IV Semana del libro: “La verdad sobre el caso Harry Quebert”.

¡Mire Marcus! ¡Mire dónde estamos! Estamos en el paraíso de los escritores. Basta con escribirlo y todo podrá cambiar.”

El paraíso de los escritores es el lugar donde se decide reescribir la vida como uno hubiera querido vivirla. Porque el poder de los escritores, Marcus, es que deciden el final del libro. Tienen el poder de hacer vivir o de hacer morir, tienen el poder de cambiarlo todo. Los escritores tienen en sus dedos una fuerza que, a menudo, ni siquiera sospechan. Les basta con cerrar los ojos para cambiar radicalmente el curso de una vida, Marcus, ¿qué habría pasado ese 30 de agosto sí…?”

jimmy250514-la verdad sobre harry quebert

Estas citas del libro de Joël Dicker, me encantan. Tiene otro montón de frases que me dicen muchas cosas. Eso no quiere decir que las suscriba. No estoy completamente de acuerdo con, por ejemplo, la segunda. No creo que los escritores tengan el poder de escribir las cosas a su albedrío. Yo soy de los que piensan que los personajes son los que dictan las cosas. Tú puedes obligarles a hacer cosas, a decir cosas, pero… sabes, si ellos no las sienten, será un fiasco. Es mejor que la historia fluya como ellos quieren. En todo caso, puedes negociar, por ejemplo, hasta donde llegar, porque si no, algunas historias no acabarían nunca. Porque luego, un personaje te puede presentar a un amigo, o te puede contar algo que escuchó en la cafetería “Mármol”, o vete tú a saber, te saca una foto de su caja mágica, y una historia surge ahí, de improviso.

Pero en esto de los escritores, hay varias corrientes. Otros muchos están de acuerdo con la afirmación de Joël Dicker.

Por si no lo parece, estoy hablando de “La verdad sobre el caso Harry Quebert”.

Supe de ella, por un reportaje en “El País”. Sí, creo que fue justo en estas fechas, el año pasado, antes de la Feria del Libro de Madrid. En cuanto leí de que iba la cosa, me subyugó.

¿De qué va para que me llamara la atención?

Va de un escritor. Me gustan las historias de escritores. Yo voy a escribir historias de escritores. Redundemos en la palabra “escritor” y en su concepto. Porque no es solo la historia de un escritor, sino la de dos escritores. Incluso podríamos decir que es la de tres escritores. Y un editor. Y un agente de escritor.

No, vale, estoy llevándoos por el camino de la confusión. Otra vez:

La verdad sobre el caso Harry Quebert”, trata del descubrimiento del cadáver de una niña que desapareció 30 años antes. Nola. Que bonito nombre. Creo que lo utilizaré yo también en alguna historia. El caso es que resulta que acusan al Harry Quebert este del crimen. Harry Quebert es escritor. Harry Quebert, además, resulta que se enamoró de esa chica. La joven tenia 15 años, él 30.. Es un doble escándalo: por un lado el crimen y por otro lado, el amor por la joven.

Harry tiene un amigo-pupilo-alma gemela, Marcus Goldman, que tiene una falta increíble de inspiración literaria, después de un bombazo de primer libro que está a punto de hacerle acabar como alguno de los protagonistas de “La hoguera de las vanidades”. Goldman, acuciado por un amor profundo por su amigo, del cual no se ha acordado para nada en los meses de vino y gloria, viaja a Aurora, el pueblecito en dónde ha ocurrido todo, para ayudar a su amigo.

Luego resulta que el editor de Goldman, lo presiona para que escriba un libro sobre el tema. Goldman se resiste y tal, pero en el fondo, yo creo que está encantado con que se lo pidan. Porque después de dos años de no haber podido escribir ni un “sujeto, verbo, predicado”, con sentido, ahora se siente con ganas. La justificación es “defender a su amigo”. Pero yo creo que en todo esto subyace la necesidad de resurgir de sus cenizas.

Y ya tenemos el libro que Marcus Goldman escribe mientras investiga. “El caso Harry Quebert”.

Un libro sobre un libro. Me encanta.

Pues qué deciros, que a mí la verdad es que me ha gustado. Tenía un poco de miedo, porque parece que cuando cojo una novela con muchas ganas, parece que éstas se diluyen como azucarillos en un vaso de aguita caliente. Pero aquí no.

He disfrutado con la investigación, con el caso policíaco, con la crítica al mundo editorial, espero que Joël Dicker no se haya convertido en lo que imaginó para el éxito de Marcus Goldman, con los consejos de escritor a escritor con que empiezan cada capítulo. He disfrutado de las conversaciones de Marcus con su madre, con su editor. He disfrutado con la estructura de la novela. Y me he sorprendido con los giros que va dando la historia. Hasta el epílogo, la historia está viva.

