Anna Karenina – La película.

La enésima película. La del 2013, no vaya a ser que el año que viene hagan otra.

Pues sí, hoy toca cine.

Anna Kerenina, como ha quedado claro en el título del post.  😉

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León Tolstói tuvo la culpa.

Un drama al estilo ruso.

No sé ya la de veces que se habrá adaptado esta novela. Cine, televisión, en todos los países, idiomas… Todas estas novelas, como le pasa también a Grandes Esperanzas, son muy difíciles, porque son densas. Y reducir todo a un par de horas, es complicado. Además, con tantas adaptaciones anteriores… ¿Qué de nuevo nos puede aportar esta adaptación?

Luego lo veremos. Antes situemos la historia, que no todos tienen por qué conocer de que va.

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La protagonista es Anna. Esto seguro que no os lo esperabais. Está casada con un ministro ruso, el Sr. Karenin. De ahí viene lo de Karenina. Es que soy de listo… 😉

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El hermano de Anna, pues como que le pone los cuernos a su mujer con la institutriz de los niños. Y eso, pues como que cabrea sobremanera a la santa del hermano, o sea su mujer, o sea la cornuda.

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Anna se ofrece a mediar y viaja hacia Moscú, que es dónde vive. Y allí… ¡Ah! Se cruza con, en, ejem, bueno, uff… un rubio, un rubio… ¡Qué rubio! Apuesto, caballeroso, maravilloso, con una mirada… bueno, bueno, ¡qué mirada!

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Y aquí viene el problema, porque, amigos, Anna cae rendida a los pies del rubio. Es que digo yo, ¿quién no iba a caer rendido a sus pies? Yo mismo hubiera caído a sus pies si me mira de esa forma, y me sonríe de esa forma y baila de esa forma, y ama de esa forma… vale, vale, se me fue la olla. Perdón.

El rubio además es conde, lo que da mucho empaque también, para que negarlo. El conde Wronsky (Ya podía ser el conde García o algo así; pues no lo vuelvo a escribir… no, no; aunque si me hubiera mirado a mí así, no mu hubiera importado pero nada la complicación de su nombre.).

Por cierto, el rubio, es que es un ligón encima. El rubio, me refiero al conde.

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El caso es que Anna y el conde, flirtean. Que sí, que no, miradas, seguimientos, encuentros así como casuales de esos que son muy estudiados, y tal, que no que estoy casada, que sí, que no que mi marido me quiere mucho, que si… vale, vale, al final fue que sí, porque si no no hay historia. Y el rubio ¡qué rubio! Y la mujer del ministro, pues que juegan a los médicos y esas cosas, y se dedican bonitas palabras de amor. ¡Oh, el amor!

Pero estos chicos, de discreción, nada de nada. Además es que todos eran unos cotillas, y todos atentos a lo que hacían los demás. Así que se enteran hasta ¡el marido! Y todos la miran así como mal, y tal… la hacen el vacío, pero porque es una mujer, que a él no se lo hacen. Y su hermano le sigue poniendo los cuernos a su mujer cada día con una, y eso no importa, no le miran raro. El caso es que su marido se divorcia, lo que equivale a repudiarla, cosa que suena tan mal como era en la realidad.

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Hay alguna otra historia colateral, pero bueno, no las cuento, que nos dan las mil.

Volvemos a la pregunta de antes ¿qué nos da esta nueva versión?

Pues nos da… es… como diría. ¿Os acordáis de Moulin Rouge? Sí, la del chico este… Baz Lurhmann (otro que bien baila con el nombrecito), con la chica aquella Nicole Kidman y el chico aquel, Ewan McGregor. Pues a mi me recuerda un poco esa puesta en escena. Está ambientada en un gran teatro venido a menos. En el escenario van apareciendo las distintas secuencias, cambios de decorado vertiginosos, salimos a exteriores, volvemos al teatro, vamos a las bambalinas, subimos, bajamos… en ese aspecto, la verdad es que a mí particularmente me gustó. Eso le da un ritmo interesante a la película y hace que te parezca estar ante una cosa nueva, no ante la misma versión de Anna Karenina que hemos visto decenas de veces en televisión o en cine. Pero esto tiene un contrapunto, y es que, se pierden quizás la esencia de los personajes. No tiene por qué ser, pero en este caso, creo que ha ocurrido. Su evolución, sus sentimientos, sus pensamientos… y cuando en algún momento la tensión de la narración baja, pues incluso se hace un poco pesada. Iba a decir larga, pero es que es larga, son dos horas y algo. Y a mi que me gusta ver esa evolución de los personajes, lo que sienten, padecen, verlo en su mirada; el caso es que… ains, me quedé con las ganas. Cambian, sí, y de la alegría pasa a la tragedia, y del amor a los celos, y de la comprensión a la incomprensión, pero… esto ocurre casi de un plano a otro, sin que los personajes les de tiempo a contarlo.

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 Y los actores, pues están un poco en consonancia con lo explicado. Keira (joder no me pidáis que repita este nombre) Knightley, pues… a parte de muecas, pues no sé… no me ha convencido. El rubio, pues a parte de ser rubio y estar bueno (tiene una escena en la cama en la que está desnudo de lado, con la pierna doblada… bueno, bueno, como aquella escena de Eusebio Poncela en “La Ley del Deseo” y no recuerdo si Antonio Banderas o Miguel Molina). Por cierto, el rubio es Aaron Johnson, que por cierto, no es rubio. Pero está muy bueno. Una pena que no quiera invitarme a café.

El marido despechado es Jud Law. Bien, serio, circunspecto, controlado, como un buen ruso y encima ministro.

Los secundarios, me parecen más acertados, pero quizás porque sus personajes no avanzan, sino que son puramente complementarios, y no se ven lastrados por la puesta en escena que apabulla y mata lo demás.

Si queréis los nombres de todos, el La butaca podéis encontrarlos, además de una crítica como es debido.

Y podéis leer otra crítica de la película en Cinescondite.

 Si me preguntarais: Jaime ¿voy a verla? Yo os diría que… sí. Creo que merece la pena.

Y nada más por hoy. Echamos el telón, y espero que los aplausos de la platea retumben los cimientos de este ya viejo rincón. Cuatro años de rincón. Quién me lo iba a decir… aplaudid, aplaudid, no os cortéis.

Recibo invitaciones a café con pastas, sin ellas, a comer, a cenar, y… recibo invitaciones del amor.

(Inspiro con fuerza… cojo mucho aire, mucho aire… y…)

¡¡¡Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy!!

Ya está.

Vale, os pongo el tráiler.

Y ya mira, porque hoy estoy complaciente, os pongo uno de esos vídeos de “Detrás de la cámara”.

Y ya unas fotos del rodaje:

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Y ya nada más, que ya os vale.