotismo ciego y anime a sus propios hijos a seguir sus pasos. Seguramente como espectador esté influenciado por esos dos iconos del cine bélico que fueron ” Apocalipse now” y “La chaqueta metálica” y lo encuentro un tanto incomprensible. Otra cosa que da que pensar con la peli, es que si la guerra produce tal destrozo humano y personal en el bando atacante ( entiendo que fueron a invadir un país sin haber mediado agresión militar previa), siendo soldados profesionales, entrenados militarmente y que tomaron parte en la contienda de forma voluntaria, lo que tiene que haber sido para el bando contrario.
    Muchas gracias por traerla

    Un abrazo

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