Además, sufrí ese movimiento telúrico que me suele dar cuando estoy con una historia que me subyuga, y es “la carrera final”. Hasta un momento, puedo controlar el ritmo de lectura. Llegado un punto, la pasión se desata y según va pasando el tiempo y no puedo soltar el libro, voy cambiando planes mentalmente. Hasta que la acabo.

Entonces respiro, y retomo mi vida. Y hago cálculos para recomponer mi agenda. Este finde, por ejemplo, no he podido escribir nada. Nada. Pero bueno. Tampoco he ido al cine, ni a Lisboa a la final de la Champions. Me había invitado Florentino, pero he debido declinar el ofrecimiento. Harry Quebert tiene la culpa.

También me llamo Morata para que le ayudara a subir a la Cibeles con la copa y tal. Pero me faltaban dos capítulos y le dije que no. Y mira que me cuesta decirle que no a Morata. 😉

Así que recomendaros la novela. Es apasionante, es divertida, es intrigante. Hay que fijarse en los detalles, en las palabras. En algún momento del libro, no encuentro la cita exacta, viene a decir que las palabras son importantes, pero que lo verdaderamente determinante es “el sentido de las palabras”.

Otro trocito para acabar:

¿Recuerda nuestra conversación, el día que obtuvo su diploma de Burrows?

– Sí, dimos un largo paseo juntos a través del campus. Fuimos hasta la sala de boxeo. Me pregunto que pensaba hacer a partir de entonces, y le respondí que iba a escribir un libro. Y entonces, me pregunto por qué escribía. Le respondí que escribía porque me gustaba y entonces me dijo…

– Eso, ¿qué le dije?

– Que la vida tenía muy poco sentido. Y que escribir daba sentido a la vida.”

Título: “La verdad sobre el caso Harry Quebert”.

Titulo original: “La Verité sur l’Affaire Harry Quebert.”

Autor: Joël Dicker.

Editorial: Alfaguara

Traductor: Juan Carlos Durán Romero.

Nº Páginas: 667

Anuncios

4 pensamientos en “IV Semana del libro: “La verdad sobre el caso Harry Quebert”.

  1. —¿Las palabras? Pero, cuando se escribe, son importantes, ¿no?
    —Sí y no. El sentido de la palabra es más importante que la palabra en sí.
    —¿Qué quiere decir?
    —Bueno, una palabra es una palabra y las palabras son de todos. Basta con abrir un diccionario y elegir una. Es en ese momento cuando se vuelve interesante: ¿será usted capaz de dar a esa palabra un sentido particular?
    —¿Como cuál?
    —Coja usted una palabra y repítala en uno de sus libros, por todas partes. Cojamos una palabra al azar: gaviota. La gente empezará a decir cuando hable de usted: “Ya sabes, Goldman, el tipo que habla de gaviotas”. Y después, llegará un momento en que, al ver gaviotas, la gente empezará a pensar en usted. Se fijarán en esos estridentes pájaros y se dirán: “Me pregunto qué es lo que Goldman ha podido ver en ellos”. Y después empezarán a asimilar gaviotas y Goldman. Y cada vez que vean gaviotas, pensarán en su libro y en toda su obra. Ya no verán esos pájaros de la misma forma. Sólo en ese instante estará usted escribiendo algo. Las palabras son de todos, hasta que uno demuestra que es capaz de apropiarse de ellas. Eso es lo que define a un escritor. Y ya verá, Marcus, algunos querrán hacerle creer que un libro tiene relación con las palabras, pero es falso. Se trata de una relación con la gente.»

    Kisses
    🙂

    • Chevy, me has dado dos alegrías:
      La primera, encontrar la cita a la que me refería.
      La segunda y más sentida, es volver a saber de ti. Es un placer.
      🙂

      Besos.
      muchos.
      envueltos.

  2. Qué bien, otro libro que he leído y que no tengo que añadir a la lista.
    Me gustó bastante, aunque hubo un momento a mitad del libro que se me hizo un poco largo, tenía la sensación que contaba la misma historia una y otra vez pero desde diferentes perspectivas, quizá le sobran a este libro algunas páginas. Luego hacía el final sí es verdad que se pone muy muy interesante y engancha bastante.
    Y las conversaciones de Marcus Goldman con su madre no tiene desperdicio, las recuerdo bastante divertidas.
    Por cierto, ayer terminé de leer “En tiempo de prodigios”, una de tus recomendaciones. Todo llega. Está muy bien, me ha gustado.

    Me ha gustado mucho tu reseña, ese concepto de la “carrera final” me ha encantado, yo también lo he vivido con muchos libros.

    Un abrazo.

Sería interesante que nos dijeras algo. ¡Comenta!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s