I Semana de la música – Pere nos habla de Jazz: Robert Johnson y Lou Bennett

JAZZ.

Robert Johnson.

No sé si con la existencia de este gran talento de la guitarra y del blues habríamos tenido un B.B.King, un Pat Metheny, un Eric Clapton,un Jimi Hendrix o un John Maclughlin… y tantos otros. La herencia de su obra lo ha convertido en un mito para generaciones.

Era un artista mediocre y no tenía ningún éxito, hasta qué: la leyenda dice que Robert Johnson vendió su alma al diablo a cambio de tocar blues mejor que nadie. Esperó en un cruce de caminos hasta medianoche, con la guitarra en la mano, el diablo se la llevó y se la devolvió más tarde mientras dormía, y que lo que sucedió después ya pertenece a la historia. Las manos de Robert solo tenían que deslizarse por el mástil para interpretar el mejor blues de la historia. Es el precio a pagar, murió con 27 años.

Con relación a su controvertida muerte, Robert Johnson abría estado envenenado con alcohol adulterado por el propietario de un bar que estaba celoso puesto que su mujer iba detrás de Robert. El blues man agonizó durante tres días y en el certificado de defunción en la mención “causa de la muerte”, se puede leer “no doctor”. No se le hizo autopsia ni tampoco se aclaró nunca la causa de su muerte.

Dos de sus mayores éxitos se refieren a su supuesto pacto con el diablo. “Crossroad blues” habla del cruce de caminos señalado en el pacto; y la letra de otro de sus éxitos, “Me and the devil blues”, dice: “Early in the morning, when you knock at my door, Early in the morning, when you knock at my door, I said Hello Satan, i believe it’s time to go”. (Temprano en la mañana, cuando golpeas a mi puerta, digo “Hola Satán”, creo que es tiempo de partir). Es recordar a toda la generación de RJ, pero nadie va a coincidir con el dolor,perfectamente expresado, por él mismo.

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No quisiera dejar pasar esta oportunidad que nos brida este fabuloso RINCÓN del Tato Jimmy para también dedicar un recuerdo a Lou Bennett, que me trae vivos recuerdos de un tiempo reculado, de una relación que me llevaba al Jamboree de Barcelona los sábados por la noche y, dónde algunas veces actuaba el Lou y que nos ofrecía unas sesiones soberbias y fantásticas.

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Son recuerdos casi de una experiencia filosófica. Muchas veces los secretos desaparecen cuando los cuentas; es el sarcasmo que tiene la vida. Te pueden expulsar del infierno… pero, ¿a dónde vas? El recuerdo es provocador y la música es simplemente, en cualquier caso, la escenografía donde se representan las consideraciones particulares de cada cual, y re-elaborar un motivo suficiente para seguir y asistir al concepto de la obra, conmocionado, de todos los actos que representa un pentagrama o un aria en solitario o un solista con su instrumento.