I Semana de la música: Pere nos trae a George Moustaki.

GEORGES MOUSTAKI.

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Quería hacer una pequeña reseña de la canción que está en todo el entorno de la película Soldados de Salamina, pero…

La noticia de la muerte de Georges Moustaki me ha sorprendido y quiero con este pequeño post hacerle también un pequeño homenaje a sus poemas de eterna elegancia y sinceridad.

jimmy300513-George Moustaki

Nació en Alejandría de padres griegos. Siempre se sintió extranjero (Le Métèque) que revolucionó toda su carrera. Una persona simple, divertida, tierna y sus obras siempre fueron cantadas por los grandes de la música francesa. Era o es el último ídolo o mito de esta canción francesa y me quedaría con este último párrafo de Le Métèque:

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Et nous ferons de chaque jour                        
Toute une éternité d’amour
Que nous vivrons à en mourir.

Y haremos de todos los días

toda una eternidad de amor

y que vivimos para morir.

Se cambió su nombre de Giuseppe por el de Georges en honor de Georges Brassens y dice “Je veux chanter pour tous ceux qui ne m’appelaient pas Moustaki. On m’appelait Jo ou Joseph. C’était plus doux, c’était plus bref”.

Ponía siempre un toque de humanidad y serenidad en un mundo que solo está movido por los enfrentamientos y los intereses fuera de toda lógica. Siempre nos llenó de buenos momentos con su voz y que me recordaba también con sus letras a Kavafis, también nacido en Alejandría. Sin acrobacias nos hacía entrar y entregarnos a la frescura de sus interpretaciones. Una sensibilidad y capacidad de entrega poética con un fondo de emoción y sentimiento.

Su poesía se mece en la mediterránea. Una poesía que nació de sus vivencias personales en la amalgama de culturas que le tocó vivir “en los grandes espacios donde juegan niños de ojos negros” antes de instalarse en Francia… unos versos con una fuerza de su voz tierna y clara “dans ce bassin où jouent des enfants aux jeux noirs”. Un bagaje de la vida, podríamos decir, que todos llevamos encima y que nos enseña, viviéndola, aunque pase rápida y a buena paso, esquiva, como la floración de las flores que esclatan y pronto emprenden la senectud. Pero no es tal la senectud, en realidad es la plenitud de la vida. Las flores marchan, se marchitan, pero queda su aroma, su fragancia; entonces vemos como también la senectud va tomando forma, puesto que la vida es un amanecer, unos ojos y palabras que nos despiertan día a día.

Nos pulen, nos afinan como un poema que se convierte en un camino largo y venturoso con los conocimientos y que va recalando en la cuna de todos los azules de la mediterránea, un puente que hermana pieles y vidas diferentes. Pero también nos dice que hay “el olor a sangre que flota en sus orillas” (Il y a l’odeur du sang qui flotte sur ses rives). Es la analogía favorable que resulta optimista para evitar las luchas y peleas entre hermanos. Es una pena que su mensaje no sea comprendido en el del entente de compartir aceitunas, dátiles, uva, aceite o vino… compartir también significa la sabiduría escrita, los libros, la letra de las canciones como fue el símbolo de la cultura la biblioteca de Alejandría.

Murió en Niza y sus restos descansarán en el cementerio de Père-Lachaise, cerca de su gran amor Edith Piaf, que lo empujó a cantar. Gracias Moustaki por llenarnos el aire de ternura y libertad, siempre te encontraremos oyéndote cantar.

Le Métèque

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Ma Solitude

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En Méditerranée

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A mon père, à tous les étrangers et à toutes les races, célèbres ou anonymes, qui ont participé à la grandeur de la France.
Avec ma gueule de métèque
De juif errant, de pâtre grec
De voleur et de vagabon