Fuera, nieva. Dentro no. Breve interludio.

Hummmmm, está nevando fuera… la chimenea enfrente mío, encendida, el dulce crepitar de los troncos acariciados por las llamas, rojas, amarillas, miles de tonos intermedios, balanceándose al ritmo de alguna pequeña corriente de aire que circula por la casa.

Metro y medio de nieve fuera.

Los cristales empañados por el contraste entre le frío fuera y el calorcito dentro.

Yo desnudo en el suelo, sobre la alfombra, tapado solo con una manta. Y él a mi lado, tapado con la misma manta. Piel con piel. Un suave beso en sus labios, en mis labios, una tierna sonrisa en sus labios, mis dedos acariciando su pelo…

Debo escribir un post. Me pongo el ordenador delante y escribo:

.

Queridos y queridas:

¿Cómo estáis al recibo de la presente?

.

Perdón, pero es que siento sus dedos rozando apenas la piel de mi espalda. Y mira que… mejor que lo dejamos para otro momento. Lo de escribir, claro.

Espero que estéis bien al recibo de la presente.