IV Semana del Libro: “La Cúpula Brunelleschi” de Ross King, por Dídac.

 

LA CÚPULA DE BRUNELLESCHI

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El trabajo de Ross King no puede considerarse una novela histórica, sería más un trabajo de tipo historicista aunque tiene grandes dosis de elementos que incitan a la curiosidad y en cierta manera al conocimiento, aunque tampoco es un trabajo histórico al uso; con pluma ágil el autor nos intenta desvelar todos los procesos, sociedad y elementos curiosos que rodearon la magna construcción de la Cúpula de la impresionante Catedral de Florencia, Santa María de Fiore uno de esos grandes proyectos santo y seña del Renacimiento.

Una obra arquitectónica elaborada en el crisol del Renacimiento para muchos historiadores el estilo y periodo de pensamiento donde comienza a elaborarse la historia de la modernidad. El hombre alcanza un protagonismo inusitado tras la atmósfera medieval cargada de glorificaciones al creador, la vuelta a las enseñanzas clásicas no solo en lo meramente estético y creador también en la filosofía como eje de comprensión harán del Renacimiento espacio donde el hombre pasa a tener la vital importancia de la creación y la naturaleza. En este contexto es precisamente la recuperación de ese teorema donde hombre y dificultad se enfrenta en la batalla donde podemos situar este libro, interesante y sobre todo ameno de leer. Quien piense que es un tocho de Historia de la Arquitectura va equivocado. Con cierta soltura King si consigue hacer del libro una sucesión cronológica de datos que resultan agradables y nada aburridos para el lector.

En 1420 Filippo, nombre por el que todo el mundo conoce a Brunelleschi, se hace cargo de las obras de remate de la gran cúpula que cerrará la gran Catedral florentina, encargo, tras una dura y ardua pelea en una concurso público organizado por los rectores de la ciudad y en los que los sistemáticos empates hacía no ver la luz sobre el comienzo de las obras. La historia de arte valora como notable diferencia con otros coetáneos, el gran conocimiento que Brunelleschi tenía de las ruinas romanas, su visita a Roma en 1375 le permitió de primera mano, conocer no solo visualmente la construcción romana, también apreciar distintas técnicas sobre las que el paso del tiempo había arrojado profundas sombras.

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La cuestión de la Cimbra

Una cimbra es un sustento de madera que permite apoyar ladrillos o piedra para la elaboración de arcos, bóvedas o cúpulas, pero la distancia y diámetro del proyecto de Santa María de Fiore hacían imposible la construcción de una cimbra de tales medidas. Así pues, el proyecto de Fillipo, mostraba una audacia que hacía dudar a muchos de los especialistas de la época –hacer la cúpula sin cimbra-. Los cálculos del artista se basaban en la recuperación de una técnica constructiva netamente romana, los llamados Opus y el de uno en concreto: el llamado spicatum o de espina de pez. Con ello, Brunelleschi conseguía un sistema no solo de reparto de cargas si no de elevación que hacia innecesario el empleo de la cimbra. Con la elevación de las hiladas de ladrillo o “Bracias”, se realizaba un anillo de piedra circular que rodeaba el perímetro, la llamada “Cadena”, permitiendo elevarse con los distintos trabajadores suspendidos en un andamiaje que iba creciendo conforme se levantaba la obra. Llegados a este punto y siendo consciente de que me enrollo más que los fideos chinos, plantearé otro elemento de gran atractivo del libro, el repaso meticuloso a las distintas máquinas diseñadas pro Brunelleschi como elementos de ayuda a la construcción y que en algunos casos se convirtieron en el embrión de las modernas grúas habituales hoy en día. Es el caso de artefactos como el llamado de “Tornillo sin fin” que conseguía mediante engranajes el elevar piedras hasta las alturas donde ya los andamiajes permitían su distribución, otra brillante máquina diseñada por el florentino fue el Montacargas con trócola mediante tracción animal. Era imprescindible la elevación de la cal, la arena y los ladrillos para la realización del trabajo. Pero sin duda una de las creaciones en cuanto a maquinaria decisivas de la obra de Santa María de Fiore, fue el llamado “Castello” antecedente del montacargas y que colocado en la parte superior servía a modo de montacargas para realizar una correcta zona de acopios de material.

Hay que reseñar que llegaron a participar un total de 300 trabajadores en el arranque de la obra, los trabajos comenzaron el 7 de Agosto de 1420 a 42 metros justo donde se producía el arranque del tambor de la catedral, el tambor es la parte de pared vertical donde se apoya la cúpula o parte abovedada.

La Cúpula, la Linterna y el descubrimiento de América

La obra de Brunelleschi marcará para la posteridad la imagen de Florencia, y sobre todo será decisiva para la lucha del hombre para con los desafíos técnicos. La medida interior de la Cúpula en el interior de la Catedral es de 100 metros de altura, mientras que en el exterior del suelo a la linterna que la corona será de 114.5 metros.

Como ocurre en la mayoría de los casos Filipo fue tildado de loco cuando presentó su proyecto, y celebrado como el gran artista florentino cuando la Cúpula fue concluida. Quedaba lejos ya su demostración y domino de la perspectiva realizado con un espejo en la puesta de la catedral que ahora coronaba con esta obra cumbre del renacimiento. Años más tarde y con notable retraso por la escasez del mármol blanco, se concluiría la linterna de la cúpula, realizada con notable destreza y con elementos cuyo peso se calcula es el 10% del total de la Cúpula.

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La linterna fue terminada por Michelozzo, pero como solía decir Michael Ende, eso es otra historia, lo cierto que en este apartado hay otro personaje de interés Paolo Toscanelli, quien era considerado unos de los más grandes matemáticos de la época. A Toscanelli se le atribuye la colocación de una placa de bronce en la linterna, que convertía la cúpula en un gran reloj de sol, calculando una forma esférica de la tierra, cuestión que según el autor llegó a Colón después de ser puesta en conocimiento del portugués Enrique el navegante y fuera rechazada por la corte portuguesa. Así King sitúa una relación entre la Cúpula y el descubrimiento de América, aunque como buen anglosajón la pifia a lo grande situando la partida de Colón desde un sitio denominado Cabo de Palos, junto a Cartagena, puestos a inventarse lugar, que bonito hubiera sido salir desde Cuenca aunque no tenga mar.

Título original: Brunelleschi’s Dome. Autor: Ross King

Edición manejada: La primera ( 2002 )

Editorial. Apostrofe: Barcelona

nº páginas: 315

Traductora: María Isabel Merino