I Semana de la música: “Alborada de Jarramplas” de Acetre.

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Hoy toca música tradicional, música folk.

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Este grupo no le he puesto nunca en el blog. Y solo lo he escuchado una vez en directo, en un festival Folk en Burgos. Era una especie de maratón y este grupo tocó tarde, empezó sobre las dos o las tres de la madrugada. Hacía un frío que pelaba. Iba con mi hermano y la verdad es que estábamos decididos a irnos, porque estábamos cansados y helados.

Pero… empezaron a tocar. Y mira, fui incapaz de moverme de allí. Su música se me metió por los poros y consiguió que se me olvidara el frío, el cansancio, las horas de festival que llevábamos, todo.

Acetre es un grupo extremeño, de Olivenza en concreto. Así que bebe también de la cultura y la música portuguesa. Es un grupo que lleva ya muchos años, en el 76 empezaron.

Y sabes lo que te digo, que mejor no os distraigo para que escuchéis y sintáis la “Alborada de Jarramplas” de Acetre.

Por cierto, acepto regalos de sus discos.

😉

Actualización:

Pucho me ha hecho ver en los comentarios, que esta canción de Acetre ya la había puesto, además hace poco, en la presentación de la I Semana de la música. Así que os pido perdón por el despiste, y claro está, os pongo ahora otra canción de este grupo Extremeño. La canción se llama: “Gamusinos”.

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Espero que os haya gustado.

I Semana de la música: Obertura “1812” de Tchaicovsky.

Vamos a ver. No sé muy bien que traeros… aunque ya en el título, que pondré después, claro, vosotros si sepáis que música he elegido al final.

Son muchas las piezas que podría elegir.

Sí, ya me he decidido.

1812.

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Sí, porque fue una de las primeras piezas que descubrí. Cuando era peque y buscaba entre los discos de mis hermanos. Fue de esas que me llamaron por su espectacularidad. Tenía mi hermano mayor un disco. Si no recuerdo mal era la 1812 y el Lago de los Cisnes. Pero… 1812… me conquistó. Corrijo, era Cascanueces la pieza que acompañaba a la obertura 1812. Ante la evidencia de la portada, uno debe corregir.

¿Qué cuenta? Pues cuenta la invasión de Rusia por los ejércitos de Napoleón. Y luego, la reconquista de los ejércitos del Zar. Puedes ir recreando al escucharla quién gana… al principio algunos compases de “la Marsellesa” marcan la victoria de Napoleón; y luego, “Dios salve al Zar” marca los tiempos en que los ejércitos franceses se baten en retirada.

Empezamos recreando la vida tranquila y maravillosa en los campos rusos. Os podéis imaginar a las mujeres preparando la comida mientras sus maridos siegan los trigales, y los niños juegan o ayudan a sus padres a recoger la paja.

Pero de repente… ¡Bum! A lo lejos se vislumbra el peligro. Mensajeros anuncian el avance de los ejércitos napoleónicos. Algunas columnas de soldados heridos viajan penosamente hacia la retaguardia… en busca de tranquilidad y ayuda médica. Los ejércitos enemigos se acercan… ¡Vamos a luchar contra el invasor! ¡Ganaremos! Pero… nadie puede contra el ejército de Napoleón.

Arrasan todo por dónde pasan. Destruyen, queman, matan, violan…

Podéis sentir la desesperación de los campesinos al ver arruinados sus campos. Las lágrimas de las mujeres al ver morir a sus maridos y verse solas con sus hijos. Y luego… la esperanza de que las cosas puede ir a mejor, la esperanza de la victoria sobre los invasores. Los cañones rusos protegiendo el avance de su infantería. Y por último, sentiréis la alegría de la victoria, la alegría de recuperar su vida, como vitorean a sus soldados que vuelve victoriosos. Las campanas, el júbilo del pueblo… los cañones de nuevo…

Emocionaros, coño. Qué estáis solos, que no os ve nadie…

La versión aquella que tenía mi hermano era con cañones de verdad y con campanas de iglesia repicando. Una maravilla.

Si habéis visto “V de Vendetta”, cuando estalla el parlamento inglés, esa música tan maravillosa que te eriza el pelo de los brazos… eso es la Overtura 1812 de Tchaicowsky.

Tchs. Escuchad. Desde el principio ¿eh?

1ª Parte:

2ª Parte:

Obertura 1812 de Tchaicovsky.

Orquesta: Joven Orquesta Sinfónica “Teresa Carreño” de Caracas – Venezuela.

Dirige: Manuel López-Gómez.

I Semana de la música: Lorién nos trae “La Reina de la noche”, de La Flauta Mágica de Mozart.

LA REINA DE LA NOCHE.

