III Semana del libro: “El Informe Phaeton” de Albert Salvadó, por Pere.

EL INFORME PHAETON – ALBERT SALVADÓ

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¡Uff! Que empanada mental. El escritor Albert Salvadó nos plantea en su novela casi una exégesis diferente de toda la historia de la humanidad. Según él, el hecho del diluvio universal, considerado como una leyenda o no y solo un hecho más de La Biblia, lo convierte en una desbordante novela llena de imaginación de una ciencia ficción llevada a un extremo inimaginable. Solo ver toda la bibliografía consultada o estudiada, ya marea.

 Nos acerca a un mundo donde no existían las montañas, y donde en el inicio los simios salieron del bosque para dirigirse al llano y vivir el proceso de convertirse en humanoides.

 Analiza con todo lujo de detalles muchos de los mitos y leyendas de las diferentes culturas a lo largo de los tiempos y que coinciden en muchos de los criterios del diluvio; algo que le hace pensar que los hechos que se relatan pudieron haber ocurrido de una manera diferente a como los entendidos por La Biblia.

 “Los mitos son gritos del pasado que piden que no nos olvidemos” precisamente de estos mismos mitos. Y uno de estos mitos es el del diluvio que, Phaeton, en la mitología griega, hijo de Helios y Clímene, hija del océano, un día le pide permiso a su padre para poder coger su carro, pero se acerca demasiado a la tierra y ésta está a punto de incendiarse, y el enfado de Zeus lo fulmina con un rayo.

 El escritor señala que hay 83 leyendas sobre el Diluvio Universal y de una persona providencial, que en la cultura cristiana recibe el nombre de Noé, que recogió la información necesaria para preservar la cultura de la tierra. Salvadó se pregunta cómo es posible que en los últimos 200 años la humanidad haya dado lugar a avances tan espectaculares como la máquina de vapor y los grandes inventos que la han sucedido y en cambio se presuma que en los más de dos milenios anteriores nuestros antepasados no fueron capaces de ir más allá de las herramientas de labranza o de las espadas y flechas.

 Dice que pretendió hacer una novela de no ficción, aunque para que no discutieran la veracidad o no de la verdad de los hechos que relata, se quedó o dijo que dejaba a la posibilidad de interpretación de los lectores para que decidan sobre la reconstrucción del mundo que plantea con el desmembramiento de Pangea, con la aparición de los nuevos continentes que conocemos hoy en día.

 Basándose en un Diario de Noé, también afirmándose en muchos pasajes del apócrifo Libro de Enoc o en el poema de Gilgamesh, nos adentra en un tema de una sociedad secreta que le contactan para que sea su “escriba”. Un señor que se hace llamar Contacto, le plantea la cuestión de estudiar el por qué de la catástrofe más grande que forzaron a los dioses a escapar de la tierra, todo ello en clave de misterio y de adivinanzas.

 La gran inundación no solo la plantea La Biblia, también en antiguas culturas cuentan que un diluvio borró casi toda vida de la faz de la tierra. En cada continente todas las culturas tienen su diluvio particular en las antiguas historias que cuentan la catástrofe. Los desastres naturales siempre han costado la vida a miles de personas: volcanes, tsunamis, terremotos… y nuestra tecnología moderna sigue sin poder saber o detectar estos últimos cataclismos del movimiento de las placas teutónicas.

 Desde que tenemos conocimiento de las primeras formas de vida que aparecieron en la tierra, ha habido grandes catástrofes y no tenemos constancia de ellos a pesar de las hipótesis de unas ruinas en el fondo del mar o un puerto marítimo situado a cuatro mil metros de altitud: Tiahuanaco. Pero viendo otras reseñas, este puerto parece ser que estaba situado en el lago Titicaca, a unos 15 km de donde se encuentra en la actualidad.

 La leyenda que nos describe el autor, es bastante similar a las otras y en ella pretende dar un mensaje del comportamiento de los humanos de la supremacía que se crea con la tecnología.

