Volviendo después del café. ¿Me habéis echado de menos? Os cuento algunos planes.

¿Me habéis echado de menos?

Vale, no contestéis que ya… vale que es que no. Podíais haber mentido un poco y decirme que sí, que me echáis de menos y tal. Así yo me siento estupendo, y vuelo de placer y henchido de orgullo, crezco unos centímetros y demás.

El caso es que vale, me quedo con mi altura y me guardo el orgullo para mejor ocasión.

(Sí, es un pique, a ver si me decís lo contrario y tal)

El caso es que voy a escribir una carta. Una carta de amor, por San Valentín. El género epistolar está un poco en desuso, ya solo se lleva el “me gusta” en las redes sociales, o el +1 o cosas similares. Pero eso de escribir cartas… que bonito… parece mentira que diga yo esto que no he escrito una carta que no sea comercial desde… no recuerdo haberla escrito nunca… así que… bueno…

Pues por eso ahora me pongo a inventarlas.

Y eso y unos besos que colgaré otro día, serán mi contribución este año a que los enamorados y los amantes del azúcar disfruten de estos días.

Y después, me permitiréis que siga siendo Navidad en este blog, por unos días más. Debo acabar lo que empecé. Es ya casi una novela… me está gustando escribirla.

Y si os portáis bien, dentro de unas semanas os daré una sorpresa.

Venga, va… ¿me habéis echado de menos?

Oye, se me acaba de ocurrir, que si a alguno le apetece escribir algo por los enamorados, me lo mandáis. O una canción, o una foto, o algo. Así queda algo más extenso el tema. No penséis y poneros al tema.

Hala, que no os digo nada más.

Bueno… pero… va… ¿me habéis echado de menos?

Una canción… para calentar motores.