A mi es que me flipa mucho la flauta mágica en general. Creo que tiene una idea musical tan abierta que por eso se le puede añadir una estética personal en cada época. La verdad que esta versión me mola, no solo por la parte musical, que Diana Damrau lo hace de vicio; me gusta por esa estética tan personal, entre gótica y oscurantista. Vamos, que me recuerda esos cuadros así tenebrosos de Goya o las pinturas del Bosco, que por cierto ya de paso os diré que es un cuadro que me gusta mogollón, el del Jardín de las Delicias, que la primera vez que fui al Prado fue una gozada de gustazo viendo el cuadro. Bueno que me voy de una cosa a otra y esta es la semana de la música no de la pintura

jimmy140513-el jardín de las Delicias de El Bosco

Pues como os decía Diana Damrau está genial. Un amigo mío dice que al principio del vídeo, con toda esa parrafada en alemán, parece la Merkel diciéndoles a los demás presidentes europeos que recorten sin parar y los otros asustaos claro. Pero tampoco es la semana de hablar de malos políticos que tenemos en Europa, es la semana de la música, por si no lo sabéis, que seguro que sí. Ésta soprano es alemana y lo cierto que tiene una técnica muy depurada. Hace una sucesión de coloraturas que molan mucho. Las coloraturas son esas notas rápidas que la soprano interpreta y que dan tanta personalidad a la pieza. ¡Ufff! Qué bien me ha quedao esto, pero vamos si lo miráis en un libro de música podréis saber más del tema. La verdad que esta parte de La Flauta mágica siempre me ha molado mucho, desde que un día en clase la escuché por primera vez;  me pareció muy chula y como os digo la estética me mola porque veo que se pueden hacer versiones cantidad de actuales y con mucho arte. Una vez leí que se había hecho un montaje de esta Ópera con la estética de una vivienda años 60 y me pareció muy interesante, un poco en plan cuadros de Antonio López que es un pintor que me flipa mucho.

jimmy140513-el Pilar de Zaragoza de Antonio López

Y de Mozart que voy a decir, si era un genio que puedo añadir yo; simplemente que su música es de esas que entra en ti y te pone de buen humor o te hace pasar un rato triste como El Réquiem que también es una pasada de bonito. Yo si tuviera que hacer una escenografía de La Flauta mágica la haría tipo cómic, así en plan blanco y negro pero con unos matices de color y los vestidos muy en plan Metal Gear incluso con algún toque de Manga, que seguro que quedaría de lujo, porque no me digáis que los Manga no cuidan lo de echarse el pelo patrás

I Semana de la música: Pucho nos trae “La partida” de Víctor Jara.

LA PARTIDA, VICTOR JARA

En general no soy muy fan de las músicas tradicionales, folk, étnicas, tribales y demás lugares comunes. Incluso la celta que es la que supuestamente me correspondería por origen, me ha dejado siempre más bien indiferente. Sin embargo siento una afinidad difícil de explicar, por algunas tradiciones musicales que provienen de América del sur.

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He elegido como propuesta un tema muy popular, creo que es casi un emblema de la música tradicional chilena, así que probablemente todos lo conozcáis ya. Para los que no, se llama “La partida” y pertenece al legado musical de Víctor Jara. De todas las versiones que conozco, he escogido una del grupo folk Inti-illimani porque, siendo muy fiel a la original, se agradece el sonido limpio de una grabación moderna. De este vídeo además, me gustó la foto que eligió el autor. Es una imagen del volcán de Parinacota, situado en la cordillera de los Andes. Me parece una foto preciosa y además creo que representa perfectamente lo que siento escuchando esta canción, porque para mí, esta melodía habla de naturaleza, de origen y de esencia. Lo siento así desde el sonido de las guitarras que me recuerdan una tarde de lluvia, hasta el viento que sopla a través de la quena, siempre acompañados por ese golpeteo de los tambores, que suenan casi igual que el latido de un corazón humano. Escuchando esta canción, siento que se me olvidan todas esas pequeñas miserias y decepciones que pueblan cada día, siento que hay algo más, algo que forma parte de mi y de todo lo que me rodea, que me ancla a la tierra que piso y por lo que vale la pena ser y estar aquí.

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A Víctor Jara solemos recordarlo en España más que nada por sus canciones de compromiso social. Pero en realidad Jara fue un artista muy versátil y polivalente. Amante de la música y del teatro, fue un entusiasta de sus propias raíces, y como tal, dedicó una buena parte de su producción musical tanto a crear como a reivindicar sonidos y melodías que se habían ido transmitiendo a través de los pueblos indígenas de su tierra durante generaciones. No sé cual será el origen de “la partida”, o “charagua”, o de muchas otras que forman parte de su maravilloso legado. Quizás nacieron de una tarde de inspiración, o quizás formaban parte aquel repertorio con el que su madre Amanda se ganaba la vida, guitarra en mano, amenizando bautizos y bodas, con el pequeño Víctor de la mano. Quizás tampoco haya mucha diferencia entre una cosa y la otra, porque al final, son melodías tan sencillas, y a la vez tan esenciales, tan puras, que es como si hubiesen existido desde siempre, esperando a que alguien las encontrara para tocarlas.

