Os voy a contar mis penas.

¡Anda! Si estáis ahí… si yo creía que no ibais a venir hoy…

Hola, ¿qué tal? ¿Ya os cuidáis bien? ¿Me coméis bien y esas cosas?

Pues nada, os creo. Me alegra que estéis todos estupendos.

Yo la verdad es que ando un poco fastidiado. Ya alguno se ha ido asustado pensando que voy a contaros mis penas. Pues sí, lo voy a hacer, porque total, para eso estáis. Si queréis me podéis contar vuestras penas, que yo os escucho atentamente.

Pues nada, que sí, que voy a hablar de penas.

Llevo desde julio casi pensando y hablando de los mismo: la muerte.

¿Qué podemos decir de ella?

Que es consustancial a la vida, que es algo inevitable, que lo mejor es morirse sin enterarse, sin sufrir… vale y a ser posible sin publicidad, o sea en una cierta intimidad y que no sea retrasmitida por las televisiones y las radios de España y del mundo entero, incluso.

Si alguien se muere y es mayor, pues se dice eso de que “Ya tenía sus años”; “En cualquier momento podía ocurrir”, “NO es lo mismo que si fuera un chaval”; “Es lo mejor que le podía pasar, para estar cada día peor”.

Todas esas frases y alguna más, pues son reales y muchas veces ciertas.

Parece además que porque el muerto sea viejo, debes sentirlo menos. Te puede sorprender menos, pero… si lo has querido, te dolerá tenga 84 o 22.

Espera, me queda eso de que digan: “Pero si ayer hablé con él y estaba estupendo”.

Y yo también estuve con él, no el día anterior, diez minutos antes.

Pero ya lo he hablado alguna vez, va, si me repito, pero… esa ventaja tiene tener un blog, que me puedo repetir y tripitir, y quizás repetir lo mismo todos los días del año. No sé a que iba esta introducción… ¡Ah! Sí… pues la muerte es cuestión de dos segundos. No se necesita más. Dos segundos antes estás vivo, y dos después, estás muerto.

Un tío dispara, y otro muere. Dos segundos.

Una mujer dispara y un hombre muere: dos segundos.

Una mujer conduce, se duerme y choca contra otro coche de frente: dos segundos.

Un hombre apuñala a su mujer: dos segundos.

Un chico se tira por la ventana: dos segundos.

Una muerte súbita. dos segundos.

Me tripito, porque en 8 meses es la tercera vez que se me muere alguien muy valioso para mí. Un amigo, un escuchante, mi jefe. Posiblemente la persona con la que he pasado más tiempo en los últimos 25 años. Fue el 29 de abril. Lunes. Hace nada y parece que ha pasado una eternidad.

Y como en casi todas las veces que me he topado con la muerte, la viví en el momento, de frente.

Es una broma del destino. Siempre tuve miedo de vivir la muerte de mis seres queridos y de todos, la he vivido, la he palpado.

Si repaso un poco mis quereres profundos y cercanos, quizás los pilares de mi vida, podría decir que en estos 8 meses, me he quedado sin ninguno. Hoy viniendo de trabajar en el coche, me he sentido desnudo, desvalido, sin nadie en que apoyarme. He sentido la soledad en su máxima expresión. Ayer en el funeral, busqué la soledad. Quería llorar, recordar, sentir sin la presencia de nadie, de sus hijos o de sus nietos, de amigos, de conocidos. Posiblemente no lo hice bien, pero… es que no estaba muy cuerdo ayer. Hoy escribo esto, porque a lo mejor dentro de unos días, no recuerdo casi nada de ese día. Era todo una nebulosa… los porqués de mis acciones son absolutamente inescrutables. Ni borracho hago tantas insensateces como las que practiqué ayer.

Ahora a lo mejor es cuando echo de menos alguien no ya en el que apoyarme, sino incluso alguien a quien apoyar. Que poca cosa soy ¿verdad?

Me vais a permitir que me pierda en la música antes de despedirme de vosotros. Despedirme hasta mañana o pasado, no os penséis que os vais a librar de mí tan fácil. De momento, al menos.

Ludwig van Beethoven: String Quintet “Storm” Op.29

Gracias chicas, chicos.

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10 pensamientos en “Os voy a contar mis penas.

  1. Bueno Jaime, es que…uffff, es que no hay nada que se pueda hacer,ni nada que se pueda decir. Tan sólo pedirte que intentes ser fuerte para seguir adelante, con decisión y con optimismo, aunque hoy resulte muy difícil.
    Hay una cita (creo que de Rabindranath Tagore) que dice: ” cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando” . Yo creo que esto es así, que las personas que queremos nunca se van del todo, porque además ese amor nos transformó, nos hizo ser quien somos. Y eso ya nadie nos lo puede quitar, ni lo vamos a perder nunca.
    Ahora seguramente te parecerá imposible, pero volverás a encontrar en quien apoyarte. Y en cuanto a quien apoyar… Bueno, estos ya debemos ser legión ahora mismo 🙂 . Y ya que digas que no nos vamos a librar de ti tan fácil… Pues más bien será al revés, no serás tu el que se vaya a librar tan fácil, de mi por lo menos 😉

    Miles de abrazos para todas tus noches, y para todos tus días

  2. También de Rabindranath Tagore:
    Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas.
    Y de François Mauriac:
    La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo.
    Un saludo muy cariñoso

Sería interesante que nos dijeras algo. ¡Comenta!

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