La estrella se acerca. La de la Navidad, digo.

Se acercan… Los Reyes Magos… ya veo la estrella allá a lo lejos…

Ya llegan los Reyes… 3 reyes magos.

Y antes de los Reyes llegará Nochevieja

Y antes Navidad. Y el buey y la mula.

Y con la Navidad, la programación especial de “el rincón de tatojimmy”.

– Jaime, que ya estoy aquí.

– ¡Hola Ernesto!

Ernesto es como yo, es escritor. Se ha sentado en la mesa de la izquierda del salón de la casa de mi imaginación. Lleva su portátil para ir escribiendo sus historias.

– Ya estoy preparado para triunfar.

– Y yo, y yo – le contesto aparentando una seguridad que disto mucho de sentir ahí dentro, donde deben sentirse esas cosas.

– Hola Jaime. Tío, ya he llegado.

Arturo, 14 años. Es el sobrino de Ernesto. Es un chico estupendo… va a ayudar mucho a su tío. Tengo que aclara que he dicho que el tío de Arturo es escritor, pero claro, yo he dicho que es como yo… Ernesto publica, y ha ganado un premio de esos importantes: 20.000,00 €. Así que no es tan como yo.

– Ya te he visto ya, redundante. Te veo no hace falta que digas que has llegado – Ernesto pica a su sobrino.

– ¡Hey colega! – Adri entra detrás de Arturo – ¡Cómo está la peña ahí fuera! Están todos medio pa’llá. Putas Navidades de los cojones y puta crisis, la madre que lo parió.

– ¿Y el negocio? – le pregunto.

– Va estos días guay, todos quieren echar un kiki antes de irse a soplarla con la mujer y los niños.

– Oye, tío, habla bien, que hay niños.

– ¿Niños? – le contesta agresivo Arturo a su tío. – Tú estás un poco en tus mundos de yupi.

– Estoy escribiendo cuentos de navidad.

– Intentas, di mejor que intentas, que no te sale una mierda.

– Ah, colega, como la puta vida misma, tristes y como el tío ese gringe o gring o como se llame de las Américas del Norte.

– ¿Cómo se llama coño? El personaje – se calla un momento pero enseguida sigue con su cara iluminada – Podemos hacer…

– ¡Podemos sobrino? ¡Yo soy el escritor!

– ¡Haya paz! – Joan hace su entrada. Se ha vuelto a dejar crecer el pelo y tiene buen aspecto…

– Hombre Joan, ¿que haces?

– Va, pues mira, preparando aquí en tu loca cabeza una comida para los chicos esos que andan perdidos en la calle, como yo de pequeño.

– Mira que guay. ¿Una fiesta?

– Pues algo de eso… podéis venir si queréis. Todos sois bienvenidos.

– Una jodida orgía.

– Adri puedes venir si quieres, que todos son como tú.

– ¡Son guays como yo? – pica a Joan.

– Chaperos.

– Y tú no te jode, que leo “el rincón de tatojimmy”, que soy medio papanatas y lelo a parte de incluso supremo, digo ninculto, pero tanto como leer sé. Y Jaime es guay que me ha dejado que le cuente mi puta historia y guay, la voy contando. Aunque tío, me cuesta mazo escribir, joder.

– Si, Jaime es guay.

– Vale que me sonrojáis. Ricardo, llegas a tiempo.

– El Ricardo ha llegado.

– Y el Jonás también – dice él mismo apareciendo por detrás de su hermano.

– Colega.

– Adri, joder, que guay. Siglos sin verte, tío.

– Que me han dicho que te vas a en-noviar.

– ¿Y de qué os conocéis?

– Ah, a ti te lo voy a contar.

– Pero deberías contárselo a Jaime para que lo escriba – le apuntó Joan picado porque no había querido responderle.

– No, no, no. Eso es parte de mi intimidad.

– ¿Y lo de en-noviarte? Eso merece un capítulo de “Una buena mañana para correr”.

– Qué dices tronco, una mierda. Soy joven. Nada de parejas, joder.

– Tío, que haremos una fiesta ¿no? Jaime ¿Qué dices?

– No sé que deciros, lo que queráis, aunque ya está la de Joan; ya sabéis que mandáis vosotros… yo cuento lo que me digáis que cuente…

– La estrella, mira, va llegando. Ricardo, saca una foto…

– La Navidad – suspira Ernesto.

– Tu madre ahí cocinando…

– Sí, sí, está haciendo comida para todos. Joan así que puedes pedirla lo que necesites para la fiesta, que hay de sobra.

– Yo también he cocinado, no te creas.

– Tío, la peña te habrá mandado montón de cosas – me pregunta ilusionado Adri.

– Pues no, no, solo una persona me ha enviado dos canciones y fotos. Y un relato me han prometido. Así que es cosa nuestra. O esa que os ponéis las pilas jodidos, y a contar historias.

– Podemos contar el de caperucita.

– Joder, Ricardo, que original. Y repetimos la peli de “Oliver Twist”.

– No, la de “¡Que bello es vivir!

– Voto porque el día de Nochebuena pongamos la peli “¡Qué bello es vivir!