 La mayoría de las leyendas también inciden, comenta, que los sobrevivientes ya fueron advertidos acerca de la catástrofe que se avecinaba y que no hicieron caso de ella por creerse dioses o que los dirigentes se creían seres supremos. Describe como una lucha la caída de los ángeles y el gran maestre que quiere mover el mundo y ellos, los ángeles caídos, se rebelan contra el poder de la desgracia que suponía todo lo que podía acontecer.

 El planteamiento no deja de sorprender pero que también tiene su enigma y duda. Nos dice que Pangea era una gran comunidad espiritual pero no religiosa donde la tecnología predomina por encima de todo, y que sus avances tecnológicos no llegan ni la altura de lo que podamos saber o conocer hoy en día de los ingenios técnicos que poseían.

 Nos dice también que Platón en su obra Timeo ya dice: “La tierra se movió adelante y atrás, a derecha e izquierda, moviéndose en todos los sentidos”, haciendo referencia a una leyenda egipcia. También a otra de Peruana y de los indios de América del Norte, de Brasil, del Canadá, del Tíbet, de la China, etc. etc. Solo con la relación de la bibliografía que ha consultado o estudiado; y hay tema para hacerte bailar el tarro.

 En muchos de estos aspectos se basa la novela para describir un antes y un después del diluvio. Que según nos quiere hacer ver en la novela, que el tal cataclismo fue más bien un intento de una civilización para dominar las fuerzas del planeta.

 Un salvador previsor de todo el maremágnum que se establece con el diluvio, lo adjudica a Noé como el gran redentor de la nueva civilización; pero que éste programa a los nuevos descendientes para que nadie se acuerde de lo qué ha pasado… pero, siempre hay, el pero, el del disidente que no cumplió ciertas reglas en el antiguo estado y que acaba fertilizando a una mujer con sus genes; ella así se lo pide. Él no había sido programado por olvido al no haberse sometido a una vasectomía como estaba establecido en el antiguo régimen. Las mujeres siempre habían sido inseminadas artificialmente.

 Imaginación o realidad. Un relato lleno de misterio, una explicación inverosímil de un mundo fascinador que nos conduce a un descubrimiento demoledor que el hombre mismo ha provocado. Lo divino queda obviado, las leyendas dejan el enigma, una causa que hicieron que el hombre no cesara en producir cantidad de artículos y necesidades que solo incrementaban unas exigencias ficticias que cuanto más tenemos, mas reclamamos.

Una mega polis, unos transportes aéreos y una leyenda Hopi que tiene siglos de antigüedad. Son muchos los Noés repartidos por toda la geografía mundial. Enoc habla sin pelos en la lengua de experimentos genéticos, clonaciones, estaciones orbitales y, en Pangea, simios programados como sirvientes sin opinión ni parecer.

Albert nos advierte sin duda del cambio climático, de la directiva que ha tomado la humanidad en el camino que nos lleva a un peligro que desconocemos y que intuimos. Una invitación a poner en duda todo lo que la versión oficial nos ha vendido del diluvio universal. Un regusto de primer orden y un trabajo sorprendente con una cantidad de datos para llenar un contenedor sin llegar a imaginárselo.

Una Ciudad del Sol, una leyenda, una narración que realmente pudo ser posible. Argumentada y documentada hasta la saciedad. No podemos decir que sea una novela histórica, tampoco de criterios propiamente dichos convencionales de una ciencia ficción que ha llevado a su autor a tan exhaustiva investigación. Sin duda hace pensar, dudar, meditar y sentir la historia como un hechizo de pasión desbordada de estar con un libro de un mensaje esperanzador para tomárselo muy en serio.

Es posible que la memoria nos haya sido tratada de alguna manera, que estar viviendo la sensación en una mentira, es la de considerar que hay una razón o explicación de todo lo que pudo ser nuestro pasado.

