I Semana de la música: volvemos al cine. Cine para soñar.

Soñemos, soñemos… yo es que me paso la vida soñando… es mejor que vivir esta vida que nos tocó.

ains.

Vale, soy injusto con la vida, con mi vida. Tengo mucha suerte pero… siempre he soñado con esas gestas que sabía que nunca iba a vivir, porque no me iba a atrever a hacerlo. me hubiera gustado ser un héroe, rodeado de cienes de personas igual de héroes, estupendas todas guapísimas y que me hicieran la ola. ¡Guauuuuuuu!

Por ejemplo, vas a ver Indiana Jones, y sueñas con ser Indiana Jones. Venga, o el amigo de Indiana Jones. Yo sueño con ello. Después de ver la peli, solo tengo que escuchar un par de compases de su Banda sonora, para que se despierte de nuevo tu imaginación.

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Pero no vas a estar toda la vida con el látigo. Vamos, digo yo. Hay que variar de sueño. Hay que hacer más heroicidades. Llegan otros sueños maravillosos. Por ejemplo, ser un colega de esos alumnos que escuchan con la boca abierta a Robin Williams en “El club de los poetas muertos”. Y cambias la historia y consigues que los intransigentes no lo sean, y cambias el final porque logras convencer a los protagonistas que… deben ser ellos mismos y no dejarse llevar por las gentes anacrónicas que quieren matar la imaginación y la cultura.  Dejar de lado a sus padres, a esos carcas que dirigen ese colegio selecto, a los pelotas de turno… odio a los pelotas, ese pelirrojo que es un soplagaitas…  Apartar a esos inmundos que quieren que no pienses por ti mismo ni saques tus propias conclusiones.

Lloras  porque lo consigues, lloras de alegría y acabas la película yendo a la cueva secreta, con todos, para reír, fumar y cantar. Para leer a Whitman o a Machado. Pero siempre acompañado de esas gaitas que hacían la música de Maurice Jarre.

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Y al pelirrojo pelota… que le den. Que se vaya al dormitorio del Director y que le de masajes en los pies.

Sigues queriendo romper con las injusticias. Acercarte a las víctimas y rodearles con el brazo de tu amor, de tu comprensión. Cambiar la historia si fuera necesario para que las cosas cambien y los malos sucumban ante los buenos. Que la ley de la buena gente, triunfe, no como parece que pasa en la vida, que da la impresión de que los malos siempre ganan, incluso son más queridos y amados. El feeling de los chulos y los ladrones.

Y siempre ha sido así, hasta en aquellos tiempos en que los misioneros españoles iban a América a transmitir la palabra de Dios y a ayudar. Pero no todos tenían buenas intenciones, muchos estaban dominados por oscuros intereses. “La Misión”.

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Y se te ponen los bellos de punta solo de escuchar las primeras notas de la melodía que compuso Ennio Morricone. Y te dan ganas de coger el mosquetón y defender a esos pobres…

Porque escuchas la música, y las escenas que la acompañaron, aparece como por ensalmo.

O te entra el canguelo… si, canguelo y alguna arcada. Se te congela la sangre cuando sientes que llegan los orcos corriendo de esa forma tan característica, y con ese olor a carne podrida que desprenden sus fauces. que no lo has olido nunca, pero… que traspasa la pantalla.

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Aunque en esos momentos de tensión, siempre puedes pensar en que las historias tienen sus partes alegres, y antes de los orcos, conocimos la Comarca y a sus Hobbits:

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Y siempre queda la esperanza de que lleguen los ángeles en forma de elfos y consigan con su voz que todos los músculos de tu cuerpo se relajen y pienses, mientras consigas tener los ojos cerrados,  que el mundo es color de rosas y que los malolientes orcos y las huestes de Sauron, serán vencidos por el advenimiento de la bondad personificada en hombres guapos, gráciles, delicados y que saben decir con sus ojos, profundos y alegres: “Te quiero”.

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Y tú, yo, sucumbimos ante esas dos palabras: “Te quiero”. Es que es un “Te quiero” especial. Nadie me ha dicho nunca un “Te quiero” así. (ahora toca un minuto de lágrimas dolientes y auto-complacientes)

¿Quién podría pensar en otra cosa escuchando a Enya?

Pero aunque las cosas no hayan ido bien, la esperanza de  un nuevo renacer no nos debe abandonar. Por muy grande que haya sido la tragedia.

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La música del cine, cuando es buena, nos evoca esas imágenes, esas sensaciones que tuvimos al ver la película. Nos sumerge ella sola en la acción, en los sentimientos, en las luchas, en las risas.

Queda poca música en esta semana. De hecho, solo queda la música que se me ocurra a mí. Estamos acabando.

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6 pensamientos en “I Semana de la música: volvemos al cine. Cine para soñar.

  1. Me sabe mal no haber aportado nada a esta nueva iniciativa. La verdad es que tenía hasta un post pensado, pero no he podido prepararlo. Otra vez será…

    Me ha gustado esa bonita forma de encadenar películas… Me encanta que te hayas sabido limitar a unas pocas, a mi me hubiera costado hacerlo.

    Una abrazo.

    • Thanks for de song and for de message.
      I don’t think I could live my dreams. And I’m not sure this is my desire.

      kisses.
      many.
      involved.

      • El texto del comentario es parte de la letra de la canción, concretamente el comienzo, por eso está en su idioma original.
        Me pareció que tenía mucho que ver con lo que expusiste en el post. Creo que es cierto eso de que todos tenemos un poco dos vidas. Una vida de hechos reales y otra de sueňos. Eso no significa que uno pretenda convertir en realidad todo lo que sueňa.
        Soňar tiene valor por si mismo.
        La letra de la canción va por otro camino, por eso puse sólo el principio.

        A parte de esto, es una canción que me gusta mucho.

        Mas abrazos

        • Ya Pucho, ya, te había entendido.
          Es evidente que no me ha salido muy bien lo que quería hacer con la respuesta.
          Quería jugar con lo de vivir los sueños, esos sueños inalcanzables. lamentablemente no domino el inglés para jugar a eso con posibilidades de éxito.
          De todas formas, soñar tiene un valor, sí. Pero está ahora mismo, denostado, creo yo. Nos encaminamos al fin de la imaginación de los sueños, de los cuentos de navidad, de los cuentos para adultos… no dejamos margen para la magia. Y los que abundamos en eso, en la magia y demás, acabaremos como los de ese manicomio de la peli “12 monos”.
          menos mal que también aprendemos a guardarnos los sueños para nosotros. Y no contárselos a los hombres de gris.

          besos.
          muchos.
          envueltos.

Sería interesante que nos dijeras algo. ¡Comenta!

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