– Pero si ya está puesta en la I semana del cine. En los comentarios está puesta entera.

– Repetimos. ¿No la ponen en la tele todos los años?

– Y ponemos esa peli de dibus, la de Blanca, Los Reyes Magos.

– Esa no la he encontrado, así que no podemos ponerla – les informo.

– Que no te enrolles, tío. Que le das a la lengua cosa fisna. Y mira, ahí vienen Manu y Fran y los mariflowers de los viejos de Ricardo y Jonás. Bueno, y del Manu. ¡Manuel tío, que pasa por tu verga, jodido! Aquí está tu jodido… huy me callo, que a lo mejor meto la pata! – Dijo esto último mirando a Joan.

– Oye, yo, no te pases, Adri. Que no nos hemos metido con tu puta forma de hablar a ver si vas a la escuela.

– Tío, pues entre chapa y chapa si puedo voy, que me gusta eso de aprender y tal, no te jode, que tú has tenido puta suerte en la vida, yo no he tenido a nadie ¿Sabes? Así que menos aires, chulito, o te parto la jeta,

– ¿Tú y cuantos más, no te jode?

– Pues la vasca que haga falta, tío capullo. No se me caen los anillos por pedir ayuda para partir jetes de capullos integrales.

– Te… te… – Ricardo se encaraba con Adri.

– Vale, tranquilo, Ricardo, que estás últimamente muy irascible – me veo en la obligación de ponerme en medio, porque salvo Jonás que hace lo mismo, los demás no te creas que intervienen.

– Es que me saca de mis casillas el puto Adri de los cojones.

– El puto Adri es cojonudo, que te enteres, tío palurdo.

– Oye…

– ¡Vale!

Consigo que se paren un rato y se callen.

– Chicos, que os tenéis que poner las pilas que no tenemos nada para Navidad. Así que debemos escribir historias.

– No, las escribes tú, no te jode.

– Pero me tendrás que contar tu puta historia de Navidad. Que para algo te he creado, no te jode.

– Si hablas ya como el Adri – se rió Jonás. – Adri, vas a ser el puto amo de la comarca, no te jode. Hasta el escritor habla como tú.

– Un escritor – apunta Ernesto ofendido porque no le haya incluido en el término “Escritor” – Yo no hablo como el palurdo ese.

– Ya era la puta hora en que se me reconociera. – Adri levantó la cabeza orgulloso y pasando de Ernesto.

– Ahora solo hace falta que encuentres un novio – le picó Joan.

– Venga, venga, dejaos de monsergas que hay que trabajar.

– Y que le partan la jeta – murmura Ricardo.

– Ricardo, por favor – reconvengo al aludido mientras le hago un gesto de calma a Adri que lo había escuchado y se aprestaba a contestarle con los puños cerrados.

– Pero yo quiero un cuento de Navidad de los que acaban mal.

– Y yo de gente mala.

– Y yo de… crisis.

– ¡Basta! – grito ya desbordado por esta caterva de energúmenos que he creado en mi cabeza.

– ¿Y va a venir mucha gente a escribir cosas y con las fotos y las canciones y eso? – Carlos acaba de entrar.

– No creo que esta vez podamos contar con muchas cosas, ya se lo he dicho a estos. Así que todo depende de nosotros.

– Joder, mucho trabajo. Estoy agotado corriendo todas las mañanas – Carlos saca a pasear su ironía sarcástica.

– Pues tío, se hace lo que se pueda, y punto pelota. Y que le den a la estrella y a los Putos Reyes Magos.

– Bueno, venga, empezaremos el 24. ¿De acuerdo?

Me miran todos como si fuera su Dios. ¡Oh! ¡Capitán, mi capitán! Me siento así, con mis chicos mirándome, todos guapísimos… y todos estupendos, haciendo buenas migas, salvo Ricardo y Adri que no perecen congeniar… Todos diciendo que sí con la cabeza pero cagándose en mí con todas sus ganas, los jodidos… y poniéndole en sus cabezas rabo de diablo y cuernos rojos y una lengua de serpiente acojonante.

En una esquina está Ebro. El pobre no se ha acercado a la reunión. No sabe que hacer, está un poco perdido. Quiere contarme una historia… pero no sabe si hacerlo. Ha cambiado mucho, y bueno, no ha pasado una buena época. Dejó el violín y se arrepiente. Ha discutido gravemente con su hermano… pero él sabe que esta vez, Nacho tiene razón. Y él no. Y además le hizo daño.

No se atreve a ir al pueblo, porque discutió con su abuelo al final del verano. Y sabe que su abuelo está muy enfadado con él. Enfadado y dolido. Le hizo mucho daño. También.

Le miro y le guiño un ojo.

Se esconde.

Parece que este año, Ebro no nos va a contar su historia al final.

A lo mejor le podemos convencer.

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2 pensamientos en “La estrella se acerca. La de la Navidad, digo.

    • Bueno, PFE, mee acabo de acordar que no te lo he agradecido… jijijiji.
      Gracias, gracias… eres imprescindible en se blog…

      besos.
      muchos.
      envueltos.

Sería interesante que nos dijeras algo. ¡Comenta!

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