Inquieta al leerlo y a todo lo que se refiere. Son explicaciones más que lógicas de un pasado del que se desconoce todo. Posiblemente… ¿hemos sido engañados? ¿Nos han imbuido desde pequeños unas reglas y una mentalidad del miedo a un ser supremo vengativo, intolerable, intransigente y opresor de cualquier libertad del individuo? Hay quien ha llegado a decir que este ser supremo y sus leyes están por encima de las leyes que determinan nuestra vida diaria establecidas por los hombres. Sin duda nuestro albedrío nos lleva a pensar y a interrogarnos desde puntos de vista diferentes, si el individuo, como ente único y libre, si la modificación genética o programar seres serviles introducida por Noé, es el temor que se debe a vete saber que Dios.

La historia es increíblemente creíble, que hace tambalear los pilares de una estructura en el más amplio sentido de la aventura que nos describe el autor, y que han intentado modificar nuestro intelecto desde el nacimiento o con proclamas come cocos.

Literariamente no es una novela convencional, no hay adornos, solo unos diálogos planificados que mantienen los personajes con el escritor y que, aparte de ser conversaciones normales, son con interlocutores que los califica como gente muy capacitada, estudiosa y fuera de lo común. El autor ha realizado un ejercicio lleno de una dirección positiva del impecable mensaje que nos da.

Una posible ciencia ficción basada en el pasado, no en el futuro; un futuro incierto que nos deja entrever que este pasado se puede convertir en nuestro futuro.

No es tampoco una novela nada parecida a todo lo que el autor ha publicado. En algunos capítulos me he quedado “encallado”, con un intento de despejar la mente y olvidar de que me he metido tanto en la historia, que quedas desorientado y tienes que desintoxicarte. Hacerte a la idea que es solo lo que un escritor quiere contarte. Nos obliga a pensar y ni siquiera pretende que le creamos con sus teorías y pensamientos; solo pretende que pensemos.

Nos adentra en una civilización avanzada capaz de dominar las fuerzas con la intrínseca voluntad de controlar cada uno de los nuevos espacios que quieren crear con su avanzada tecnología. El final trágico de tanta ambición viene dado por el famoso cataclismo, el diluvio, y que es conocido en todas las tradiciones. Cada día las noticias de los telediarios y periódicos nos acercan un poco más a esta supuesta arrogancia que el ser humano se está planteando para llegar, quizá, a otro cataclismo destructivo de la humanidad.

Una novela que hace pensar, que revela las malas intenciones que tenemos siempre de dominarlo todo y, sin darnos cuenta que al final somos los dominados por todas las fuerzas que mueven los hilos universales de las leyes nunca escritas de las energías de la naturaleza.

Como el mito de Pheaton, el rayo que partió de la mano de Zeus fue también el que produjo la destrucción total por querer dominar la Luz. Y nos dice una cosa curiosa: Lucifer fue el rebelde que se opuso al proyecto, nos dice el autor, y por eso fue desterrado; por el contrario Gabriel se unió a las huestes destructivas. También nos traslada a las pirámides de Egipto que siguen siendo en el centro de un todo, y que nunca fueron ocupadas y que, sobretodo Keops, sigue inacabada.

El informe Phaeton, poco a poco, va adquiriendo una avanzada leyenda que va creciendo a medida que progresas en la lectura. El libro te descubre o quiere darte a entender que tanto las mitologías como las religiones son una misma cosa: el querer enfatizar en el recuerdo de lo que sucedió con el diluvio, que existió, pero que no fue un Dios imaginario quien lo provocó, sino que el mismo ser humano que alcanzó tal grado de sofisticación técnica, que se atrevió a querer dominar la Luz Eterna con el control de la rotación de la tierra.

El final o al final te haces muchas preguntas y no sabes que responderte. La vuelta a casa del escritor con el encargo de desarrollar todo un tema que le ha sido descubierto por unos personajes secretos, con unos conocimientos excepcionales, y con un viaje a través de un tiempo reculado para poder descubrir ciertas premisas de las historia antigua de la humanidad, se da cuenta que solo han transcurrido… o te das cuenta que el tiempo no ha transcurrido.

Pere

Setembre 2013