I Semana de la música: Dídac nos trae el Concierto para Clarinete de Mozart.

Concierto para clarinete de Mozart.

Orquesta sinfónica juvenil de Caracas

Dirige: Jesús Uzcategui

Solista: Karim Somaza

Un clarinete en Valderrobres

Muchas personas suelen asociar el clarinete como un instrumento de Banda, quizás porque su misión en las partituras para banda es importantísima; en las bandas predomina el viento y este es del viento, el más sutil. Sin duda estamos ante un instrumento que tiene precisamente un sonido de aromas envolventes como santo y seña.

Creo que el concierto para Clarinete y orquesta de Mozart es una composición de gran belleza y construcción de la armonía aunque no es ahora enjuiciarla técnicamente, personalmente es una partitura importante en mi vida, y esto es lo que hace que la haya elegido para esta semana de la música. Precisamente porque hay una persona que ha sido un ejemplo en mi vida de tesón y lucha por la música, pero también por otros aspectos de la vida que lo hacen tan grande para mí. Se trata de mi abuelo Andréu al que no tuve la suerte de conocer ya que falleció cuando mi padre solo tenía 4 años.

Mi abuelo era de Valderrobres en la comarca del Matarranya, provincia de Teruel. Cuando tenía 6 años e iba a la escuela pública se incorporó un maestro que sabía música. Se llamaba Rafael y era de un pueblo de Castellón llamado Nules. Don Rafael tocaba el clarinete y fue eligiendo a los distintos niños de aquella escuela elemental para enseñarles solfeo y las primeras lecciones de música. La conexión entre maestro y alumno a través de la música fue rápida e intensa. Parece, por lo que dice mi abuela, que el oído del pequeño Andréu era excelente y que en dos años había aprendido solfeo con soltura y se manejaba bien con las notas del clarinete; y solo con 8 años. Claro está que el clarinete era el de Don Rafael.

A través de los contactos de el maestro con distintos músicos de Castellón, mis bisabuelos pudieron comprarle un clarinete de segunda mano (tal vez alguna más) a mi abuelo, que costó la nada despreciable cifra para aquellos años de 97 pesetas del año 1934. Con clarinete parece que el progreso de Andréu fue significativo, pero como poco dura la alegría en casa del pobre, llegó la guerra y la guerra no solo afectó evidentemente a mi abuelo. Claro está, todos los ciudadanos del país se vieron afectados; ante el cariz de los acontecimientos evidentemente se acabó la música y llegó la tristeza de cambiar el sonido de la notas por el sonido de las balas.

Terminada la guerra y ya con 14 años se acabó la escuela -a trabajar al campo-. Pero la música es como una hada que cuando te rocía con polvo de estrellas no puedes abandonarla y todos los sábados un interminable viaje en tren hasta Alcañiz para seguir con las clases que un músico local daba al módico precio de 1.50 pesetas. El viaje una odisea que mejor os lo cuento en otra ocasión. Y así, Andréu y su clarinete de ocasión o tal vez de varias ocasiones, le fueron acompañando a lo largo de su vida; de hecho cuando tenía 20 años con el resto de compañeros de aquella generación que había iniciado Don Rafael, crearon una primitiva Banda de música en Valderrobres que poco a poco se fue disolviendo por ese otro estigma que fue la emigración para tantos pueblos del Aragón más rural.

Andréu marchó a vivir a Tortosa, y allí nacieron sus hijos mis tías y mi padre y trabajó duro, formó parte de la Banda de Música tortosina, su gran pasión. Como me cuenta mi abuela “el diumenge al matí, abans de sortir de casa, tocava el clarinet i ens feia ballar a tots” .

Con 30 años se marchó a tocar el clarinete entre las estrellas y las hadas. Os cuento que tanto el clarinete traído desde Castellón como uno de nueva factura comprado en Zaragoza poco antes de morir, los conserva mi abuela. Puedo decir que contemplarlos es una emoción enorme.

Por último quiero homenajear a Don Rafael. Como podéis imaginar, fue detenido tras la guerra civil y enviado a un campo de concentración por rojo, y debo decir que la intervención decisiva del párroco de Valderrobres evitó un final trágico y consiguió la puesta en libertad del maestro. A cada cual lo suyo y mi agradecimiento pues al Señor Cura. Don Rafael no volvió a ejercer de maestro y acabó trabajando el campo en Castellón. Pero siguió con la música a través de la Banda de Música de Xilxes de la que sería director. Falleció en 1980. Mi recuerdo para él y todos esos profesores anónimos que hacen de la música un vehículo para hacernos mejores y esto quiero recordarlo ahora que estamos en esta zozobra de recortes sin sentido que envilecen la enseñanza de forma mezquina.