IV Semana del libro: “La Intemperie” de Jesús Carrasco.

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“A pesar de haberse echado a un par de metros del pastor, a la mañana siguiente el chico se despertó pegado al cuerpo quieto del viejo. La ininterrumpida claridad del llano le abrió los ojos y lo primero que sintió fue el apestoso halo de podredumbre que rodeaba al hombre, tan intenso como el suyo propio pero menos conocido.”

Es un pequeño extracto de “Intemperie” de Jesús Carrasco. Es una de las novelas triunfadores de la literatura española del año 2013. Y la verdad es que me sorprende que lo haya hecho de forma tan rotunda, porque a mí al menos, no me parece una novela fácil.

¿De qué va?

Pues va de podredumbre, como marca ese extracto. Va de miedo. Va de injusticia. Va de violencia. Una violencia sorda, inabarcable, que está en cada brizna de aire que respiran los protagonistas. Esa violencia que encoge el corazón, que te hace pensar en dimitir irrevocablemente de ser humano. Es una novela dura, como los páramos dónde transcurren, secos, solitarios, abandonados en muchos casos.

Es un niño que huye. Huye desesperado pensando que cualquier cosa es mejor que lo que tiene en casa. Huye buscando libertad, aunque la libertad para él tiene un precio que no todos pagarían. Se encuentra con un pastor viejo. Un hombre parco en palabras y nulo expresando cualquier tipo de sentimiento. Quizás porque estos desaparecieron de su existencia el día que nació y abrió los ojos, y se encontró de bruces con ese páramo desolado que la providencia le había reservado como escenario de sus andanzas.

El viejo no pregunta pero intuye. El niño no habla, porque el viejo no pregunta. Pero los dos saben. Saben que deben huir.

Decía antes que no es una novela fácil. No lo es porque es dura. Es violenta, aunque no de la forma a la que las nuevas formas narrativas nos ha acostumbrado. Está ambientada en el campo, por lo que la descripciones están plagadas de útiles y aperos que han desaparecido de nuestro vocabulario hace mucho tiempo. Del mío al menos. Es una buena forma de recuperar el uso del diccionario. Esto la verdad es que me hizo perder a veces un poco el ritmo de la narración. Pero es una falla mía. Quizás no me hizo gracia descubrir mi pobreza de vocabulario.

También me sorprende su éxito porque no es una narración que me parezca moderna. Habla encima del campo, de la tierra, del sol, de las cabras, de la pobreza extrema, de la sed, del hambre. NO es una narración que siga los cánones por los que parecen que se decantan los que escriben y los que leen. No es una novela que te explique todo, debes imaginar, debes… crear una parte de la historia. Es una narración que usa mucho de la descripción, cosa que a todos no gusta, entre ellos a mí. Pero en este caso, la descripción es necesaria, porque uno de los personajes principales, a parte del niño y el pastor, es la tierra desértica.

Tengo sentimientos encontrados a la hora de hablar de esta obra. Por un lado, esas descripciones, ese vocabulario que me resultaba desconocido, ha hecho que no me sumergiera del todo en sus líneas. Por otro lado, esa misma forma de narrar me ha llenado, por no mostrar todo, por dejarte que también pongas tu grano de arena. Durante unas páginas, parece que no va a pasar nada. Tampoco hubiera sido nada extraño, quiero decir, que por mucho que me resultara pesado, simplemente el páramo o estepa o llano en el que transcurre la historia, es en si mismo una historia.

Pero luego llega. Luego pasan cosas. Cosas duras. Malas. Aparecen otros personajes.

Si tuviera, se me acaba de ocurrir, si tuviera que definir el aire que se respira, sería parecido al de un western de Sergio Leone, con Clint Eastwood cociéndose en el desierto de Almería.

Creo que deberíais echar un vistazo a esta novela. Eso sí, Sonia, a ti no te conviene.

“Cuando despertó, el sol estaba en todo lo alto. La dura luz cenital atravesaba su tejadillo de ramas iluminando débilmente sus rodillas con agujas en las que flotaba el polvo. Percibió el entumecimiento de ss músculos nada más abrir los ojos y pensó que era precisamente su cuerpo quien había puesto fin a su sueño”.

Título: La Intemperie

Autor: Jesús Carrasco

Editorial: Seix Barral.

Nº páginas: 224.

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4 pensamientos en “IV Semana del libro: “La Intemperie” de Jesús Carrasco.

  1. Después de leer tu reseña creo que el título de la novela encaja a la perfección, es contundente y lo expresa todo. Intemperie. Es decir esa palabra y me viene a la mente esa tristeza y esa pobreza de la que hablas.
    Me gusta el título y me ha encantado tu reseña, pero aunque me atrae la temática del libro, lo voy a tener que dejar para algún momento en que tenga la moral alta, muy alta. Hace no mucho me leí un libro que me dejó k.o. y de momento no quiero repetir.
    Tengo ya una lista tan larga de libros que quiero leer que no sé si me dará tiempo en esta vida. 😉

    Un placer leerte.

      • “Nunca me abandones” de Kazuo Ishiguro. La verdad es que está muy bien, pero a mi particularmente me dejó muy triste durante días, no podía quitármelo de la cabeza.

Sería interesante que nos dijeras algo. ¡Comenta!

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